martes, 4 de agosto de 2009

Capitulo 19

Hola chicas!! Hoy las recomenso con dos capitulos xq son uns buenas lectoras, siempre me bancan en todo. asi que lo mercen, además mañana no es seguro qe suba xq tengo un preexamen el jueves y es uy dificil! Vuelvo a repetir para mí sería genial que cada una deje su comentario para poder saber qe opinan. Se los agradeceria!! Ahora sin mas, les dejo el capitulo sólo espero qe les gsute. Besos..

Capitulo 19 – Googleando
Cuando llegué a mi casa rápidamente me fui a la notebook, la prendí mientras me ponía el pijama. Me metí a la cómoda y calentica cama, con la notebook sobre mi falda. Cogí el celular busqué su nombre y lo escribí en el Google. Inmediatamente me saltaron un montón de sitios donde lo mencionaban. “Jackson Rathbone estuvo hace unas semanas en Vancouver filmando Luna nueva, la segunda película de la saga Crepúsculo”, Jackson Rathbone y su banda 100 monkeys darán un concierto de beneficio en las afueras de Londres”. Eso me alegró un poco, al menos no me había mentido en ese aspecto. Sí era músico, y hasta tenía una banda. 100 monkeys, me hizo gracia ese nombre, aunque pensé que iba muy bien con él.
Wikipedía decía que había nacido el 21 de diciembre de 1984 en Singapur. Esperen Singapur, Asia? Eso es lejos, pero acaso él no había dicho que había nacido en Luisana, Estados Unidos? Creo que sí, también me había mentido en eso? Qué más era una mentira sobre este chico. Yo que había tratado de abrirme lo más posible, él me miente, Dios que tonta fui al creer en él. Además es un actor famoso, famoso y seguramente lleno de fans que lo adoran. No tenía ningún tipo de chance con él, estaría rodeado de mujeres hermosas.
Había actuado en series tales como The O.C y Close to home. Cómo es que nunca me había percatado de él?
Me dormí pensando en Jackson, en lo hermoso que era y en sus mentiras. Porque me había mentido y de eso no hay duda.
A la mañana siguiente me levanté, me di una ducha caliente y totalmente relajante. La necesitaba luego del día agitado que había tenido ayer, demasiadas noticias juntas. Me vestí con los pitillos azules, una musculosa blanca larga, un buzo finito de hilo celeste claro sin hombros, las botitas converse blancas, el chaquetón gris junto con las infaltables bufandas, en este caso blanca.
Luego de bañarme, desayuné pero no tenía mucho apetito tenía el estómago cerrado. Así que sin más cogí mi bolso y me dirigí a la facultad, la mañana pasó lenta y aburrida como la mayoría de los días. De hecho no había habido muchos cambios, sólo que Gabi no paraba de hablar de la película, y de lo increíblemente perfecto que era Robert Pattinson. Aunque creo que se dio cuenta que yo no tenía idea de lo que me hablaba porque me dijo..
Gabi: aunque fue una pena que mataran a Bella no? –poniendo cara triste. Cómo? Había dicho que Bella, la protagonista había muerto? Eso era imposible.
Mery: cómo que murió? Yo no me enteré!! Cómo paso? Cuéntame!! – dije un poco desesperada, acaso había estado tan inmersa en mis pensamientos al punto de no saber que habían matado a Bella. De pronto Gabi se empezó a reir, y a esta que le pasaba?
Gabi: me tienes que contar ya en qué o mejor dicho en quien pensabas en el cine –la miré extrañada, no entendía nada- por supuesto que no mataron a Bella. Sólo quería ver cuánta atención habías puesto – la fulminé con la mirada y exhalé el aire acumulado.
Mery: sos una estúpida, no me causó gracia eso!! –le dije de lo más enojada mientras ella seguía riendo – nada, sólo pensaba en el chico de los ojos verdes – le dije encogiéndome de hombros. Ella rodeó los ojos, como diciendo “obvio, en que otra cosa iba a pensar”.
Gabi: veo que te tiene loca verdad? –me preguntó picarona. Eso era algo que siquiera yo sabía.
Mery: supongo que sí – le dije desganada y enojada conmigo misma por no saber mis sentimientos.
En el transcurso de la mañana no se volvió a tocar el tema de Jackson ni de la película de anoche. La verdad quería que sea el medio día para saber así si Jackson venía a por mí, o si aún seguía enojado por que le corrí la cara.
Sería una desilusión para mi que no viniese, me quedaría con todas las dudas acumuladas en mi interior, de hecho creo que sería mucho peor.
Así que a la hora de la salida, fuimos hacía la gran puerta de la facultad, la explanada estaba repleta de gente como era usual. Comencé a buscarlo con la mirada, pero no lo encontraba, me resigné a pensar que aún seguía molesto conmigo. Fui una idiota pensé.
Pero de pronto Gabi me codeó como tratando de llamar mi atención, me hacía gestos con las cejas y la cabeza. A esta que le pasaba?
Mery: Gabi necesitas un médico? –le pregunté un tanto alarmada.
Gabi: por supuesto que no tonta. Sólo que creo que te están buscando – me dijo con una sonrisa pícara. La esperanza revivió en mí y seguía la línea de la mirada de mi ocurrente amiga. Su mirada llegaba a un chico que estaba apoyado en el capó de un auto, de un Peugeot negro, automáticamente sonreí al pensar en las posibilidades que aquello podía significar.
Aquella persona tenía unos jeans oscuros, una remera blanca escote en V y por encima un camisa a cuadros verde, y unas botas tejanas. Pero su rostro se hallaba oculto, puesto que traía un sombrero de tangero inclinado hacía la derecha, lo cual le daba un aspecto bohemio tal cual el día que lo había conocido, y unos oscuros lentes negros.
Supuse que llevaba aquel aspecto para que nadie lo reconozca, aún no sabemos sí es él Agustina, el que vinos anoche en el cine. Y no tenía idea porqué hablaba de mi misma en tercera persona, y encima en plural!
Gabi: así que ese es el chico de ojos verdes? –me preguntó pícara levantando las cejas. Yo sólo asentí, había quedado sorprendida por el hecho de que aún quisiese salir conmigo – okei entendí, mejor te dejo ir. Pero mañana me cuentas todo. Nos vemos – se despidió con un beso en la mejilla y mientras se alejaba me guiñó un ojo.
Me empezaron a transpirar las manos, y las rodillas a temblar. Me acerqué a él nerviosa. Por fin conocería los secretos de Jackson.

Capitulo 18


Capitulo 18 - Descubriendo en el cine
Querido diario: Anoche me pasó algo raro con Jackson. Siento no haberte contado, él es un chico que conocí hace unas semanas, realmente es muy atento conmigo, dulce, bueno, caballero es el hombre perfecto para cualquier mujer! Pero anoche pasó algo raro, cuando nos fuimos a despedir nos pasó algo bizarro. Muy bizarro, él quería besarme y yo le corrí la cara y, la verdad no lo sé. Ojo no es que yo no quisiera besarlo, de hecho las ganas aumentan a cada minuto, pero la cuestión es que no quiero arruinar la bonita amistad que tenemos. Además anoche me mandó un mensaje de texto, “pudo haber sido hermoso”, sin duda que pudo haberlo sido. Porqué corrí la cara? De verdad me arrepiento, pero si nos besábamos era sólo eso, un beso y luego no íbamos a avanzar a mas. Es en vano un beso si luego no hay nada a cambio, como una relación por ejemplo.
Le verdad estoy bastante confundida. Lo único que sé es que querer besar a una persona que consideras tu amigo no es normal.
Terminé de escribir en el viejo diario y lo cerré. Hacía mucho tiempo que no le dedicaba tiempo, lo tenía un poco abandonado. Lo había comprado en el aeropuerto de Montevideo, con el fin de plasmar mi estadía en Londres, así que hacía seis meses que lo tenía. Pero desde que llegó Jackson a mi vida lo tenía un poco abandonado.
Cogí mi bolso y me dirigí a la facultad, sabía que hoy iba a ser de esos días agotadores y largos. Tenía que entregar varias monografías y me darían la corrección de un par de parciales. La tarde pasó aburrida como de costumbre, pero en los parciales que me habían corregido me fue bien así que no tenía mucho de que preocuparme. Obviamente tuve que aguantar toda la tarde a Gabi hablando de la película que íbamos a ver...
Gabi: te conté que tiene 23 años? –me preguntó con entusiasmo. Estábamos ya en la cafetería de la facultad eligiendo algo para comer. Y ella comentaba una y otra vez la edad del actor protagonista por el cual moría de amor.
Mery: si Gabi me lo dijiste como diez veces –le dije con una sonrisa. Sabía que le debía unas cuantas así que no podía protestar. Ella había estado cuando me vino la locura por el chico de lo ojos verdes.
Gabi: bueno pero si tiene 23, yo tengo 18 – me decía alegre, se la notaba muy entusiasmada, y si ella lo estaba yo también – de última no es tanta la diferencia de edad. Además él vive aquí en Londres, cual es la probabilidad de que me lo choque en la calle? –me preguntó intentando generar duda o intriga en mí.
Sólo me hacía acordar a cuando conocí a Jackson, siempre toda atropellada yo, llevándome por delante a las personas. Él se había portado tan amable conmigo ese día, bueno de hecho siempre lo hacía. Quería que fuese mañana para verlo, pero ahora que lo pienso no tenía la certeza de que esa cita siguiese en pie después de la estupidez de anoche. Acaso todavía quería salir conmigo? Sería un pan de Dios en ese caso.
Gabi: además supe que no está de novio. Acaso no es perfecto? –me preguntó con una sonrisa – te juro que si me lo cruzo me caso – y así siguió durante todo el almuerzo. Pero debo confesar que no prestaba atención alguna a lo que me decía, de hecho no sabía qué era lo que me contaba ahora. Mi mente vagaba muy lejos de aquí, estaba junto con esos ojos verdes que me volvían loca. Quería verlo, necesitaba pedirle disculpas por lo que pasó anoche. La verdad estoy hecha una confusión, no sé que es lo que siento. Una simple amistad? Algo más? Estaría enamorada de Jackson?
Cuando hubo terminado el almuerzo ya me sabía vida y obra del protagonista, que si no recordaba mal su nombre era Robert Pattinson. Gabi al parecer se moría de amor por este chico, ojalá se cumpla lo que ella quiere y se lo cruce en alguna calle. Deseaba lo mejor para ella porque la quería muchísimo, así que si eso conllevaba tener que escucharla hablar de este chico las 24hs del día, estaba dispuesta a hacerlo.
El resto de la tarde pasó igual de lenta y aburrida. Todo seguía igual, sin cambios ella hablándome del tal Robert y yo pensando en Jackson. Pensar en eso me dio gracia, Robert y Jackson así como mis amigos. Pero estaba segura de que Jackson era más que un amigo. Acaso me gustaba? Pensar en él me hacía sentir cosquillas en el estómago.
Creo que me gustaba Jackson, el timbre de salida me sacó de mis pensamientos. Nos quedamos solas con Gabi en la clase, ella comenzó a dar saltitos de emoción. Me preguntaba porqué? Entonces comprendí que ahora iríamos a ver la tan ansiada película.
Así que cogí mi bolso, los libros y salimos hacía la entrada de la facultad. Allí estaba sentada Juli toda tímida como ella era.
Era una muchacha de unos 20 años, mayor que yo, era también de Uruguay. La había conocido en un baile, ella sin querer me había pisado y yo la había insultado en español, a lo que ella también me respondió. Luego de unos segundos de insultos, ambas nos dimos cuenta que hablábamos en español. Y luego charlando en la barra me contó que era uruguaya, nunca había esperado encontrarme a un compatriota por estas tierras.
Era demasiado tímida, pero a mi entender era bonita. Tenía el pelo castaño largo hasta la cintura, ojos marrones, una pálida piel muy luminosa, y una bonita sonrisa. Era de estatura media, bastante divertida, siempre nos reíamos juntas; es que no habíamos hecho muy amigas en este tiempo.
Así que junto con Gabi nos acercamos hacía ella a saludarla, estudiaba Relaciones Internacionales cuando con Gabi estudiábamos psicología.
Mery: Juli como estas? –le pregunté dándole un cálido abrazo el cual ella respondió gustosa.
Juli: pues muy bien y ustedes? –nos dijo cuando ya nos habíamos separado – cómo andas Gabi? Tanto tiempo – es que no nos veíamos desde como dos semanas. Ellas eran el único contacto que tenía con el Uruguay o en caso de Gabi con Argentina.
Gabi: si ando bien ansiosa por ver Twiligth – y comenzó la misma charla que me había estado haciendo a mí todo el día, pero ahora dirigida a Juli. A la cual miré con compasión, soportar a Gabriela era, difícil pero ella era una muy buena amiga.
Lentamente caminamos hacía la parada del ómnibus (colectivo, bondi, micro etc.), ellas iban adelante hablando de la película, la cual ya no tenía ganas de ver. Aunque creo que nunca las tuve.
Gabi: si es que vive en Londres!! – le chilló a Juli la cual se sobresaltó por su grito y me lanzó una mirada de súplica, la chica necesitaba ayuda – lo puedes creer? Cuantas posibilidades hay de que me lo cruce? Lo puedes creer? – comencé a reírme, es que se veía tan adorable y graciosa hablando de una persona que no conocía y tenía las esperanzas de conocer.
Mery: y entonces Juli, como te está yendo en la facultad? –le pregunté interrumpiendo así la charla de Gabi y la tortura de Juli.
Subimos al ómnibus y seguimos charlando, pero el tema de la película no se volvió a tocar. Nos bajamos cuando ya habíamos llegado al shoping, nos dirigimos directamente al cine puesto que no me gustaba estar dando vueltas en el mismo. Así que mientras con Gabi comprábamos el pop (popcorn, palomitas o pochoclos), Juli fue al baño. Esta chica tenía algún problema!! Cada vez que salíamos tenía que ir varias veces al baño.
Luego de que Julieta volviera las tres nos dirigimos a la sala, nos acomodamos en los cómodos asientos. No pudimos evitarlo y Gabi volvió a hablar de la película con intensidad. Ya sabía más o menos la vida del tal Robert de memoria así que no la escuchaba realmente, no podía parar de pensar en Jackson. Su nombre y sus ojos daban vueltas en mi mente una y otra vez.
Las luces se apagaron y comenzaron los típicos anuncios publicitarios previos a la película, me llevaba una y otra vez el pop a la boca pero lo hacía por inercia. Verdaderamente no sabía lo que hacía, aún mi mente seguía muy lejos de allí.
Luego de unos minutos de anuncios publicitarios, la película comenzó, Gabi dio un grito ahogado. Verdaderamente estaba emocionada.
Nunca me había detenido a pensar en como iba a morir. Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar.
Así comenzó la película, me pareció bastante morboso ese comienzo, pero no pretendía prejuzgar antes de ver.
La tal Bella ya estaba en la cafetería, habían pasado por lo menos cinco minutos de película.
Quién son esos? –había preguntado la protagonista. En ese momento entraron a la cafetería dos personas. Uno muchacho enorme, parecía un oso, morocho y muy grande, venía de la mano de una escultural rubia. Se notaba que eran algo, imaginé que ellos serían los vampiros. Qué idiotez pensé, sólo yo vengo a ver este tipo de películas.
Son Rosaline y Emmet Cullen, son los hijos de acogida del Dr. Cullen y su esposa –había dicho la chica de la película, creo que se llamaba Jessica.
Fue entonces que por la puerta de la cafetería entró otra pareja. Un chico rubio que parecía demasiado tenso, venía de la mano de una pequeña muchacha que tenía aspecto de duende.
Ese de ahí, el que parece tenso es Jasper, y su novia es Alice. Ella es media rarita – dijo la tal Jessica, la cual ya me caía mal por prejuzgar a las personas. Estúpida. Pero fue entonces cuando puse énfasis en el chico que parecía tenso, lo conocía. De dónde lo conocía? Sus ojos, los reconocería aún con lentillas. Oh mi Dios era Jackson!! Solté un grito ahogado, las chicas se voltearon sorprendidas preguntando que había pasado. No lo podía creer era Jackson, era un actor famoso. No lo podía creer, como fue que no me di cuenta?
La puerta de la cafetería se volvió a abrir, y por ella entró un apuesto chico. Solté de inmediato un grito, no lo podía creer era Robert. Oh mi Dios, Robert era Robert Pattinson, el amor de Gabi. Comencé a hiperventilar, esto no podía estar sucediendo verdaderamente. Necesitaba aire, les dije a las chicas que me dirigía hacía el baño y salí de la oscura sala del cine.
Fui hasta el baño del cine, me senté en una banco que allí había. La señora que allí estaba me preguntó si necesitaba ayuda, le contesté que no. Pero de hecho creo que sí la necesitaba, necesitaba ayudar para poder entender todo este enredo. Acaso ellos eran actores famosos? Pero porqué me lo ocultaron? Yo no los iba a prejuzgar por aquello. Pero porqué demonios no me había dado cuenta? Porqué soy tan estúpida.
Entonces fue cuando me di cuenta de porqué tenía aquella sensación de conocerlo, en casa había una revista con una foto de ambos, y otros dos chicos más. Los había visto y no los reconocí que tonta soy, soy una tonta. Pero aún no entendía porqué me lo había ocultado, sobretodo Jackson. Me había mentido con aquello de ser músico? Todo había sido una gran mentira entonces?
Me llevé las manos a la cabeza, era todo un gran enredo. Intenté convencerme de que todo era producto del cansancio, del estudio y tal vez de la falta de sueño. Así que me levanté fui hasta el lavabo, me lavé la cara, las manos y mojé un poco mi nuca para refrescarme.
Salí del baño y volví a la sala, convencida de que todo era una simple alucinación de mi alocado cerebro. Pero entonces apareció Edward salvándole la vida a Bella, cuando ella estaba por morir aplastada por la camioneta de Tayler. Y su cara, su cara, no lo podía creer era Robert. El Robert con el cuál había compartido pizza, había estado en su casa y habíamos hablado animadamente. No lo podía creer, estaba un poco sorprendida. El corazón me latía increíblemente rápido, y mi respiración se aceleraba. Las chicas no se enteraron de mis cambios fisiológicos, menos mal pensarían que estaba demente. Aún sabiendo y entendiendo que Edward era Robert Pattinson, “mi Robert” el que yo conocía, no lo terminaba de aceptar. Se sentía de lo más raro.
Entonces enfocaron a Jasper que iba de la mano de Alice, solté nuevamente un grito ahogado. Era Jackson era él, estaba completamente segura de eso. Aún siendo rubio y maquillado como estaba era perfecto! Y sus ojos a pesar de ser dorados, tenían ese mismo brillo característico. No lo podía creer era él, era mi Jackson. Pero aún no podía concebir que no me lo haya contado. Acaso tendría vergüenza?
Debo confesar que no sé que fue de la vida de Bella, si aquellos tres vampiros se la comieron o qué pasó realmente. Mi mente aún le daba vueltas a esas preguntas, preguntas a las cuales sólo una persona tendría la respuesta. Jackson. Creo que me tendría que aguantar hasta mañana para entenderlo todo.
Las chicas salieron del cine súper emocionadas con la película. Como no había prestado ni la más mínima atención a la misma, no tenía idea de qué hablaban.
Gabi: vieron lo que es Edward Cullen? Es perfecto!! –decía con una sonrisa de enamorada. No podía creerlo, yo conocía a Edward Cullen, o mejor dicho a Robert Pattinson.
Juli: fue increíble me encanto. Edward es tan tierno y delicado con Bella. Ojalá yo encontrase a alguien como él –decía también emocionada. Acaso era tan perfecto como decían? Tal vez valía la pena prestarle atención.
Mery: a mi me gusta Jasper –les dije sonriendo, ambas me miraron sorprendidas. No estaba segura si era porque consideraban que era feo o porque hablaba luego de mucho tiempo – aunque verlo con los ojos verdes es mejor –se me escapó de repente. Yo y mi gran bocota, ellas no debían enterarse de que lo conocía, no al menos hasta que sea confirmado por su hermosa boca.
Gabi: sí, claro tu porque estas obsesionada con el chico de los ojos verdes –me soltó de pronto. Acaso tanto se notaba? No sabía si el punto era obsesión pero me gustaba Jackson y lo sabía.
Mery: como para no estarlo, no lo vieron acaso? Es perfecto! –yo y mi bocota otra vez. Porqué siempre tenía que hablar de más? Era una cualidad que había heredado de mi madre. Julieta nos miraba confundida no entendía nada, pobre es que como era de otra facultad no la veía todos los días como para contarle.
Juli: qué es lo que paso? No entiendo nada- preguntó un poco confusa.
Gabi: la cosa es que nuestra querida Agus – entre nosotros hablábamos en español y nos decíamos por nuestros nombres latinos – conoció a un chico la semana pasada. Al chico de los ojos verdes – le relató a Juli poniendo una falsa voz de enamorada. Luego prosiguió con todo el relato, es que lo sabía todo. Porqué siempre le contaba todo? Acaso nunca me podía guardar nada? Sin duda esto debía guardármelo.
Juli se ofendió un poco porque no le había contado (esto es típico de vos Julieta!) pero traté de convencerla que no le había contado por los estudios y que no tenía demasiado tiempo, por suerte quedó convencida con aquello y todas nos fuimos felizmente a cenar.
Por más que mi cuerpo estaba allí y que charlaba con las chicas como si nada, mi mente aún seguía dándole vueltas a esas preguntas, no lograba entender porqué me había mentido de esa forma. Recuerdo que en los créditos de la película había aparecido “Jackson Rathbone as Jasper Cullen” así que rápidamente cogí mi celular y me anoté su nombre para no olvidármelo luego. Cuando llegara a casa lo googlearía. La cena pasó con normalidad, entre chiste, bromas, novedades y anécdotas. Luego nos despedimos en la puerta del shoping acordado volver a reunirnos pronto y cada una partió hacía su casa.
Yo me tomé un taxi no me sentía capaz de subirme a un ómnibus, de hecho no me sentía capaz de hacer ninguna actividad, sólo pensaba en Jackson. Él, su nombre, su rostro, sus ojos, su sonrisa, su perfume daban vueltas en mi mente una y otra vez, volviendo mis dudas en obsesiones. Necesitaba saber la verdad, pero bastaba con esperar hasta mañana, estaba segura que podría soportarlo. O al menos eso creía.

domingo, 2 de agosto de 2009

Capitulo 17

Hola chicas!! Les dejo el capitulo de hoy que es super largo, pero además dejo el mapa/plano de la casa de Mery. Así me imagine qe sería! hoy tampoo se pueden qejar xq el capitulo es de lo mas extenso! Para Julii qe siempre se qeja! Ojala les guste, beso a todas..

Capitulo 17 - Pudo haber sido hermoso
El viento helado azotaba mi rostro, tenía las manos y la cara entumecida. Realmente era un gélida noche. Íbamos caminando con Jackson, ya habíamos dejado la casa de Rob unas cuadras atrás, sólo caminábamos. Disfrutando la compañía del otro, en silencio. Pero era un silencio acogedor, cómodo. Su simple compañía era placentera para mi, poder mirar sus cálidos y transparentes ojos verdes era casi tan bueno como tocar el cielo con las manos.
Jack: te divertiste? –me preguntó indeciso con una sonrisa. Seguramente quería saber si me había sentido a gusto.
Mery: mucho –le dije mirándolo a los ojos y con una enorme sonrisa; la cual él me devolvió gustoso.
Y nos volvimos a quedar en silencio, pero se disfrutaba tanto así. A veces un silencio puede decir mucho, amor, o tensión, o tal vez odio. Pero este silencio que compartíamos él y yo, era eso, simplemente silencio, uno pacífico, tranquilizador.
Estuvimos unos minutos así mientras caminábamos, el frío que hacía era impresionante. No recordaba una noche tan fría como esta, a pesar de que estaba abrigada, no tanto pero lo estaba, el frío traspasaba aquellas capas de buzos y se escurría en mi cuerpo, generando en mí pequeños escalofrios. Pero su dulce y varonil voz interrumpió mis banales pensamientos..
Jack: tienes algo que hacer mañana? –preguntó algo tímido. Me paré en seco en el medio de la desierta calle. Él me miró un tanto extrañado, me estaba invitando a salir? Unas simples palabras como esas podían generar tanta rigidez y estupefacción en mi? No lo podía creer. Jackson me estaba invitando a salir? No es que no hubiésemos salido antes, de hecho sí lo hicimos pero fue diferente había gente, estábamos en la cafetería. Nunca habíamos estado solo, completamente solos. Acaso él quería eso? Intentaba verlo sólo como un amigo, porqué pensaba que era así como él me veía a mí, pero aquello parecía tan imposible como que ahora mismo hiciese calor. Creo que él todavía seguía allí esperando mi respuesta.
Mery: creo que no - contesté por fin, pero luego hice una pequeña pausa – porqué preguntas?
Jack: pues –vaciló durante unos pocos segundos – me preguntaba si quisieras ir a almorzar mañana – me dijo un tanto tímido y bajó su mirada.
Se lo veía tan tierno, tan tímido pero extrovertido a la vez. Era increíble lo que comenzaba a sentir por él, es decir apenas lo conocía. Pero tenía la sensación de conocerlo hace mucho.
Mery: me encantaría –le dije con una sonrisa, él levantó la mirada, la clavó en la mía y me devolvió la sonrisa. Pero mi expresión cambió por completo, había recordado algo – ahora que pienso Jack, lo siento no podrá ser mañana – le dije un tanto apenada, en verdad quería almorzar con él. Me daba un retorcijón en el estómago pensar que yo le podía causar alguna tristeza, es que se lo veía afligido – es que había quedado con Gabi y Juli para ir al cine.
Jack: ah ya entiendo –me dijo con tristeza. Él quería salir conmigo y yo le había dicho que no, me sentía tan estúpida y mala.
Mery: pero el martes si tu quieres si puedo – le dije con una sonrisa, tratando de que levantase ese ánimo.
Jack: entonces el martes paso a por ti en la facultad – me dijo con una enorme sonrisa, por lo menos había logrado que sonriera. Me sentía mejor conmigo misma.
Mery: perfecto – le dije correspondiéndole la sonrisa.
Jack: y que película van a ver? –me preguntó intrigado y con una sonrisa, que al parecer ya no quería abandonar ese precioso rostro.
Mery: pues la verdad no lo se – le dije con una gran sonrisa, iba a ver una película y no sabía su nombre, eso era raro sin duda. En verdad sólo íbamos porque Gabi había insistido en ir, que se moría por ver al chico protagonista, al cual obviamente no recordaba su nombre – creo que es sobre algo sobrenatural – en ese momento él se quedó rígido, parecía contrariado por algo – es una especie de Harry Potter o algo así – fue entonces cuando él soltó el aire que había contenido.
Habíamos llegado ya a la mitad del camino, pero la verdad que el frío me estaba matando. Comencé a tiritar, los dientes me castañeaban y de seguro Jackson pensará que soy una idiota. Siempre fui friolenta, desde chica mis amigos se enojaban cuando les decía que tenía frío, “siempre tienes frío” me decían una y otra vez. Sonreí al recordar aquello.
Jack: tienes frío? –me preguntó haciendo una mueca en la cara. Como para no tener frío si la noche parecía polar. Cuando me decían que en Londres hacía frío no pensé que sería tanto, además creo que en la noche se intensificaba.
Mery: si pero no te preocupes, es que soy friolenta – le dije con una sonrisa, un tanto entrecortado porque estaba tiritando.
Sin decirlo, sin apenas procesar lo que pasaba, Jackson pasó su brazo derecho por mi hombros y me atrajo hacía él con delicadeza. Era tan tierno, me sentía protegida en sus brazos, como si nosotros fuésemos inmune a los males, parecía como si nos estuviésemos fundiendo en uno solo. Cada vez él me apretada con más fuerza hacía él, pero lo hacía siempre con delicadeza y ternura. Además comenzaba a tener más calorcito.
Mery: gracias – le dije levantando la cabeza y mirándolo a los ojos. Yo era bastante más baja que él, así que me sentía de lo más diminuta a su lado, pero aún así protegida. Seguimos caminando pero aún mirándonos, todavía no entiendo como no nos caímos.
Jack: de nada –me dijo con una sonrisa, podía notar que sus ojos despedían un brillo especial – pero si tienes tanto frío podemos regresar a la casa de Rob.
Mery: es que no vale la pena, mira estamos a mitad de camino. Si seguimos caminando llegaremos a mi casa, si vamos para atrás llegaremos a lo de Robert, pero demoraríamos mucho más –le dije con una mueca en la cara. Creo que no se registraba una noche tan fría en Londres hace mucho meses. Sería soportable mientras no empezara a nevar, pensé. En ese caso nos congelaríamos, pero no me importaba morir si era en brazos de Jackson.
Sacudí la cabeza tratando de alejar ese absurdo pensamiento de mí, qué pretendía hacer mi estúpida mente? Engañarme? Ver cosas donde no las había o qué? Él sólo era un buen amigo, eso estaba clarísimo, era sólo un buen amigo. Trataba de convencerme repitiéndolo una y otra vez en mi inconsciente, pero al levantar la vista y ver ese par de esmeraldas que tenía por ojos, ver que me estaban mirando a mí, a mí que no soy nada ni nadie, hacía que me derritiera, que las piernas se me aflojaran. Encima hoy tenían un brillos especial, o acaso siempre lo tuvieron?
No pude evitarlo, mi ojos descendieron por su rostro clavándose en esos rosados labios, tan perfectos y curvilíneos, deseaba besarlos, poder sentirlos contra los míos.
Pero que demonios estoy diciendo él era sólo un amigo, sólo eso y punto. Aquí se acababa mi discusión interna.
Mery: será mejor que nos apresuremos o sino vamos a congelarnos –le dije con una sonrisa un tanto amarga, cortando así esa conexión que habíamos establecido.
Diez o quizás veinte minutos después, los cuales pasaron en silencio llegamos a la puerta de mi edificio. Ambos estábamos allí parados como dos tontos, mirándonos, simplemente esperando que el otro rompiera el silencio. A decir verdad no sabía que demonios hacía todavía en la invernar noche si podía subir a mi casa, la cual esperaba que se encontrara caliente. Supongo que aún seguía aquí porque no quería separarme de él, no quería dejarlo además recién lo vería el martes y eso parecía una eternidad para mí.
Mery: gracias por acompañarme –le dije con una sonrisa de agradecimiento.
Jack: no hay de qué, además no iba a permitir que anduvieses sola en la calle de noche –me dijo con dulzura. Era todo un caballero, tan protector y dedicado.
Mery: quieres subir a tomar un café? –le pregunté impulsivamente. Sólo quería prolongar los ratos junto a él. Comenzaba a tener miedo de su respuesta, parecía que estaba pensando demasiado, vacilaba mucho. De seguro no quería subir, siempre haciéndote ilusiones Agustina. Cuándo aprenderás? Bajé la mirada avergonzada y un tanto humillada.
Para cuando ya mis esperanzas estaban por el piso, cuando pensé que él me daría la negativa, su dulce y varonil voz habló.
Jack: por supuesto me encantaría –dijo con un entusiasmo desmedido. Levanté de a poco la mirada y él me dirigía una radiante sonrisa dejando entrever sus perfectos dientes blancos.
Saqué la llave de mi bolso, abrí la puerta de vidrio y ambos nos dirigimos al ascensor. Comenzaba a pensar que tal vez el sentimiento de amor que tenía hacía él, era correspondido. Sin ningún lugar a dudas, mi mente quería jugarme malas pasadas. Primero yo no tenía ningún sentimiento de amor hacía él, sólo era un amigo, por más que trataba de repetirlo una y otra vez creo que mi tonto cerebro no lograba entenderlo. Y segundo, en caso hipotético que ese “amor” existiese, jamás sería correspondido.
Mientras en mi mente se desencadenaba una lucha de pensamientos, llegó el ascensor. Él caballeroso como siempre, abrió la puerta, una vez adentro marqué el piso tres, que era donde se encontraba mi departamento. El transcurso de los tres pisos pasó en silencio, ambos aún teníamos demasiado frío como para decir algo relevante.
Cuando salimos del ascensor, me dirigí a mi puerta, apartamento 303, cogí la llave de mi bolso, abrí la puerta y entré al departamento.
Mery: pasa – le dije con un gesto mientras prendía las luces – bueno ya ves, no es muy grande pero es lo que hay – le dije con una sonrisa.
Él miraba asombrado a todos lados, mi apartamento era bastante chico, de hecho era un mono ambiente pero yo creía que tenía su calidez.
Las paredes estaban pintadas de blanco, era una habitación bastante grande suficiente como para dos personas. Contra la esquina derecha se encontraba la cama matrimonial, la cual tenía un edredón verde agua, se encontraba sobre un pequeña tarima, a su lado estaba mi mesita de noche que era de madera de pino clara.
El ventanal daba a la calle, y era hermoso ver el atardecer desde allí. Los sillones eran negros, con cojines de todos los verdes posibles y blancos. La mesa del comedor, la cual nunca la use puesto que no tenía visitas seguidas, era de una madera de pino clara, al igual que mi mesa de noche la cubría una superficie de vidrio; por supuesto que las sillas eran del mismo tono.
El escritorio se encontraba lleno de papeles y libros, aún me quedaban tareas por hacer. En fin, mi casa era sencilla pero bastante acogedora o al menos eso pensaba yo. Todo se encontraba decorado en tonos verde, blanco y negro. Un tanto modernista diría yo pero a la vez minimalista.
Jackson miraba sorprendido para todos lados, yo lo único que tenía en mente era entrar en calor. Me saqué todas las prendas que estaban un tanto mojadas por el rocío del la noche y las deje en mi cama. Por su parte él, estaba emocionado viendo mi pequeña colección de libros, la cual descansaba tranquilamente en la biblioteca. Se lo veía intrigado, tan dulce y bueno que era. Me dirigí hacía la estufa que tenía y la encendí, sino aquí también los congelaríamos.
Mery: que es lo que te resulta tan interesante? –le pregunté confusa. Él sacó de la biblioteca un pequeño libro poniendo cara de interesado pero a la vez divertido. Lo reconocí al instante, “La sociedad de la nieve” aquel libro del que le hablé la primera vez que estuvimos en la cafetería.
Jack: parece ser muy interesante –me dijo con una expresión que no supe descifrar – me gustaría tenerlo, leerlo – no se porqué pero se cruzó por mi mente que aquellas palabras tenían más de un significado.
Mery: lo es, de hecho creo que lo publicaron en inglés –le dije con una sonrisa mientras me dirigía hacía la cocina a preparar el motivo de que él estuviese aquí conmigo –y entonces? Que te parece? –le pregunté un tanto intrigada.
Jack: tu casa es fascinante, refleja mucho tu personalidad – me dijo serio pero con una tímida sonrisa en el rostro.
Mery: supongo que eso es bueno – le dije con una risa.
Nos sentamos al lado de la estufa a tomar el café, estuvimos hablando por horas pero al menos habíamos entrado en calor. Fue divertidísimo, creía que mi colección de libros era interesante y eso que no había visto la de mis discos. La noche se nos pasó volando, pero él se tenía que ir era ya demasiado tarde, mejor dicho demasiado temprano eran las tres de la madrugada. No podía entender como se nos había ido el tiempo tan rápido.
Le insistí que se tomara un taxi hasta la casa de Rob sino se congelaría en el camino, luego de mucho discutir cedió. Bajamos para que yo pudiera abrirle la gran puerta de vidrio.
Mery: cuando llegues a casa me mandas un mensaje de texto, sino no estaré tranquila – le dije con una sonrisa.
Jack: si mamá –me dijo haciendo pucheros, comencé a reírme pero no demasiado fuerte no quería despertar a nadie. De pronto él comenzó a acercarse, cada vez estaba más cerca y si no me equivocaba se dirigía a mis labios. No podía permitir arruinar la amistad que teníamos, así que cuando estaba a centímetros corrí mi cara y él besó mi mejilla.
Mery: hasta el martes. No olvides mandarme el mensaje! –le dije mientras cerraba la puerta de vidrio. Él seguía allí parado y me miraba con tristeza.
Me dirigí rápido al ascensor y volví a la casa. Mientras esperaba el mensaje de Jackson lavé las tazas que habíamos ensuciado con el café, me puse el pijama y comencé a hacer las tareas pendientes. Una vez terminadas me fui a la cama, pero no me podía dormir sin saber que él estaba bien. Acaso se había enojado porque le corrí la cara, espero que no, lo que menos quería es que se enojara solo que no quería arruinar la amistad que estábamos construyendo.
Quería besarlo, eso estaba claro pero no quería arruinar algo que apenas comenzaba, tal vez más adelante podíamos llegar a otra cosa, no lo sé. Pero estoy muy segura que aquello pasó o no? Me lo imaginé todo yo? No puede ser o sí? Y las preguntas seguían emanando de mi mente como agua, mi mente se iba lejos y mis ojos comenzaban a pesar, pero fue entonces cuando Simple Plan sonó, un mensaje de texto. Alcancé mi celular que estaba en la mesa de noche y lo abrí. Mensaje nuevo de Jackson rezaba, estuve al menos dos o tres segundo dudando si lo leía. Ésta sería la confirmación que necesitaba, confirmación que me digiera si aquello había pasado o no.
Ya llegué a casa de Rob, así que no te preocupes Mey. Siento lo que pasó recién, fue tan solo un impulso. Pudo haber sido hermoso, pero de verdad lo siento. Que tengas lindo sueños. Jackson.
“Pudo haber sido hermoso”
esas palabras rondaban por mi mente, daban vueltas y vueltas sin rumbo fijo. Él quería besarme como yo a él, porqué demonios le corrí la cara? De verdad comenzaba a arrepentirme.
La cosa es que no tenía el valor suficiente como para contestar aquello, me quedé tranquila de que ya estaba a salvo, dejé el celular en la mesa nuevamente. Me di vuelta mirando hacía la pared, los párpados comenzaban a cerrarse. “Pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”. Entonces me quede dormida con esa maldita frase en la mente y recordando que mañana tenía salida con las chicas, veríamos una película de vampiros o algo parecido.

jueves, 30 de julio de 2009

Capitulo 16

Hola chicas! Siento haberlas dejado tanto tiempo sin nove, pero sepan entender!! Aca les dejo el capitulo de hoy qe a pedido de Julieta es bien pero bien largo!! La encuesta del tercero en discrodia ya se cerró y ganó Kellan, asi qe ya veremos..
Les dejo el capitulo y de nuevo perdon, espero qe les guste! Besoos..

Capitulo 16 – Pizza, fútbol y música.
Rob: bueno, bueno – dijo tratando de ponerse serio mientras se limpiaba las lágrimas de la cara – pongamos orden.
Jack: si, vamos a sentarnos – me invitó, de hecho aún seguía parada. No me había sentado ya? Creo que había perdido la cabeza.
Los tres nos sentamos en los sillones, Jackson se sentó a mi lado y Robert enfrente nuestro. Podía sentir su colonia importada desde aquí, comenzó adarme calor, de seguro que era la calefacción. O tal vez era la proximidad con Jackson? Por Dios, Agustina que dices? Así que me saqué los buzos que traía puesto, pero ambos muchachos me quedaron mirando. Acaso me había sacado TODOS? Imposible o sí? Pero ninguno me quitaba la vista de encima, comencé a ponerme nerviosa. Lentamente bajé la mirada hacía mi cuerpo, pues no, no me había sacado todo. Por suerte pensé.
Me miraban porqué llevaba la remera verde con las letras blancas que rezaban “I am a bitch”, largué una carcajada en ese instante, sus caras eran muy graciosas!
Mery: me la regaló una amiga para mi último cumpleaños – le dije entre pequeñas risas.
Rob: espero que lo que diga no sea verdad –dijo sonriéndome desde el otro sillón.
Mery: por supuesto que no –le contesté – van a llamar a la pizza? – les pregunté mientras me frotaba la panza, no había notado lo hambrienta que estaba.
Jack: por supuesto, Rob pásame el teléfono – le pidió a su compañero de habitación. Éste lo cogió de la mesa y se lo lanzó a Jackson, él cual comenzó a discar el número de la pizzería, supuse.
Al cabo de uno o dos minutos cortó y devolvió el teléfono a su lugar, luego fue hasta la heladera y sacó una botellita de cerveza. La destapó y volvió hacía nosotros.
Pero hablando de líquido, yo necesitaba ir al baño, puesto que no había ido a mi casa antes de salir, y ahora había ingerido mucha pepsi.
Mery: Jack – le dije –él volteó para mirarme. Por un momento me quedé perdida en sus verdes y brillantes ojos, al parecer a él le pasaba lo mismo con lo míos. Sacudí la cabeza tratando de reaccionar – dónde esta el baño?
Jack: por el pasillo –me dijo mientras se acercaba con una sonrisa – la segunda puerta a la izquierda.
Mery: permiso, entonces –dije mientras me levantaba.- Robert también se levantó cuando yo me levanté, tal cual un antiguo caballero. Sonreí ante el pensamiento de Robert vestido de caballero, se vería muy gracioso.
Así que me encaminé hacía el baño, era muy lindo y sorprendentemente limpio. Me lavé las manos al terminar y salí hacía el pasillo. Pero cuando me encaminaba hacía la sala, me detuve en una habitación. Parecía un cuarto de música, las paredes estaban pintadas de un beige muy claro, el piso también de una madera clara, tal cual el de la sala. Allí había un piano de cola negro, era precioso tan brillante y parecía nuevo; un par de guitarras, tanto eléctricas como acústicas, y luego una solitaria batería.
Mirando hacía ambos lados del pasillo me adentré en la habitación, y me dirigí hacía el piano. Pasé mi cortos dedos sobre la sedosa y suave superficie del instrumento de cuerdas. Me senté en la pequeña butaca y levanté la pesada tapa del piano, acaricié las blancas y brillantes teclas. Me sentía tan en paz en esa habitación, tan tranquila y armónica.
Comencé a tocar las pocas notas que conocía, de la canción My Heart will go on de Celine Dion, y comencé a cantar suavecito. Era una de las canciones que me había enseñado mi padrino, me encantaba era de lo más romántica. Pero me detuve al escuchar unos pasos que se dirigían hacía aquí. Ups creo que me habían escuchado, inmediatamente me paré y fui hacía las guitarras simulando que las veía. A los pocos segundos aparecieron Rob y Jack en el umbral de la puerta, y ambos me miraban con sorpresa.
Rob: eres tú la que tocaba el piano? –preguntó con una sonrisa en su rostro, pero se podía ver la sorpresa, casi estupefacción.
Jack: eras vos la que cantabas? – me preguntó y puso la misma expresión de estupefacción que su amigo. A decir la verdad la situación era graciosa, pero no iba a admitir que era yo la que tocaba y cantaba, muy pocas personas sabían eso. Era un pequeño secreto y quería que siga siéndolo.
Mery: por supuesto que no, deben estar imaginando – les dije a ambos de forma despreocupada y con una sonrisa. Se miraron entre ellos y me volvieron a mirar, pobres no entendían nada – pero bueno, que es este lugar?
Rob: es el cuarto de música –me contestó como si fuese obvio.
Mery: aunque no lo creas Robert, eso ya lo había deducido – le dije con una enorme sonrisa. Jackson rió en voz baja y Robert me miró enojado por mi broma.
Rob: bueno es mi estudio de música en esa caso –dijo ahora sonriendo. Acaso él también era músico?
Mery: tu también sos músico? – le pregunté sorprendida, no tenía ese perfil. Pero algo raro ocurrió, Robert miró a Jackson como pidiendo ayuda, no sabía que responder o que? Sería demasiado extraño que no conociera su propia profesión no?
Rob: pues sí también soy músico –dijo al fin. Wow estaba en la casa de dos músicos, y no me iba a ir de aquí sin escucharlos. Puse mi mejor cara de súplica, Jackson me miró con ternura y Robert confuso. Nunca entendían nada.
Jack: creo –dijo enfatizando la palabra –que nuestra amiga quiere que toquemos algo – concluyó con una sonrisa mientras se acercaba a la guitarra acústica y se la colgaba. Se veía tan sexy de esa forma, tan perfecto.
Rob: oh saber que no me gusta tocar en público –le dijo a Jackson, el cual lo miró extraño.
Mery: eres músico y te da vergüenza tocar en público? –le pregunté sin entender. Un músico con pánico escénico? Eso era difícil de concebir.
Rob: pues fíjate que no me da vergüenza –me dijo de forma desafiante.
Mery: por favor, por favor –le dije con mi mejor cara de súplica. Su cara era graciosa, se debatía entre conceder o no mi deseo.
Rob: sólo porque me pones esa carita de pollito mojado –me dijo con una sonrisa. Yo comencé a dar saltitos y ambos se reían de mí.
Así que Robert se dirigió al piano, se sentó y en ese momento me recordó a alguien. Pero a quién? Era la misma sensación que tenía con Jackson, sentía que los conocía de algún lado, pero seguía sin recordar de dónde.
Comenzó a deslizar sus dedos por las teclas con una delicadeza increíble, haciendo que el instrumento hablase. Por su parte Jackson tocaba la guitarra con atención y devoción, se lo veía tan concentrado. Pasando sus dedos por las seis cuerdas.
Fue entonces cuando comenzaron a cantar, era una canción que no conocía pero de todas formas era preciosa. La voz de Jackson era mucho más roquera, y la de Robert más dulce si se puede llamar así. Era un placer escucharlos, tan coordinados y satisfechos con eso. Se notaba que amaban la música, era increíble lo que me transmitían, paz, amor, dedicación. Me sentí repleta de eso sentimientos, cerré los ojos y me dejé llevar por la melodía. Estaba deseosa por cantar pero no quería interrumpir aquella situación, aquella paz y amor digna de ángeles. Pero de pronto la música cesó y tuve que abrir los ojos, ambos me miraban con ternura pero sobretodo Jackson, eso hizo que enrojeciera.
Mery: por Dios eso fue increíble, fue tan coordinado y armonioso – la voz se me quebró, era sensible a las cosas buenas. Sentí unos brazos protectores que me abrazaban, cuando levanté la vista pude observar sus increíble ojos verdes. Jackson me estaba abrazando, consolándome. Era totalmente absurdo e increíble que me pusiera de esta forma por una simple canción, creo que se me había puesto la piel de gallina.
Mery: lo siento, es que soy sensible a este tipo de cosas – les dije con una sonrisa, para mi mala suerte Jackson se alejó, pero como recompensa me besó en la mejilla.
En ese momento sonó el timbre de la casa, de seguro sería la pizza, me encontraba de lo más hambrienta. Robert se paró del piano, aún seguía allí y salió de la habitación, imaginé que para atender al repartidor. Nos habíamos quedado solos con Jack, como muchas otras veces sólo nos mirábamos, como si nos pudiésemos entender sin las palabras, sus ojos me lo decían todo. Era una sensación increíble, podía sentir la conexión que teníamos. Pero su hermosa voz irrumpió esa conexión.
Jack: ojalá pueda alguna vez escuchar tu voz –me dijo con una sonrisa torcida y con una mirada insinuosa –porqué a Rob lo podes engañar pero a mí no.
Mery: alguna vez –coincidí con una sonrisa. Sólo pocas personas sabían que cantaba y era algo muy duro de develar, muy íntimo. Tendría que confiar demasiado en él para confesarle tal cosa.
Rob: chicos está la pizza –avisó con un gritos desde la sala.
Jackson me hizo una reverencia para que saliera al pasillo, fue gracioso pero a la vez caballeroso, ambos nos dirigimos así hacía la gran sala. Me sentía a gusto con ellos dos, ambos eran o más bien serían grandes amigos. Aunque en el caso de Jackson añoraba que fuese algo más.
Al entrar a la sala, la pizza estaba en la pequeña mesa ratona del living, así que ambos nos dirigimos allí. Me senté y él se sentó a mi lado. Tenía hambre, pero me sentía avergonzada de comer con ellos. Sé que es una actitud un tanto infantil, pero no se porqué me sentía cohibida.
El primero en tomar la iniciativa fue Robert, quien tomó un pedazo de pizza y se lo llevó a la boca. Pero claro no tenía porqué estar cohibido, si era su casa!
Jack: servite –me dijo mientras tomaba un pedazo. Así que toda avergonzada como estaba cogí un pedazo y copiando a mis amigos me lo llevé en la boca.
Todos nos pusimos a ver el partido de Machester vs. Chelsea que Robert estaba viendo en un principio, aún no había terminado, faltaban apenas 20 minutos e iba ganando el Chesea por dos tantos contra uno.
Cristiano Ronaldo tomó la pelota, evadió a los zagueros y se encaminó al área. Era sin duda uno de los mejores futbolistas que estaban en la liga hoy en día, se acercaba al área. El arquero del Chelsea salió a achicar el arco pero le tiró todo el pie con los tapones arriba y encima dentro del área.
Mery: penal –susurré. Jackson me miró sorprendido, y Robert asombrado. Y aquí que pasaba? No entendía nada.
Rob: cómo dijiste? –preguntó con aún asombrado pero con una sonrisa en su rostro.
Mery: penal – repetí – le cometió falta dentro del área, fue intencional y como el arquero es el último hombre le van a sacar tarjeta roja –concluí. Se miraron asombrados y luego posaron sus ojos en el plasma, el juez se acercaba al arquero y le estaba sacando tarjeta roja. Se volvieron a mirar sorprendidos y posaron su vista en mí, se sorprendían que una mujer supiese de fútbol o qué?
Jack: sabes de fútbol? –me preguntó con los ojos como platos. Sí, sin duda estaban sorprendidos que así fuera.
Mery: sí, y es más – aventuré – patea Cristiano Ronaldo y hace el gol – hice una pausa –el partido termina empatado – finalicé con una sonrisa autosuficiente.
Se volvieron a mirar como diciendo “nunca le va a embocar” y posaron nuevamente sus ojos en el plasma. Como el Chelsea había hecho ya los tres cambios, tuvo que sacar a un jugador de cancha para sustituir al golero, así que el suplente entró y fue directo al área. Cristiano Ronaldo tenía la pelota y la colocaba en el punto penal, tomó tres pasos de distancia hacía la izquierda, eso significaba que era diestro al patear. El juez dio el pitido que indicaba que podía patear, corrió hacía la pelota y le pegó con suavidad pero fuerza. Fuerte, al ángulo izquierdo, inatagable para el arquero. Gol.
En ese momento ambos posaron absortos sus ojos en mí, yo sonreí con suficiencia. Levanté las cejas divertida.
Mery: se los dije – bromeé con una risa. Quince minutos después el partido terminó, y tal como yo había dicho, empataron.
Jack: así que sabes de fútbol? –me preguntó confuso pero a la vez contento.
Mery: si, algo sé –dije con humildad y una tímida sonrisa.
Rob: algo? Pero si eso fue increíble Mery!! –dijo casi que en un grito que me hizo sobresaltar! –eres increíble!! –dijo divertido.
Jack: si es una caja de sorpresas –dijo en apenas un susurro casi inaudible, Robert no escuchó pero yo que estaba a su lado si escuché. Supongo que ser una caja de sorpresas era bueno, pero no quería ser como la caja de Pandora, eso sin duda sería negativo.
Entonces les conté que mi abuelo me hacía ver fútbol cuando era chica y me explicaba las reglas. Un vez fallecido él dejé el fútbol hacía un lado, pero de la mano de Isabel volvió a mi vida para no irse nunca.
El resto de la cena pasó entré bromas, y algunas anécdotas. Pero ya era hora de ir, además mañana tenía facultad, era por la tarde pero aún me quedaban cosas por hacer.
Mery: chicos fue un placer cenar con ustedes pero me tengo que ir a mi casa, siento dejarlos así –les dije mientras me levantaba y me empezaba a poner la cantidad de buzos que había dejado a un lado.
Rob: está bien te dejo ir –dijo con una sonrisa –pero prométeme volver, eres muy divertida –me dijo ya en la puerta y me dio un pequeño abrazo.
Jackson se había quedado en el sillón, acaso no se iba a despedir de mí?
Jack: te acompaño –dijo de pronto mientras se dirigía hacía el perchero y cogía una campera. Me sonrió dejando entrever sus hermosos dientes blancos, creo que me quedé embodaba viéndolos. Luego de despedirme de Rob una vez más, nos dirigimos con Jackson al ascensor y salimos a la fría noche londinense.

domingo, 26 de julio de 2009

Receso

Chicas lo siento mucho per suspendo nove por lo menos hasta el 5 o 6 de agosto! Mi animo y mi cerebro no estan aptos para escribir nada suficientemente alegre! Si qieren putearme, haganlo pero traten de entenderme! Si quieren explicaciones... www.fotolog.com/edbells estan allí! De verdad qe lo siento a todas las qe estan enganchadas! Besos..

jueves, 23 de julio de 2009

Capitulo 15

Capitulo 15 – Robert’s house
Había perdido el tiempo, realmente no sabía si había pasado media hora o un siglo desde que estábamos allí riendo. Supongo que para cualquier desconocido la situación sería pintoresca. Dos adultos sentados en los escalones de la entrada de un edificio, ambos riendo y llorando de la risa. Yo no podía más realmente, hasta me agarraba el estómago, ya no recordaba de qué nos reíamos en un principio. Después de no se cuanto tiempo, el celular de Jackson comenzó a sonar. Para serles sincera le estaba agarrando fastidio, siempre interrumpía los momentos inolvidables y únicos!
Jack: si quien habla? –preguntó con la voz aún tentada – estamos aquí abajo Rob – hubo una pausa. Tal vez cuando vea a Robert le de un puñetazo por interrumpirnos constantemente – no, no nos pasó nada. Ya subimos –le dije con una enorme sonrisa y cortó.
Mery: me parece que se enojó verdad? –le dije haciendo una mueca. El tal Robert ese parecía ser una buena persona, pero un tanto histérico, o al menos eso me pareció.
Jack: no, Robert nunca se enoja –al menos tenía algo bueno, pensé – solo es que tenía hambre – y largué una carcajada. El me miró confundido.
Mery: lo siento, lo siento –le dije llevándome ambas manos a la boca evitando así volver a reírme –es que no lo puedo evitar. Se acercó suavemente y quitó mis manos de mi propia boca, mi corazón comenzó a acelerarse. Qué pretendía? Podía sentir su respiración junto a mi cara.
Jack: tu sonrisa es muy linda como para que la tapes –me dijo de forma muy sexy. Colapsaré, pero él de pronto se apartó sacudiendo la cabeza, como queriendo sacar algún pensamiento de su mente –mejor entremos –avisó y me abrió la gran puerta de vidrio y madera; siempre tan caballeroso.
Caminamos por un amplio vestíbulo, todo revestido en madera de tonalidades claras, la decoración era bastante minimalista pero aún así hermosa. Hasta que llegamos a una puerta de metal, supuse que sería el ascensor. Creo que estuve en lo cierto por que Jackson me abrió la puerta y ambos entramos al diminuto elevador. Estábamos bastante juntos, podía sentir su calor corporal y su olor a colonia importada (el pibe tiene plata). Recé para que el viaje fuese corto, los elevadores no eran de mi agrado. Aún recuerdo cuando me quedé encerrada en uno, fue bastante sofocante. Pero suspiré aliviada cuando marcó el séptimo piso, contando que había diez pisos más me pareció un viaje corto.
Cuando por fin llegamos a destino, me volvió a abrir la puerta, salimos y aguardé a un lado del ascensor. Nunca había conocido un hombre tan caballeroso, seguía sopesando la posibilidad de pedirle matrimonio. Creo que me quedé absorta en mis absurdos pensamientos por que Jackson me llamó desde dentro de un apartamento. Creo que habíamos llegado a la casa de Robert.
Me quedé allí parada como una estúpida, me daba vergüenza entrar a la casa de un desconocido, lo había visto una vez, es casi como un desconocido en ese caso. Luego de unos segundos Jackson asomó la cabeza por la puerta, se veía gracioso.
Jack: vienes? –me preguntó con una sonrisa. Me obligué a avanzar, porque la verdad es que me empezaba a sentir incómoda.
La casa era muy amplia, me atrevería a decir que era un pent house (o como se escriba), el piso era de madera oscura y muy lustrada, las paredes pintadas de un beige muy claro, había algún que otro cuadro colgado en ellas. Continué avanzando por un pasillo y de pronto di con la sala, que era totalmente distinta. Era más bien modera, tenía todo un enorme ventanal con la vista más hermosa que jamás hubiese visto. Era magnífico, creo que se podría ver todo desde allí, incluido el Big Ben. Había un enorme plasma, dos sillones en rojo y negro (para ceci si esta leyendo) y en uno de ellos se encontraba Robert acostado mirando un partido de fútbol. Manchester United vs. Chelsea, hacía tanto que no veía fútbol..
Mery: buenas noches – le saludé, de pronto se sobresaltó. Creo que lo había despertado, pobrecito –uy lo siento no me di cuenta que estabas dormido –me disculpé con una mueca.
Rob: no te preocupes –me dijo mientras se iba acercando a mí – como estas? –y me besó la mejilla.
Mery: muy bien y tu? –le pregunté, al final no era tan raro como parecía, de hecho era educado y caballeroso.
Rob: excelente –me sonrió –te gusta la casa? – supongo que esperaba que le dijese que sí. En verdad la casa era linda, pero muy fría.
Mery: si es muy linda –verdad –se nota que viven dos hombres solos – le dije mientras me encaminaba a uno de los negros sillones y vi por el camino un par de pantalones y medias en el piso, y más allá vi una remera y calzoncillos.
Rob: no siempre estamos solos –me aclaró. Eso que demonios quería decir? Que venían mujeres a hacerles compañía? No quería imaginarme a Jackson en brazos de otra mujer que no fuese yo –no me malinterpretes, me refería a que a veces viene mi madre y nos ayuda con la ropa sucia –aclaró mientras recogía sus prendas del suelo – o sino contratamos a alguien. Somos hombres no nos pueden pedir orden.
Mery: cierto –coincidí. Me miró de lo más ofendido, su cara daba mucha gracia parecía como si estuviese haciendo un puchero, de hecho creo que lo estaba haciendo.
Creo que Jackson hacía desaparecido, pero luego de unos pocos minutos de charla continua con Robert, cruzó la sala con una chándal, la misma remera blanca de hoy y descalzo. Le daba un aspecto muy hogareño, era sexy hasta para andar en su propia casa!! Espero que Robert no se haya fijado en mi leve babeo cuando entró Jackson.
Jack: quieres algo de tomar? –me ofreció con una enorme sonrisa.
Rob: si, quieres algo? –repitió la pregunta –tenemos cerveza, pepsi, juego de naranja y agua –enumeró y esperó mi respuesta.
Mery: pepsi –elegí, éste se paró y fue a por ella.
Jack: papsi o coca cola? –me pregunto así de la nada, supongo que estaría intrigado?
Mery: pepsi –le contesté con una sonrisa.
Jack: lo mismo yo –me dijo con una enorme sonrisa.
Y como muchas otras veces nos quedamos mirando a los ojos, simplemente mirándonos, nos explorábamos por dentro. Él podía ver mi interior y yo el suyo, y era tan puro..
Rob: aquí tienes Mery –me dijo depositando el vaso sobre la pequeña mesa ratona. Si, creo que este chico se caracterizaba por interrumpirnos!! –tengo hambre pidamos algo –pidió poco más que rogando. Típico no saben cocinar, se ve que les hace falta la mano de una mujer –ustedes que quieren? –nos preguntó dudoso.
“Pizza” dijimos Jackson y yo a la vez, y como nos había pasado en los escalones nos empezamos a reír como tontos, me lloraban los ojos. Pero a los pocos segundos no sólo éramos él y yo quienes nos reíamos, sino que se había sumado Robert con nosotros.

martes, 21 de julio de 2009

Capitulo 14

Capitulo 14 – Frodo
Jack: lo siento tengo que atender –me avisó con una mirada de disculpas.
Mery: si no te preocupes, atiende tranquilo – le sonreí. Cogió sus celular y se lo llevó al oído.
Jack: Hola – pausa, quien fuese que llamaba hablaba demasiado, me estaba sacando minutos a su lado – estoy acá en algún lugar de Londres Robert –dijo con tono serio. Así que hablaba con el tal Robert – si estoy con ella – acaso Robert siempre preguntaba si estaba conmigo o qué? Le molestaba? Al parecer sí? No creo, aparentaba ser buena persona – no se si vuelvo para cenar –avisó, hubo una pausa – espera que pregunto –le dijo, pero luego se volteó a mirarme a mí – pregunta Robert si deseas cenar junto a nosotros en su casa, y? Que dices? –me apresuró. Yo estaba loca o me estaba invitando a cenar? No, sin duda había escuchado perfectamente. Se supone que tenía que aceptar verdad? Iría a cualquier lugar en tanto tuviese la compañía de Jackson.
Mery: si, sería un placer –le dije con una enorme sonrisa. Este hombre me podía, nunca había conocido nada igual.
Jack: dice que si –le avisó a Robert, hubo un silencio en que el interlocutor siguió hablando – no se donde estoy Rob, estamos al lado del río –dijo divertido. Acaso nos habíamos perdido? Me parece que sí, él no era oriundo de aquí y yo mucho menos. A pesar de estar hace seis meses en Londres, tenía que reconocer que no conocía demasiado. Me dedicaba a ir de la facultad al trabajo, y del trabajo a casa – esta bien, si okei nos vemos –se despidió para luego cortar. Se volvió hacía mí –al parecer estamos perdidos –dijo divertido.
Mery: perdidos en Londres –le contesté con una voz misteriosa, ambos comenzamos a reír – y si mejor nos tomamos un taxi? –le pregunté una vez ya lo suficientemente serios.
Jack: me parece genial –me dijo sonriendo, creía que su sonrisa encandilaría la luz lunar. Ambos nos encaminamos a la calle para coger un taxi, Jackson paró uno y ambos nos subimos a la parte trasera del mismo; le indicó la dirección y emprendimos viaje. Él se giró para mirarme a los ojos, estuvimos un buen rato así, solo mirándonos. Era increíble la conexión que teníamos, pero de pronto él bajó la mirada. Había visto algo en mis ojos que no le gustó? Si sólo se podía ver ternura, sinceridad, en realidad todo lo que me pasaba. “tus ojos hablan” solía decirme una y otra vez mi padre.
Jack: tienes muchos anillos –soltó de pronto. Habían pasado ya unos cuantos minutos que no escuchaba su voz y me sonó totalmente dulce y delicada, pero a la vez varonil y sexy. Sólo él podía combinar todo eso en una sola, y encima el resultado era espléndido – todos tienen historias? –preguntó. Quería saber como había obtenido mis anillos? Eso si era raro, de hecho yo me llamaba Agustina no Frodo.
Mery: acaso no todo tiene historia? –pregunté, él sonrió satisfecho con mi respuesta – este anillo –le dije señalando el anillo de oro que descansaba sobre mi dedo mayor de la mano izquierda –me lo regaló mi abuela cuando cumplí quince años – él me miró sorprendido –ah claro, aquí y en USA se celebran los 16 pero allá son los 15, en fin..este de aquí – dije señalando el anillo que le seguía también de oro, que estaba firme en mi dedo anular de la misma mano – y este otro –señalando el anillo de plata y piedras celestes y blancas que tenía en el anular pero de la otra mano – me los compré con la plata que recaudé de mis cumpleaños de 15, y este último –dije señalando el anillo de oro que reposaba en mi dedo mayor pero de la mano derecha –me lo regaló mi padrino para mis 16. Él me miraba totalmente concentrado en lo que le contaba, como si fuese algo de vida o muerte, lo hacía con verdadera atención.
Jack: todo tiene una historia –repitió con una enorme sonrisa, al parecer satisfecho con mi relato –y las pulseras? –preguntó con curiosidad.
Mery: pues esta de aquí –le dije señalando la pulsera de oro y plata que tenía en la muñeca izquierda – me la regaló un amigo de la familia, luego yo me compré esta con el dinero que me dio mi abuela para los 16, si te fijas hace juego con la otra ves? –le señalé ambas para que pueda establecer la semejanza - y estas de aquí –proseguí señalando dos pulseras de plástico blancas que reposaban en la otra muñeca –me las regaló un amigo uruguayo. Si no me equivocaba se puso tenso al mencionar un amigo, estaría celoso? Mas bien porqué habría de estarlo si era sólo un amigo? Aunque deseaba con todas mis fuerzas que sea algo más.
El viaje se hacía demasiado largo, o habíamos estado caminando por horas y nos habíamos alejado demasiado o Robert vivía muy lejos. Miré la hora, definitivamente habíamos caminado un buen rato, eran ya las once de la noche, menos mal que al día siguiente no tenía facultad. O al menos no a la mañana.
Mery: veo que tu también tienes anillos –observé, de hecho eran muy lindos. Tenía dos, uno en el dedo meñique de su mano derecha y uno en su pulgar izquierdo. Ambos eran de plata, o al menos de eso parecían, y le daban un aspecto sexy.
Jack: este –dijo señalando el del dedo pulgar me lo regalaron mis padres cuando me hice mayor de edad, si te fijas tiene mis iniciales – se sacó el anillo y me lo puso en la palma de mi mano. Nuevamente el contacto con su suave piel generaba en mí escalofríos. Cogí el anillo delicadamente y lo observé. En la superficie de plata se podía observar unas iniciales grabadas, JR (dedicado para algún conocedor, no es Juan Ramón Carrasco ehh jaja). Ahora que pensaba no me había dicho su apellido, aunque en verdad no importaba. Además yo tampoco le había dicho el mío, lo importante es él no su apellido, simplemente me daba curiosidad. Otro misterio que me mantendría desvelada por las noches. Le devolví el anillo y se lo volvió a colocar – y este otro me lo regaló mi abuela en el mismo acontecimiento –sonrió mientras inconscientemente se lo tocaba.
El señor taxista nos miraba sorprendido, seguramente creería que éramos dos tontos hablando de anillos, si seguramente eso parecíamos. El silencio se volvió a apoderar del taxi, pero seguíamos intercambiando miradas. No podíamos parar, yo me alimentaba de las esmeraldas de sus ojos y viceversa. Luego de unos 10 o 15 minutos más, tal vez, es que con él el tiempo se me escurría, se me iba como arena entre las manos, el taxi se detuvo. Se detuvo en un edificio de aspecto viejo y anticuado pero a la vez hermoso por sus terminaciones arquitectónicas, en verdad no sabía mucho de arquitectura, pero sin duda esto era una obra de arte. Y eso era lo que amaba de Londres, su historia, su belleza. Mientras Jackson pagaba el taxi (luego de insistir demasiado), ambos bajamos. Lo seguí hasta la puerta, o al menos con la mirada porque a mitad de camino me detuve a contemplar aquella hermosura, y me refiero al edificio, a Jack lo miraba siempre que podía claro está.
Jack: vienes Frodo? –me preguntó ya desde adentro con una espléndida sonrisa. Frodo, así como el hobbit del Señor de los Anillos, así como yo me había llamado hace un par de minutos atrás. Hasta pensábamos de manera similar, era increíble! No se porqué pero aquello me dio mucha gracia y comencé a reír como no lo hacía desde ya..había perdido la cuenta desde la última vez que me había reído con ganas. Me sentía feliz, me tuve que sentar a los pies de la escalera, a los pocos minutos Jackson se reía de mi risa. Ya no podíamos parar, ambos llorábamos de la risa, sin motivo alguno. Sólo éramos dos personas totalmente felices riéndonos como dos tontos enamorados. Acaso eso era lo que éramos él y yo?