jueves, 13 de agosto de 2009

Una hora

Chicas estoy escribiendo, estoy haciendo un esfuerzo enorme para qe qede algo coherente. Escribir algo feliz cuando estas triste es DIFICIL! así qe traten de entender por favor, se que esperan el capitulo y las recompensare, sólo denme una hora y les subo capitulo!! Y a la chica qe dijo qe no leia los comentarios, se eqivoca!!! Sin duda qe los leo, y se qe estan impaciente, sólo pido una hora, una hora..

lunes, 10 de agosto de 2009

Capitulo 22

Capitulo 22 – Dolores
El miércoles pasó aburrido y extremadamente lento. En la facultad apenas prestaba atención, de hecho casi me echan de clase por eso.
Prof.: quién es el autor que nombra al inconsciente?- hizo una breve pausa - a ver Srta. Lamas..
Mery: Freud? – pregunté dudosa, sinceramente no tenía idea de lo que preguntaba.
Prof.: correcto, pero sino baja de la Luna la sacaré de clase –me dijo tajante.
En mi cabeza sólo estaba Jackson, la pelea y la llamada de Robert. Debo decir que eso sólo empeoró mi estado, trajo culpa consigo; él estaba mal por mi y eso no lo soportaba. De todas formas seguía dolida por sus mentiras y sus gritos. Aún estaba confundida, habían pasado demasiadas cosas en pocos días. Pocos pero intensos, pensé.
Todo venía genial hasta el casi beso en la puerta de mi casa, creo que eso fue el detonante de toda la confusión. Para complementar aquello la ida al cine y mi descubrimiento en el mismo no hacían más que empeorarlo, no tengo por qué nombrar lo que pasó en aquel elegante restaurante. Eso lo había arruinado completamente.
Podía escuchar un ruido exterior, acaso alguien me estaba hablando? Realmente no me importa si esa voz no es de Jackson, y por lo que sabía él era un estúpido que se encerraba en su habitación.
Ayer por la noche tuve el impulso de llamarlo pero probablemente no me contestaría, o tal vez me gritaría y aún no estaba preparada para enfrentar tal cosa. Así que me limité a dejar el teléfono sobre la mesa y retener mis absurdos impulsos.
Aunque no dejaba de preocuparme el echo de que se encerrara en su habitación, no podía hacerlo y menos por mí. Quería hablar con él, necesitaba verlo y darle un abrazo pero mi estúpido orgullo no me lo permitía, odiaba ser de esa forma. Me había perdido demasiadas cosas buenas a causa de éste, y no estaba del todo segura que esta vez permitiera que me arrebataran esas cosas.
Gabi: María Agustina!! – me gritó una voz, me “desperté” sobresaltada.
Mery: que necesitas Gabi? –pregunté apenas en un susurro, no me apetecía hablar con nadie. Me hundía en mi propia angustia, realmente daba pena.
Gabi: es que no tenemos que ir a otra clase –me dijo con brusquedad y un tanto asustada por mi estúpida actitud.
Mery: ah –dije desganada – Gabi lo siento pero me voy a ir, no me siento muy bien.
Gabi: está bien, vete. Luego te llamo a ver que tal te encuentras –me dijo comprensivamente mientras me abrazaba. Me besó la mejilla y me dejó ir.
De hecho me sentía bastante mal, me dolía la cabeza y la parte baja del abdomen. Mi amiga uruguaya Arantza me diría que estoy somatizando las emociones. Da igual, me sentí mal y eso era lo que importaba.
Así que cogí mi bolso, los libros y me dirigí hacía el exterior. Fui hasta la parada del ómnibus. A decir verdad no tenía dinero como para tomar un taxi.
Esperé allí aproximadamente diez o tal vez quince minutos. Pasaron otros dos o tres más y ya estaba entrando a mi apartamento.
Me bañe, me puse el pijama como era ya costumbre. Me hice un simple almuerzo, el cual comí desganada junto con una pastilla contra el dolor de cabeza.
Llamé a la librería para aclarar que hoy no iría. Sino fuese porque realmente me sentía mal iría de todas formas, necesitaba el dinero. Así que luego del llamado a la librería me fui a dormir. Aún no sabía qué era exactamente lo que tenía pero me sentía de lo peor. Y no sólo físicamente, internamente también.
La tarde/noche pasó horrible, no pude pegar un ojo en todo ese lapso de tiempo. Los dolores estaban plantados en mí y al parecer no querían irse. A eso de las nueve de la mañana me “despertó”, puesto que no estaba durmiendo sólo cerraba los ojos, mi celular.
Mery: hola –dijo aún en la cama, mientras me agarraba la parte baja del abdomen. Tal vez apendicitis? Pero entonces me di cuenta que ya me la habían sacado antes.
Gabi: hola amiga –me dijo con un tono de compasión – te sientes mejor?
Mery: a decir verdad no -respondí con sinceridad – de hecho estoy peor. Estoy pensando en llamar al médico.
Gabi: oh de veras estas tan mal? –me preguntó preocupada.
Mery: supongo, tú como estas? Yendo para la facultad me imagino –le dije tratando de ocultar mi dolor.
Gabi: si estoy en el ómnibus. Pero no te preocupes por mi, tú como estas? –me volvió a preguntar.
Mery: ya te dije que no muy bien Gabi. Acaso tienes problemas de comprensión? –le pregunté juguetona.
Gabi: no me refería a eso –me dijo seria. Entonces entendí a que se refería. Jackson.
Mery: oh –solté desinteresadamente –supongo que bien no lo sé –le dije con franqueza. Aún era una hora de la mañana que no pensaba con claridad.
Gabi: sabes que si me necesitas estoy verdad? –me preguntó con ternura.
Mery: por supuesto que lo sé Gabriela – le dijo tratando de devolver la ternura recibida.
Gabi: te dejo que estoy por bajarme –hizo una pausa, supuse que se estaría parando del asiento en donde estaba sentada – te me cuidas. Adiós.
Mery: Adiós –y colgué.
Apenas me levanté para ir hacía el baño, y coger un vaso de agua, a decir verdad no comí nada en todo el día. Me sentía mal, realmente mal, lo dolores se hacían mas fuerte y comenzaba a asustarme. De todas formas sabía que lo podía soportar, había soportado cosas peores.
Recuerdo cuando tenía 16 años no me llevaba sangre ni oxígeno al cerebro a causa de una contractura en la espalda. Esto que ahora me pasaba comparado con aquello es sólo una uña encarnada. Así que aguantaría, nada podía ser más grave que eso.
Eran ya las siete de la tarde, la noche caía sobre Londres y la Luna menguante se asomaba por el horizonte. Estaba famélica pero el cuerpo no me daba como para levantarme y hacerme de comer. Cada vez que iba al baño tenía que ir encorvada puesto que el dolor me “mataba”.
Como unas 5 veces en el día, tuve que ir al baño. Cuando estaba allí encontré la respuesta a mis dolores. Había empezado a menstruar y aquellos dolores no eran más que dolores de ovarios. Suspiré aliviada de que no fuese nada grave, pero eso no quitaba que doliese.
Siempre había odiado esa parte de la feminidad, menstruar. Es que había obligación de hacerlo? Lo odiaba, a veces deseaba ser hombre y no tener que pasar por todo este tipo de cosas. La depilación, el parto, los cambios de humor, los antojos; eran la cara no conocida de la mujer. Y la odiaba. Pero biológicamente hablando era lo que me había tocado, y hasta dónde sabía no se podía cambiar, así que me tocaba aguantarme.
Pero ahora no tenía ninguna pastilla contra este tipo de dolores. No sabía que hacer y no estaba en condiciones de salir a por ellas. Salí del baño sin saber que hacer, pero cuando estaba en el umbral de la puerta una fuerte puntada me vino en el lado derecho. Solté un grito ahogado, podía sentir como se clavaban en mi miles y miles de cuchillos, sentía un dolor intolerable, casi insoportable. El dolor me absorbía y se apoderaba de mí.
Aún no se cómo pero logré llegar hasta la cama, me tendí en ella decidida a esperar que el dolor pasara. No tenía otra opción, solo tendría que pasar. Pero entonces el teléfono sonó, y tal vez era la voz de la salvación.

domingo, 9 de agosto de 2009

Capitulo 21

Capitulo 21 - Helado de chocolate
No entiendes absolutamente nada me había dicho. Pero qué era lo que yo no entendía? Qué me había mentido? Eso lo podía entender perfectamente! Intuía que había algo oculto debajo de todo este enorme lío, pero me temo que nunca lo averiguaría. No había hecho más que estropearlo todo! No podía fingir que no sabía quien era todo mi vida, era un tema que a la larga terminaría saliendo a la luz. El hecho que salió en este momento es mínimo, tal vez tendríamos los mismos problemas en un futuro.
Las lágrimas caían incesantes por mi rostro, nadie nunca me había tratado de esa manera, con tanto desprecio y odio. Me sentía tan miserable. Me había tratado de la peor manera que se le podía tratar a un ser humano. Y todo porqué? Por una vil mentira. Una vil y estúpida mentira nos había llevado a todo este lío, en el cual nunca hubiese querido entrar. O al menos no sabiendo que ese sería el resultado. Una pelea.
Sentía un dolor en el pecho que al parecer nunca se iba a ir, un nudo en la garganta y el estómago revuelto. Esas eran las consecuencias de esta pelea. Cómo decían los partidarios del Dolce Still Novo, para amar hay que sufrir. Yo no lo amaba aún, pero con el simple hecho de quererlo hacía que me doliese toda esta situación.
Situación que había nacido por culpa de Gabi que había querido ir a ver esa estúpida película de vampiros. Tal vez nunca me hubiese enterado entonces. Pero no se trataba de echar culpas y si había que hacerlo, sólo había dos culpables. Él y yo, nadie más.
Pero había algo que me había quedado resonando en mi mente luego de la discusión, “Entonces apareciste tú alocada y atropellada como eres, desde el primer momento tus ojos y tu sonrisa me hipnotizaron”. Si yo no me equivocaba él sentía lo mismo que yo, ambos nos gustábamos y lo habíamos arruinado por completo.
De todas formas me había mentido y no era una cosa que perdonaría fácilmente, mucho menos después de sus gritos. Pensar en eso hizo que el caudal de lágrimas aumentasen.
I was made for loving you baby, sonó Kiss desde mi celular. Sinceramente no tenía voluntad de atender a pesar que éste reposaba tranquilamente sobre la mesita de luz. Estaba a escasos centímetros, pero no me apetecía tomarlo, sólo dejaría que suene. La persona que llama ya se cansará pensé. Pero no lo hacía, el celular siguió sonando durante cinco minutos. Me estaba taladrando el cerebro, así que estiré mi mano derecha hasta la mesa y lo cogí. Pero antes de atender miré quien era, y por nada del mundo contestaría esta llamada. No hablaría con él después de cómo me trató. Sí, tal vez sonaba orgullosa pero no permitiría que Jackson me tratara de esa forma, no de nuevo. Probablemente sólo quería seguía gritándome así que me negué a atenderlo y apagué el celular.
Al parecer no se iba a dar por vencido, por el teléfono de la casa comenzó a sonar. Luego de que sonó tres veces, atendió la contestadora. Te comunicaste con la casa de Mery, o sea mi casa. Ahora no estoy pero si quieres puedes dejar un mensaje después de la señal. Adiós.
Luego de la señal correspondiente, una hermosa voz sonó desde el pequeño aparato telefónico. Que lindo escuchar tu voz de nuevo. Necesito hablar contigo, decirte como son las cosas. Sé que estuve mal al tratarte así, yo sólo...necesito verte. Llámame cuando puedas. Adiós.
Aún seguía en la cama y al escuchar la voz de Jackson las lágrimas se intensificaron. Era tan perfecto que hasta se disculpaba. Pero yo no daría mi brazo a torcer, me había lastimado con unas simples palabras. Cada vez que pensaba en la situación podía sentir miles y miles de puñales que se clavaban en mi corazón.
No podía entender porqué me había mentido? Acaso temía que me acercase a él por su fama? No me conocía lo suficiente como para saber que yo nunca haría eso? Al parecer no, no me conocía porque me mintió y me dolía.
No podía estar allí tirada en la cama llorando por un hombre, mi abuela me había dicho una vez: “se llora por muchas cosas, pero nunca por un hombre”. Así que haciendo caso a mi abuela me sequé las lágrimas, cogí mi ropa interior y me fui a bañar. Allí pude relajarme totalmente, al punto de tener la mente en blanco. Pero cuando puse los mojados pies sobre la alfombra los problemas, tristezas y dudas me invadieron cuan Napoleón a Europa.
Me limité a ponerme el pijama, así estaba cómoda, me resigné a hacer las tareas de la facultad. Me dirigí a la heladera y saqué un helado de chocolate, fui a por una cuchara y volví a dirigirme a la cama.
Así que aquí estaba, comiendo helado en la cama como una treintañera solterona. Que patético, pero al menos el chocolate ayudaba a calmar mi angustia interna. No del todo, pero ayudaba.
Sufriría en silencio, aludiendo a la frase de mi abuela, no lloraría por un hombre. Tal vez y sólo tal vez cuando sanaran mis heridas hablaría con él. Ahora lo único que me tocaba enfrentar era la sedosa sábana y la cómoda cama, a pesar de que eran las tres de la tarde sentía que había estado despierta durante horas. Demasiadas emociones juntas pensé.
Afortunadamente dormí sin ningún tipo de pesadilla ni sueño que me recordase al incidente de ayer. Me levanté desayune aún en pijama, luego me bañe. Fue una ducha corta porqué tenía que irme a la facultad, pero de todos modos la supe disfrutar. Inconscientemente me vestí de negro, es que hasta mi inconsciente estaba triste? Qué estupidez pensé. Cogí mi bolso y salí a la fría mañana de Londres.
Al llegar a la facultad supe que me esperaría un extenso interrogatorio de Gabi, no sabía si estaba preparada como para aguantarlo sin contar toda la verdad. En instante en que entré en el salón, Gabi se me abalanzó y comenzó a hablar apresuradamente, muy propio de ella.
Gabi: entonces, que paso? Cenaron? Almorzaron en verdad. Se besaron? Cuéntame, te pidió casamiento o qué? – hizo una pequeña pausa para tomar aire –oye porqué estas de negro? Acaso murió alguien? –preguntó juguetona, pero creo que fue entonces que vio mi cara. Sinceramente no sabía que aspecto tenía, pero suponía que no muy bueno a juzgar por la reacción de mi amiga. Inmediatamente me abrazó, y me acariciaba el pelo – qué paso Agus? Sabes que puedes confiar en mí.
Mery: nada importante – logré decir por fin. Nunca me había gustado que mis seres queridos se preocupasen por mí, no quería amargar a los demás.
Gabi: venga Agus que no soy tonta, sé que te pasa algo. Puedes contarme si quieres –me dijo con una leve risita pero pude ver en sus ojos la tristeza que le ocasionaba mi supuesta desconfianza.
Mery: es sólo que me peleé con el chico de los ojos verdes –hice una pausa en la cuál ella puso los ojos como platos. Viniendo de mi amiga, sabía que era un típica reacción de sorpresa, de seguro que no lo esperaba – sólo eso – y instintivamente me volvió a abrazar fuerte.
Gabi: oh mi niña, no te preocupes estarás bien – me dijo en el oído.
Mery: el tema muere acá Gabriela, no quiero hablar por favor –le dije con una sonrisa de súplica.
La mañana pasó lenta y más aburrida de lo usual, las llamadas a mi celular no cesaba, pero yo no las contestaría. De ninguna forma lo haría, o al menos de momento. Todavía no estaba preparada para enfrentarlo. Sus palabras seguían doliéndome, “no entiendes absolutamente nada”. Aún seguía con la duda de que era lo que yo no entendía? Había algo más, de eso estaba segura. Pero mi orgullo no se vio vencido por la curiosidad.
Ya era martes por la noche, estaba en casa en la misma situación patética. La cama y un helado de chocolate. El teléfono sonó con la misma frecuencia que venía haciéndolo desde ayer. Cada treinta minutos una llamada a mi casa, y cada quince una a mi celular. El buzón de mensajes estaba que explotaba.
Como de costumbre la contestadora atendió. Te comunicaste con la casa de Mery, o sea mi casa. Ahora no estoy pero si quieres puedes dejar un mensaje después de la señal. Adiós.
Luego de la típica señal, una voz habló pero no era la misma que cada media hora. A esta la conocía pero no lograba distinguir quién era. Sé que estas allí Mery, limítate a atenderme. Soy Robert. No me quedaba otra opción que ir a por el teléfono y hablar con él. Lo cogí de la mesa, fui hasta la cama y atendí.
Rob: hasta que por fin atiendes!! –me dijo preocupado. Y a este que le pasaba? Aún no se me pasaba por alto que él era Edward Cullen, y también me había mentido – comenzaba a desesperarme. Nunca me atendías.
Robert insinuaba que era él quien llamaba constantemente, y no Jackson? Pero si en mi celular aparecía como si él llamase. No entendía nada, pero ya me estaba acostumbrando a esa sensación.
Mery: eras tu quien llamas entonces? –pregunté confundida e indecisa.
Rob: por supuesto que era yo. Necesito hablar contigo – me dijo poniéndose serio.
Mery: pues dime, que necesitas? –pregunté intrigada.
Rob: sólo quiero saber que le hiciste a Jackson? –me preguntó serio pero se lo notaba enojado también.
Mery: porqué lo preguntas?
Rob: es que no ha salido de su cuarto desde la cita que tuvieron ayer al mediodía. Y sinceramente comienzo a preocuparme –me dijo, de verdad en su tono de voz se notaba preocupación.
Mery: cómo?? –le grité. Acaso Jackson era idiota? Encerrado en su cuarto desde ayer? Sin comer? Sin nada? –pero cómo? Totalmente encerrado? –pregunté confusa pero a la vez dolida. Esta reacción era consecuencia de nuestra estúpida pelea, más allá de que seguía enojada no permitiría que él se hiciese daño alguno. Sólo quería su felicidad.
Rob: encerrado, es decir se levanta para ir al baño y comer. Aunque come muy poco. Sólo quiero saber que pasó, porqué esta así? Tu tienes esa respuesta?
Yo la tenía, pero él tal vez ya se la imaginaba por eso esta llamada. Tendría que contarle todo.
Mery: es que me enteré de todo –hice una leve pausa – Edward.
El silencio del otro lado de la línea no sabía si era bueno o demasiado malo. De todos modos me confirmaba que no estaba loca ni mucho menos. Jackson era Jasper Hale, y Robert era el guapísimo Edward Cullen.
Rob: supongo que estas enojada – me dijo en un susurro.
Mery: por supuesto que lo estoy Robert –le espeté, y comencé a contarle la historia desde un principio para que él puede imaginarme mis sensaciones. Confusión, no entendimiento, dudas, tristeza, pero amor.
Él se limitó a escucharme atentamente sin acotar ninguna frase, esperó paciente su turno de hablar.
Rob: créeme que entiendo todo lo que te sucedió. Pero sé perfectamente que Jackson tiene sus razones para haberlo hecho. Razones por las cuales no justifiquen su pelea, pero de veras que tiene razones para haberte mentido. Y sé que no lo hizo por agrado.
Mery: tal vez tenga sus razones, pero son tan grandes como para justificar una mentira –pregunté escépticamente.
Rob: eso deberás pensarlo tú cuando él tome la decisión de contártelo. Sólo quiero que lo entiendas, de acuerdo?
Mery: de acuerdo. Gracias Rob –no pude evitar sonreír, se notaba que Robert quería mucha a Jackson –pero que hacemos con él? No puede pasarse encerrado todo el día! Eso hace mal.
Rob: lo sé, lo mantendré distraído mientras tú te preparas para oír su historia –me dijo con un deje de esperanza en su voz.
Mery: esta bien, sólo cuídamelo sí? –le dije en tono triste.
Rob: lo haré. Adiós –me dijo y colgó.
Fue una llamada sorpresiva sin dudas, pero me reí al pensar en lo que pensaría Gabi si sabía que Robert Pattinson había hablado a mi casa. Su cara sería un poema.
Pero me sentía mal que por mi culpa Jackson se encontrara en esas formas. Sabía que a la larga lo perdonaría pero tomaría un tiempo sanar las heridas que me había causado. Sólo bastaba esperar que aquello sucediera.

sábado, 8 de agosto de 2009

Capitulo 20

Hola chicas!! Lamento haberme demorado mucho en subir, se qe han estado esperando esta capitulo. Solo le digo qe no me odien. Prometo qe se pone interesante pronto, ademas termine los parciales asi qe voy a tratar de subir un capitulo por dia. Les doy muchas muchas gracias a las 1517 personas qe han entrado a visitar el blog, de verdad muchas gracias! Por favor voten en la encuesta que les pongo si? Y sigo insistiendo que seria genial qe deben su comentaro, es importante saber lo que piensan. Este capitulo va dedicado especialmente a Titi x si lo esta leyendo. Gracias, y besos a todas..

Capitlo 20 - La verdad
Jack: hola –me dijo tímidamente, se veía tan adorable! La verdad era que me había quedado allí plantada como una estúpida, aún seguía sorprendida de verlo luego de lo que pasó, o de lo que no pasó.
Mery: hola –logré decir un poco entrecortado. La sorpresa pero a la vez la alegría se apoderaban de mí; sorpresa porque no esperaba encontrarlo aquí y alegría porque había venido de todas formas.
De pronto dio los dos pasos que nos separaban y me abrazó fuerte. No podía no abrazarlo, así que lentamente pasé mis manos por su espalda tratando de apretarlo lo máximo posible. Ahora que había descubierto que me gustaba no pensaba soltarlo nunca, pero era inminente de un momento a otro tendría que hacerlo.
De a poco él se fue separando de mi pero aún mantenía sus manos en mi cintura, y las mías reposaban tímidamente en sus hombros. Nos quedamos mirando intensamente, hasta que él rompió el tenue silencio.
Jack: perdóname –me dijo en tono arrepentido, pero de todas formas se lo notaba tímido. Pero qué era lo que tenía que perdonarle? Que daño me podía hacer él si era cuasi perfecto? Me negaba a pensar que él podría dañarme.
Mery: pero que es lo que debo perdonar? – pregunté confusa.
Jack: lo que pasó la otra noche – hizo una pausa indeciso pero a la vez sorprendido, seguía sin entender nada. O me negaba a hacerlo – que yo casi, que me acerqué –decía titubeante – que quise besarte – me soltó de pronto.
Mery: ah eso – dije entendiéndolo todo. Me pedía perdón por quererme besar? Este chico estaba loco! Tendría que pedirlo por no haberlo hecho!! No podía entender cómo me había olvidado de esa parte, si es que había sido la causa de la “pelea”, creo que al estar con él simplemente lo olvidaba todo – no te preocupes eso está olvidado – le dije sonriendo, sonrisa a la cual él correspondió. Ese brillo característico volvía a hacerse presente en su mirada. Pero ese brillo tan propio de él me hizo acordarme que también era propio de Jasper Hale. Tendría que preguntarle porqué me había mentido, el problema es que no sabía cómo hacerlo.
Con una enorme sonrisa la cual podría encandilar al Sol, el cual hoy estaba oculto entre las sedosas nubes, me abrió la puerta del copiloto para que subiese a al auto.
El viaje al restaurante fue en total y absoluto silencio, es decir con la radio de fondo. Alguna que otra sonrisa entre medio pero todo normal. Bueno, todo tan normal como se está con un famoso. Me reí al pensar eso, pero la verdad era que no sabía aún si era famoso o no. No entiendo para que me mentía a mi misma, sabía que era él pero necesitaba escucharlo de su propia boca. Y eso, sólo era cuestión de tiempo.
Llegamos al restaurante, el cual era bastante elegante. De hecho sentía que desencajaba con el lugar, pero supuse que para él el lugar era normal, seguramente estaría acostumbrado al lujo y las comodidades. Era una persona famosa! Necesitaba confirmarlo sino enloquecería!
Nos atendió una señorita morocha y muy bonita, la cual le sonrió a Jackson con demasiadas ganas, yo diría que excesivas. Tenía muchas ganas de saltar por arriba de las mesas y agarrarla del cabello, pero sabía que eso no era una reacción demasiado racional, así que me quedaría con las ganas. Acaso estaba celosa?
La muchacha nos condujo a una mesa junto a la ventana, la vista era bastante linda y el ambiente era agradable, pero cuando me iba a sentar Jackson negó con la cabeza. No me podía sentar o qué era lo que pasaba? No entendía nada!
Jack: lo siento señorita, pero no tendrá algo más privado? –le preguntó con amabilidad. La muchacha frunció el ceño, me lanzó una mirada envenenada y reprobatoria, luego nos condujo a un lugar mucho más reservado. Jackson le agradeció con una grande y hermosa sonrisa, la muchacha se fue de lo más indignada. Acaso el lugar reservado tenía un significado especial? No creo, aunque mi subconsciente lo deseaba sabía que el de Jackson no.
Mery: ahora sí me puedo sentar? –le pregunté con una sonrisa incrédula.
Jack: por supuesto –me dijo mientras me corría la silla para que me sentase. Era todo un caballero. Esa caballerosidad era propia del siglo pasado, así como la de Jasper. Tenía que dejar de pensar en él como una persona propia, era sólo un personaje. Estaba un poco confundida.
Cuando ambos estuvimos sentados, volvió la muchacha con el menú, y me puso la misma cara de reprobación. Las ganas de cinchar de su pelo aumentaban conforme siguiese sonriéndole a Jackson de esa forma.
Muchacha: qué es lo que desean? –le preguntó a Jack con una sonrisa, a mí me ignoraba totalmente. Apoyé mi espalda en la silla y me crucé de brazos enojada, mientras ellos seguían hablando.
Jack: queremos ravioles con salsa cuatro quesos y dos vasos de pepsi – le dijo sonriendo. Pude sentir un retorcijón en el corazón al ver la forma que él le sonreía. Me gustaba tanto Jackson como para ponerme celosa de que le sonriera a una mujer?
Muchacha: ya se lo traigo señor – le dijo con una enorme sonrisa. Esta situación ya no me estaba gustando en lo más mínimo.
La chica se fue y por fin Jackson clavó la vista en mí, pero al ver mi postura y mi expresión, cambió la suya al instante.
Jack: qué te pasa? –preguntó confuso.
Mery: nada – mentí. Es que no podía decirle que estaba celosa de la camarera. Sería bastante bizarro y mucho más después de haberle corrido la cara.
Jack: y entonces porqué tenes esa cara? – me preguntó enarcando una ceja. A este chico no se le escapaba una.
Mery: qué cara tengo? –le pregunté también confusa.
Jack: una hermosa – me dijo con una sonrisa, no pude evitar devolvérsela – pero en este momento está enojada –dijo con ternura. Es que los enojos siempre durarían tan poco con él?
Mery: gracias, pero no me pasa nada – le respondí decidida. Creo que no se creyó mi mentira. Pero en ese momento volvió la camarera con nuestra comida, le sonrió nuevamente a Jackson, y poco más que me tira el plato sobre la mesa. Entrecerré los ojos para observarla atentamente, ni siquiera era tan bonita a decir verdad. Tendría la edad de Jack o incluso más pero comenzaban a notársele arrugas, a pesar de que tenía unos lindos ojos celestes se los delineaba demasiado, y tal vez debería bajar algunos quilos.
Pero que estoy diciendo? Criticar a esa mujer no me va a hacerme sentir mejor! De hecho si Jackson estaba feliz con ella, yo era feliz. Acaso tanto me gustaba como para sacrificar también mi felicidad?
No pude evitar asociar lo que nos estaba pasando a Jackson y a mí, con lo que le pasó a Bella y a Edward cuando fueron a Port Angels. En un momento de la película en donde prestaba atención lo vi, pero la diferencia es que Edward sólo tenía ojos para Bella. En caso de Jackson no los tenía sólo para mí. Es que de hecho no tenía porqué hacerlo si éramos sólo amigos.
Realmente estaba bastante confundida! Jasper Hale era Jackson Rathbone? O Jackson Rathbone era Jasper Hale? En definitiva tanto uno como el otro eran la misma persona! Pero la pregunta que más me importaba, cuánto me gustaba Jackson? O cuanto me podía llegar a gustar?
El hecho que me gustase ya lo tenía claro, pero no sabía cuanto. Es que acaso el amor se puede cuantificar? Dios estaba hecha un lío, así que apoyé mis codos en la mesa y me llevé las manos a la cabeza tratando de ordenar mis pensamientos.
Jack: tu crees que yo soy tonto? –me preguntó enojado. Corrí una mano de mi cara y lo miré enarcando una ceja – está bien no me contestes mejor! Pero sé que algo te pasa. Sabes que puedes confiar en mí –me dijo con ternura.
Mery: de veras que no me pasa nada, es sólo que se me fue el hambre – le dije tratando de simular una pequeña sonrisa.
Jack: sabes? Me duele que no confíes en mí –me dijo mientras pinchaba un raviol con el tenedor, podía notar en su voz la tristeza.
Mery: Jackson sabes que no es así.. –traté de decirle pero me vi interrumpida por un montón de muchachas que se abalanzaron sobre la mesa.
Y aquí que pasaba? Había un terremoto o algo así? Entonces me di cuenta que él era Jasper, que lo querían a él.
Con todas las mujeres que él podría tener porque iba a elegirme a mí? Justo a mí? Eso era tan imposible como que Hitler siguiese vivo.
Adoptando la misma actitud que antes, me crucé de brazos y me recosté contra el respaldo de la silla. Sólo me tocaba esperar que ellas se fueran, si es que lo hacían alguna vez.
Nenita: Jasper muérdeme – le pidió una pequeña niña de ocho o tal vez nueve años. Tan grande era la twilightmania como para exigir tales cosas? Además una niñita tan pequeña. Era bastante insólito.
Fan: es verdad que tienes algo con Ashley? –le preguntó una muchacha que, por lo menos tenía quince o dieciséis años, era consciente de lo que decía – porqué para mi te mereces lo mejor y Ashley es la mejor –le dijo con una sonrisa mientras me lanzaba una mirada reprobatoria. Es que acaso todos me odiarían hoy? Creo que no era demasiado consciente de lo que decía.
Jack: chicas no crean todo lo que leen, son solo rumores –dijo sonriendo.
Estuvo aproximadamente diez minutos firmando autógrafos, sacándose fotos y hablando con sus fans. Se lo veía tan adorable y tan dedicado a su público, que de pronto sentí un revoloteo de alas en el estómago. Sabía lo que eso significaba, mariposas. Y creo que no eran buenas en caso de que el amor no sea correspondido.
Luego que las muchachas se fueron, él se volvió a sentar y me miró directo a los ojos. Así sin más, sin decir apenas una palabra. Podía notar su confusión desde el otro lado de la mesa, y estaba segura que él podía notar la mía. Aunque creo que malinterpretaba la razón de la misma. Como siempre fue él quien rompió el silencio..
Jack: em no vas a preguntar nada –dijo confundido con la voz entrecortada, mientras hacía gestos graciosos con la mano – de lo que pasó?
Mery: no –le dije muy segura de lo que decía. Me miró de lo más sorprendido, pobrecito no entendía nada – sé con quién estoy sentada- le dije sonriendo.
Jack: ah si? – me preguntó enarcando una ceja. Se le notaba el nerviosismo – y con quién estas sentada? –me desafió.
Mery: estoy sentada con Jackson Rathbone – le dije con una sonrisa de autosuficiencia.
Jack: yo nunca te dije mi apellido –dijo con los ojos como platos. Estaba de lo más sorprendido.
Mery: Jackson Rathbone, mejor conocido como Jasper Hale, Jasper Cullen o Jasper Witlock – hice una pequeña pausa. Él tenía los ojos como platos, poco más que se le salían de la órbita. Disfruté unos segundo de su expresión, pero decidí continuar. Tenía que llegar al final de todo esto –de hecho tienes muchos nombres. Eres el vampiro más reciente de la familia Cullen, y por tu antiguo pasado en las guerras del sur sientes más debilidad por la sangre que el resto de tus hermanos. De hecho sólo lo haces por Alice, es decir tu pareja. Eso demuestra que a pesar de ser vampiros, de no respirar, de que no les lata el corazón, de no comer ni beber, tienen sentimientos y que tengan la capacidad de amar es increíble. Así que, por todo esto Jasper es a mi modo de ver el mejor personaje, porqué se resiste a su naturaleza por amor, al igual que Edward, es decir Robert.
Él me miraba sorprendido, se le notaba totalmente descolocado, pobrecito no entendía nada. Pero todavía podía sacarle más jugo a todo esto, antes de llegar a la verdad disfrutaría viendo su cara de incomprensión.
Mery: así también has trabajado en series tales como Criminals Minds haciendo de un psicópata travesti o en The O.C haciendo de un adolescente que le vende drogas a la hermana de Marissa. A su vez tienes una banda con tres amigos, 100 monkeys, he escuchado algo y son bastante buenos a decir verdad.
Jack: tú, tú, tú –decía entrecortado, pobre estaba que no podía hablar de la impresión – tú siempre lo supiste? –preguntó confuso.
Mery: por supuesto que no. Me enteré ayer –le confesé.
Jack: pero cómo? –preguntó confuso. Entonces se llevó una mano al pelo para rascarse el cuerdo cabelludo – ya entiendo, fuiste al cine verdad? –me limité a asentir – viste Twiligth no? –preguntó ya más calmado entendiéndolo todo. Volví a asentir –lo que no entiendo es cómo supiste tantas cosas de mi.
Mery: google –le dije con una enorme sonrisa.
Jack: deberían cuidar lo que publican ahí –dijo apenas susurrando. Pero de pronto levantó la mirada y la clavó en mis ojos. Podía sentir toda la intensidad de sus verdes ojos posada en mi, era casi intimidante – no estas enojada?
Esa era la pregunta clave!! Claro que lo estaba, si es que me había mentido!
Mery: por supuesto que lo estoy – hice una pausa y él me miró tristemente – de hecho estoy más dolida que enojada. Jackson me mentiste.
Jack: eso no es verdad! –me dijo de repente un tanto molesto.
Mery: por supuesto que lo es. Aunque hayas omitido ciertas cosas estoy dolida. Porqué no me contaste que eras actor? Tenías miedo que te juzgara o acaso de que me burlara de ti? Sabes que nunca haría cosa semejante. Y porqué me dijiste que naciste en Luisiana si naciste en Singapur? A ver qué explicación hay en eso? –le preguntó seria y enojada.
Jack: ah eso, no le encuentro explicación exacta. Es que muchas personas se sorprenden cuando les digo que nací allá, la mayoría no me creen –dijo tratando de justificarse.
Mery: vamos yo nací en Uruguay, un pedazo de tierra muy chiquito de América del Sur y estoy de lo más orgullosa. Pero no por ser un país chico ando mintiendo por ahí de que soy argentina verdad? –le espeté con un deje de enojo.
Jack: esta bien, sí te mentí estas feliz ahora? –me gritó de lo más alocado. Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, pero no permitiría llorar enfrente de él. Yo siempre con mi sensibilidad, apestaba ser de esa forma.
Mery: y qué excusa vas a poner con la gran mentira de tu profesión? –le pregunté de golpe, tratando de contener las rebeldes lágrimas que de mis ojos querían escapar desaforadas.
Jack: sabes lo difícil que es encontrar a una mujer que no se interese por ti sólo porqué eres famoso? Sabes lo difícil que es eso? Tienes idea? –me volvió a gritar. Yo sólo hacía el gran esfuerzo para que las lágrimas no saliesen – no tienes idea!! Entonces apareciste tú alocada y atropellada como eres, desde el primer momento tus ojos y tu sonrisa me hipnotizaron. Pero lo que más me había gustado de ti es que no me reconocías. Qué te acercabas a mí por ser sólo Jackson, no Jackson el que actúa de Jasper. Para ti sólo era Jackson, y era de lo más emocionante saber que te interesabas por lo que soy de verdad y no por lo que represento –me dijo ya bajando el tono de voz. Se notaba que hablaba con sinceridad, pero aún así me dolía, más allá de las explicaciones me dolía en lo más profundo.
Mery: acaso creías que no me iba a enterar nunca? No soy tan ingenua, me iba a dar cuenta tarde o temprano. Es que en verdad no me importa si eres actor, músico y farmacéutico sólo quería que me lo dijeses tú. No que me tuviera que enterar por cosas ajenas a nosotros, como una pantalla de cine. Sabes la confusión que sentí al verte? Tienes idea? Jackson me mentiste, y yo la mentira no la tolero.
Jack: es que no entiendes absolutamente nada!!! –me gritó de golpe. Mis fuerzas flaquearon entonces las lágrimas comenzaron a descender por mi rostro ininterrumpidamente.
Mery: buen provecho Jasper Hale –le dije con un tono frío en la voz. Cogí mi bolso y salí dramáticamente hacia la fría calle. Paré un taxi e inmediatamente me dirigí hacía mi casa. Al llegar sólo podía estar en la cama y llorar, llorar y volver a llorar. No me gustaba la mentira y él me había mentido, no lo iba a permitir. Pero sobre todo lo que ahora actualmente me dolía era su actitud, sus gritos desenfrenados. Nadie me había gritado de esa forma, me sentía la peor basura del mundo. Pero sabía que no debía sentirme así, la culpa de todo aquello no había sido mía. Todo se originó a través de su mentira, yo no me hacía responsable. La verdad era, que las mentiras tienen patas cortas.

martes, 4 de agosto de 2009

Capitulo 19

Hola chicas!! Hoy las recomenso con dos capitulos xq son uns buenas lectoras, siempre me bancan en todo. asi que lo mercen, además mañana no es seguro qe suba xq tengo un preexamen el jueves y es uy dificil! Vuelvo a repetir para mí sería genial que cada una deje su comentario para poder saber qe opinan. Se los agradeceria!! Ahora sin mas, les dejo el capitulo sólo espero qe les gsute. Besos..

Capitulo 19 – Googleando
Cuando llegué a mi casa rápidamente me fui a la notebook, la prendí mientras me ponía el pijama. Me metí a la cómoda y calentica cama, con la notebook sobre mi falda. Cogí el celular busqué su nombre y lo escribí en el Google. Inmediatamente me saltaron un montón de sitios donde lo mencionaban. “Jackson Rathbone estuvo hace unas semanas en Vancouver filmando Luna nueva, la segunda película de la saga Crepúsculo”, Jackson Rathbone y su banda 100 monkeys darán un concierto de beneficio en las afueras de Londres”. Eso me alegró un poco, al menos no me había mentido en ese aspecto. Sí era músico, y hasta tenía una banda. 100 monkeys, me hizo gracia ese nombre, aunque pensé que iba muy bien con él.
Wikipedía decía que había nacido el 21 de diciembre de 1984 en Singapur. Esperen Singapur, Asia? Eso es lejos, pero acaso él no había dicho que había nacido en Luisana, Estados Unidos? Creo que sí, también me había mentido en eso? Qué más era una mentira sobre este chico. Yo que había tratado de abrirme lo más posible, él me miente, Dios que tonta fui al creer en él. Además es un actor famoso, famoso y seguramente lleno de fans que lo adoran. No tenía ningún tipo de chance con él, estaría rodeado de mujeres hermosas.
Había actuado en series tales como The O.C y Close to home. Cómo es que nunca me había percatado de él?
Me dormí pensando en Jackson, en lo hermoso que era y en sus mentiras. Porque me había mentido y de eso no hay duda.
A la mañana siguiente me levanté, me di una ducha caliente y totalmente relajante. La necesitaba luego del día agitado que había tenido ayer, demasiadas noticias juntas. Me vestí con los pitillos azules, una musculosa blanca larga, un buzo finito de hilo celeste claro sin hombros, las botitas converse blancas, el chaquetón gris junto con las infaltables bufandas, en este caso blanca.
Luego de bañarme, desayuné pero no tenía mucho apetito tenía el estómago cerrado. Así que sin más cogí mi bolso y me dirigí a la facultad, la mañana pasó lenta y aburrida como la mayoría de los días. De hecho no había habido muchos cambios, sólo que Gabi no paraba de hablar de la película, y de lo increíblemente perfecto que era Robert Pattinson. Aunque creo que se dio cuenta que yo no tenía idea de lo que me hablaba porque me dijo..
Gabi: aunque fue una pena que mataran a Bella no? –poniendo cara triste. Cómo? Había dicho que Bella, la protagonista había muerto? Eso era imposible.
Mery: cómo que murió? Yo no me enteré!! Cómo paso? Cuéntame!! – dije un poco desesperada, acaso había estado tan inmersa en mis pensamientos al punto de no saber que habían matado a Bella. De pronto Gabi se empezó a reir, y a esta que le pasaba?
Gabi: me tienes que contar ya en qué o mejor dicho en quien pensabas en el cine –la miré extrañada, no entendía nada- por supuesto que no mataron a Bella. Sólo quería ver cuánta atención habías puesto – la fulminé con la mirada y exhalé el aire acumulado.
Mery: sos una estúpida, no me causó gracia eso!! –le dije de lo más enojada mientras ella seguía riendo – nada, sólo pensaba en el chico de los ojos verdes – le dije encogiéndome de hombros. Ella rodeó los ojos, como diciendo “obvio, en que otra cosa iba a pensar”.
Gabi: veo que te tiene loca verdad? –me preguntó picarona. Eso era algo que siquiera yo sabía.
Mery: supongo que sí – le dije desganada y enojada conmigo misma por no saber mis sentimientos.
En el transcurso de la mañana no se volvió a tocar el tema de Jackson ni de la película de anoche. La verdad quería que sea el medio día para saber así si Jackson venía a por mí, o si aún seguía enojado por que le corrí la cara.
Sería una desilusión para mi que no viniese, me quedaría con todas las dudas acumuladas en mi interior, de hecho creo que sería mucho peor.
Así que a la hora de la salida, fuimos hacía la gran puerta de la facultad, la explanada estaba repleta de gente como era usual. Comencé a buscarlo con la mirada, pero no lo encontraba, me resigné a pensar que aún seguía molesto conmigo. Fui una idiota pensé.
Pero de pronto Gabi me codeó como tratando de llamar mi atención, me hacía gestos con las cejas y la cabeza. A esta que le pasaba?
Mery: Gabi necesitas un médico? –le pregunté un tanto alarmada.
Gabi: por supuesto que no tonta. Sólo que creo que te están buscando – me dijo con una sonrisa pícara. La esperanza revivió en mí y seguía la línea de la mirada de mi ocurrente amiga. Su mirada llegaba a un chico que estaba apoyado en el capó de un auto, de un Peugeot negro, automáticamente sonreí al pensar en las posibilidades que aquello podía significar.
Aquella persona tenía unos jeans oscuros, una remera blanca escote en V y por encima un camisa a cuadros verde, y unas botas tejanas. Pero su rostro se hallaba oculto, puesto que traía un sombrero de tangero inclinado hacía la derecha, lo cual le daba un aspecto bohemio tal cual el día que lo había conocido, y unos oscuros lentes negros.
Supuse que llevaba aquel aspecto para que nadie lo reconozca, aún no sabemos sí es él Agustina, el que vinos anoche en el cine. Y no tenía idea porqué hablaba de mi misma en tercera persona, y encima en plural!
Gabi: así que ese es el chico de ojos verdes? –me preguntó pícara levantando las cejas. Yo sólo asentí, había quedado sorprendida por el hecho de que aún quisiese salir conmigo – okei entendí, mejor te dejo ir. Pero mañana me cuentas todo. Nos vemos – se despidió con un beso en la mejilla y mientras se alejaba me guiñó un ojo.
Me empezaron a transpirar las manos, y las rodillas a temblar. Me acerqué a él nerviosa. Por fin conocería los secretos de Jackson.

Capitulo 18


Capitulo 18 - Descubriendo en el cine
Querido diario: Anoche me pasó algo raro con Jackson. Siento no haberte contado, él es un chico que conocí hace unas semanas, realmente es muy atento conmigo, dulce, bueno, caballero es el hombre perfecto para cualquier mujer! Pero anoche pasó algo raro, cuando nos fuimos a despedir nos pasó algo bizarro. Muy bizarro, él quería besarme y yo le corrí la cara y, la verdad no lo sé. Ojo no es que yo no quisiera besarlo, de hecho las ganas aumentan a cada minuto, pero la cuestión es que no quiero arruinar la bonita amistad que tenemos. Además anoche me mandó un mensaje de texto, “pudo haber sido hermoso”, sin duda que pudo haberlo sido. Porqué corrí la cara? De verdad me arrepiento, pero si nos besábamos era sólo eso, un beso y luego no íbamos a avanzar a mas. Es en vano un beso si luego no hay nada a cambio, como una relación por ejemplo.
Le verdad estoy bastante confundida. Lo único que sé es que querer besar a una persona que consideras tu amigo no es normal.
Terminé de escribir en el viejo diario y lo cerré. Hacía mucho tiempo que no le dedicaba tiempo, lo tenía un poco abandonado. Lo había comprado en el aeropuerto de Montevideo, con el fin de plasmar mi estadía en Londres, así que hacía seis meses que lo tenía. Pero desde que llegó Jackson a mi vida lo tenía un poco abandonado.
Cogí mi bolso y me dirigí a la facultad, sabía que hoy iba a ser de esos días agotadores y largos. Tenía que entregar varias monografías y me darían la corrección de un par de parciales. La tarde pasó aburrida como de costumbre, pero en los parciales que me habían corregido me fue bien así que no tenía mucho de que preocuparme. Obviamente tuve que aguantar toda la tarde a Gabi hablando de la película que íbamos a ver...
Gabi: te conté que tiene 23 años? –me preguntó con entusiasmo. Estábamos ya en la cafetería de la facultad eligiendo algo para comer. Y ella comentaba una y otra vez la edad del actor protagonista por el cual moría de amor.
Mery: si Gabi me lo dijiste como diez veces –le dije con una sonrisa. Sabía que le debía unas cuantas así que no podía protestar. Ella había estado cuando me vino la locura por el chico de lo ojos verdes.
Gabi: bueno pero si tiene 23, yo tengo 18 – me decía alegre, se la notaba muy entusiasmada, y si ella lo estaba yo también – de última no es tanta la diferencia de edad. Además él vive aquí en Londres, cual es la probabilidad de que me lo choque en la calle? –me preguntó intentando generar duda o intriga en mí.
Sólo me hacía acordar a cuando conocí a Jackson, siempre toda atropellada yo, llevándome por delante a las personas. Él se había portado tan amable conmigo ese día, bueno de hecho siempre lo hacía. Quería que fuese mañana para verlo, pero ahora que lo pienso no tenía la certeza de que esa cita siguiese en pie después de la estupidez de anoche. Acaso todavía quería salir conmigo? Sería un pan de Dios en ese caso.
Gabi: además supe que no está de novio. Acaso no es perfecto? –me preguntó con una sonrisa – te juro que si me lo cruzo me caso – y así siguió durante todo el almuerzo. Pero debo confesar que no prestaba atención alguna a lo que me decía, de hecho no sabía qué era lo que me contaba ahora. Mi mente vagaba muy lejos de aquí, estaba junto con esos ojos verdes que me volvían loca. Quería verlo, necesitaba pedirle disculpas por lo que pasó anoche. La verdad estoy hecha una confusión, no sé que es lo que siento. Una simple amistad? Algo más? Estaría enamorada de Jackson?
Cuando hubo terminado el almuerzo ya me sabía vida y obra del protagonista, que si no recordaba mal su nombre era Robert Pattinson. Gabi al parecer se moría de amor por este chico, ojalá se cumpla lo que ella quiere y se lo cruce en alguna calle. Deseaba lo mejor para ella porque la quería muchísimo, así que si eso conllevaba tener que escucharla hablar de este chico las 24hs del día, estaba dispuesta a hacerlo.
El resto de la tarde pasó igual de lenta y aburrida. Todo seguía igual, sin cambios ella hablándome del tal Robert y yo pensando en Jackson. Pensar en eso me dio gracia, Robert y Jackson así como mis amigos. Pero estaba segura de que Jackson era más que un amigo. Acaso me gustaba? Pensar en él me hacía sentir cosquillas en el estómago.
Creo que me gustaba Jackson, el timbre de salida me sacó de mis pensamientos. Nos quedamos solas con Gabi en la clase, ella comenzó a dar saltitos de emoción. Me preguntaba porqué? Entonces comprendí que ahora iríamos a ver la tan ansiada película.
Así que cogí mi bolso, los libros y salimos hacía la entrada de la facultad. Allí estaba sentada Juli toda tímida como ella era.
Era una muchacha de unos 20 años, mayor que yo, era también de Uruguay. La había conocido en un baile, ella sin querer me había pisado y yo la había insultado en español, a lo que ella también me respondió. Luego de unos segundos de insultos, ambas nos dimos cuenta que hablábamos en español. Y luego charlando en la barra me contó que era uruguaya, nunca había esperado encontrarme a un compatriota por estas tierras.
Era demasiado tímida, pero a mi entender era bonita. Tenía el pelo castaño largo hasta la cintura, ojos marrones, una pálida piel muy luminosa, y una bonita sonrisa. Era de estatura media, bastante divertida, siempre nos reíamos juntas; es que no habíamos hecho muy amigas en este tiempo.
Así que junto con Gabi nos acercamos hacía ella a saludarla, estudiaba Relaciones Internacionales cuando con Gabi estudiábamos psicología.
Mery: Juli como estas? –le pregunté dándole un cálido abrazo el cual ella respondió gustosa.
Juli: pues muy bien y ustedes? –nos dijo cuando ya nos habíamos separado – cómo andas Gabi? Tanto tiempo – es que no nos veíamos desde como dos semanas. Ellas eran el único contacto que tenía con el Uruguay o en caso de Gabi con Argentina.
Gabi: si ando bien ansiosa por ver Twiligth – y comenzó la misma charla que me había estado haciendo a mí todo el día, pero ahora dirigida a Juli. A la cual miré con compasión, soportar a Gabriela era, difícil pero ella era una muy buena amiga.
Lentamente caminamos hacía la parada del ómnibus (colectivo, bondi, micro etc.), ellas iban adelante hablando de la película, la cual ya no tenía ganas de ver. Aunque creo que nunca las tuve.
Gabi: si es que vive en Londres!! – le chilló a Juli la cual se sobresaltó por su grito y me lanzó una mirada de súplica, la chica necesitaba ayuda – lo puedes creer? Cuantas posibilidades hay de que me lo cruce? Lo puedes creer? – comencé a reírme, es que se veía tan adorable y graciosa hablando de una persona que no conocía y tenía las esperanzas de conocer.
Mery: y entonces Juli, como te está yendo en la facultad? –le pregunté interrumpiendo así la charla de Gabi y la tortura de Juli.
Subimos al ómnibus y seguimos charlando, pero el tema de la película no se volvió a tocar. Nos bajamos cuando ya habíamos llegado al shoping, nos dirigimos directamente al cine puesto que no me gustaba estar dando vueltas en el mismo. Así que mientras con Gabi comprábamos el pop (popcorn, palomitas o pochoclos), Juli fue al baño. Esta chica tenía algún problema!! Cada vez que salíamos tenía que ir varias veces al baño.
Luego de que Julieta volviera las tres nos dirigimos a la sala, nos acomodamos en los cómodos asientos. No pudimos evitarlo y Gabi volvió a hablar de la película con intensidad. Ya sabía más o menos la vida del tal Robert de memoria así que no la escuchaba realmente, no podía parar de pensar en Jackson. Su nombre y sus ojos daban vueltas en mi mente una y otra vez.
Las luces se apagaron y comenzaron los típicos anuncios publicitarios previos a la película, me llevaba una y otra vez el pop a la boca pero lo hacía por inercia. Verdaderamente no sabía lo que hacía, aún mi mente seguía muy lejos de allí.
Luego de unos minutos de anuncios publicitarios, la película comenzó, Gabi dio un grito ahogado. Verdaderamente estaba emocionada.
Nunca me había detenido a pensar en como iba a morir. Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar.
Así comenzó la película, me pareció bastante morboso ese comienzo, pero no pretendía prejuzgar antes de ver.
La tal Bella ya estaba en la cafetería, habían pasado por lo menos cinco minutos de película.
Quién son esos? –había preguntado la protagonista. En ese momento entraron a la cafetería dos personas. Uno muchacho enorme, parecía un oso, morocho y muy grande, venía de la mano de una escultural rubia. Se notaba que eran algo, imaginé que ellos serían los vampiros. Qué idiotez pensé, sólo yo vengo a ver este tipo de películas.
Son Rosaline y Emmet Cullen, son los hijos de acogida del Dr. Cullen y su esposa –había dicho la chica de la película, creo que se llamaba Jessica.
Fue entonces que por la puerta de la cafetería entró otra pareja. Un chico rubio que parecía demasiado tenso, venía de la mano de una pequeña muchacha que tenía aspecto de duende.
Ese de ahí, el que parece tenso es Jasper, y su novia es Alice. Ella es media rarita – dijo la tal Jessica, la cual ya me caía mal por prejuzgar a las personas. Estúpida. Pero fue entonces cuando puse énfasis en el chico que parecía tenso, lo conocía. De dónde lo conocía? Sus ojos, los reconocería aún con lentillas. Oh mi Dios era Jackson!! Solté un grito ahogado, las chicas se voltearon sorprendidas preguntando que había pasado. No lo podía creer era Jackson, era un actor famoso. No lo podía creer, como fue que no me di cuenta?
La puerta de la cafetería se volvió a abrir, y por ella entró un apuesto chico. Solté de inmediato un grito, no lo podía creer era Robert. Oh mi Dios, Robert era Robert Pattinson, el amor de Gabi. Comencé a hiperventilar, esto no podía estar sucediendo verdaderamente. Necesitaba aire, les dije a las chicas que me dirigía hacía el baño y salí de la oscura sala del cine.
Fui hasta el baño del cine, me senté en una banco que allí había. La señora que allí estaba me preguntó si necesitaba ayuda, le contesté que no. Pero de hecho creo que sí la necesitaba, necesitaba ayudar para poder entender todo este enredo. Acaso ellos eran actores famosos? Pero porqué me lo ocultaron? Yo no los iba a prejuzgar por aquello. Pero porqué demonios no me había dado cuenta? Porqué soy tan estúpida.
Entonces fue cuando me di cuenta de porqué tenía aquella sensación de conocerlo, en casa había una revista con una foto de ambos, y otros dos chicos más. Los había visto y no los reconocí que tonta soy, soy una tonta. Pero aún no entendía porqué me lo había ocultado, sobretodo Jackson. Me había mentido con aquello de ser músico? Todo había sido una gran mentira entonces?
Me llevé las manos a la cabeza, era todo un gran enredo. Intenté convencerme de que todo era producto del cansancio, del estudio y tal vez de la falta de sueño. Así que me levanté fui hasta el lavabo, me lavé la cara, las manos y mojé un poco mi nuca para refrescarme.
Salí del baño y volví a la sala, convencida de que todo era una simple alucinación de mi alocado cerebro. Pero entonces apareció Edward salvándole la vida a Bella, cuando ella estaba por morir aplastada por la camioneta de Tayler. Y su cara, su cara, no lo podía creer era Robert. El Robert con el cuál había compartido pizza, había estado en su casa y habíamos hablado animadamente. No lo podía creer, estaba un poco sorprendida. El corazón me latía increíblemente rápido, y mi respiración se aceleraba. Las chicas no se enteraron de mis cambios fisiológicos, menos mal pensarían que estaba demente. Aún sabiendo y entendiendo que Edward era Robert Pattinson, “mi Robert” el que yo conocía, no lo terminaba de aceptar. Se sentía de lo más raro.
Entonces enfocaron a Jasper que iba de la mano de Alice, solté nuevamente un grito ahogado. Era Jackson era él, estaba completamente segura de eso. Aún siendo rubio y maquillado como estaba era perfecto! Y sus ojos a pesar de ser dorados, tenían ese mismo brillo característico. No lo podía creer era él, era mi Jackson. Pero aún no podía concebir que no me lo haya contado. Acaso tendría vergüenza?
Debo confesar que no sé que fue de la vida de Bella, si aquellos tres vampiros se la comieron o qué pasó realmente. Mi mente aún le daba vueltas a esas preguntas, preguntas a las cuales sólo una persona tendría la respuesta. Jackson. Creo que me tendría que aguantar hasta mañana para entenderlo todo.
Las chicas salieron del cine súper emocionadas con la película. Como no había prestado ni la más mínima atención a la misma, no tenía idea de qué hablaban.
Gabi: vieron lo que es Edward Cullen? Es perfecto!! –decía con una sonrisa de enamorada. No podía creerlo, yo conocía a Edward Cullen, o mejor dicho a Robert Pattinson.
Juli: fue increíble me encanto. Edward es tan tierno y delicado con Bella. Ojalá yo encontrase a alguien como él –decía también emocionada. Acaso era tan perfecto como decían? Tal vez valía la pena prestarle atención.
Mery: a mi me gusta Jasper –les dije sonriendo, ambas me miraron sorprendidas. No estaba segura si era porque consideraban que era feo o porque hablaba luego de mucho tiempo – aunque verlo con los ojos verdes es mejor –se me escapó de repente. Yo y mi gran bocota, ellas no debían enterarse de que lo conocía, no al menos hasta que sea confirmado por su hermosa boca.
Gabi: sí, claro tu porque estas obsesionada con el chico de los ojos verdes –me soltó de pronto. Acaso tanto se notaba? No sabía si el punto era obsesión pero me gustaba Jackson y lo sabía.
Mery: como para no estarlo, no lo vieron acaso? Es perfecto! –yo y mi bocota otra vez. Porqué siempre tenía que hablar de más? Era una cualidad que había heredado de mi madre. Julieta nos miraba confundida no entendía nada, pobre es que como era de otra facultad no la veía todos los días como para contarle.
Juli: qué es lo que paso? No entiendo nada- preguntó un poco confusa.
Gabi: la cosa es que nuestra querida Agus – entre nosotros hablábamos en español y nos decíamos por nuestros nombres latinos – conoció a un chico la semana pasada. Al chico de los ojos verdes – le relató a Juli poniendo una falsa voz de enamorada. Luego prosiguió con todo el relato, es que lo sabía todo. Porqué siempre le contaba todo? Acaso nunca me podía guardar nada? Sin duda esto debía guardármelo.
Juli se ofendió un poco porque no le había contado (esto es típico de vos Julieta!) pero traté de convencerla que no le había contado por los estudios y que no tenía demasiado tiempo, por suerte quedó convencida con aquello y todas nos fuimos felizmente a cenar.
Por más que mi cuerpo estaba allí y que charlaba con las chicas como si nada, mi mente aún seguía dándole vueltas a esas preguntas, no lograba entender porqué me había mentido de esa forma. Recuerdo que en los créditos de la película había aparecido “Jackson Rathbone as Jasper Cullen” así que rápidamente cogí mi celular y me anoté su nombre para no olvidármelo luego. Cuando llegara a casa lo googlearía. La cena pasó con normalidad, entre chiste, bromas, novedades y anécdotas. Luego nos despedimos en la puerta del shoping acordado volver a reunirnos pronto y cada una partió hacía su casa.
Yo me tomé un taxi no me sentía capaz de subirme a un ómnibus, de hecho no me sentía capaz de hacer ninguna actividad, sólo pensaba en Jackson. Él, su nombre, su rostro, sus ojos, su sonrisa, su perfume daban vueltas en mi mente una y otra vez, volviendo mis dudas en obsesiones. Necesitaba saber la verdad, pero bastaba con esperar hasta mañana, estaba segura que podría soportarlo. O al menos eso creía.

domingo, 2 de agosto de 2009

Capitulo 17

Hola chicas!! Les dejo el capitulo de hoy que es super largo, pero además dejo el mapa/plano de la casa de Mery. Así me imagine qe sería! hoy tampoo se pueden qejar xq el capitulo es de lo mas extenso! Para Julii qe siempre se qeja! Ojala les guste, beso a todas..

Capitulo 17 - Pudo haber sido hermoso
El viento helado azotaba mi rostro, tenía las manos y la cara entumecida. Realmente era un gélida noche. Íbamos caminando con Jackson, ya habíamos dejado la casa de Rob unas cuadras atrás, sólo caminábamos. Disfrutando la compañía del otro, en silencio. Pero era un silencio acogedor, cómodo. Su simple compañía era placentera para mi, poder mirar sus cálidos y transparentes ojos verdes era casi tan bueno como tocar el cielo con las manos.
Jack: te divertiste? –me preguntó indeciso con una sonrisa. Seguramente quería saber si me había sentido a gusto.
Mery: mucho –le dije mirándolo a los ojos y con una enorme sonrisa; la cual él me devolvió gustoso.
Y nos volvimos a quedar en silencio, pero se disfrutaba tanto así. A veces un silencio puede decir mucho, amor, o tensión, o tal vez odio. Pero este silencio que compartíamos él y yo, era eso, simplemente silencio, uno pacífico, tranquilizador.
Estuvimos unos minutos así mientras caminábamos, el frío que hacía era impresionante. No recordaba una noche tan fría como esta, a pesar de que estaba abrigada, no tanto pero lo estaba, el frío traspasaba aquellas capas de buzos y se escurría en mi cuerpo, generando en mí pequeños escalofrios. Pero su dulce y varonil voz interrumpió mis banales pensamientos..
Jack: tienes algo que hacer mañana? –preguntó algo tímido. Me paré en seco en el medio de la desierta calle. Él me miró un tanto extrañado, me estaba invitando a salir? Unas simples palabras como esas podían generar tanta rigidez y estupefacción en mi? No lo podía creer. Jackson me estaba invitando a salir? No es que no hubiésemos salido antes, de hecho sí lo hicimos pero fue diferente había gente, estábamos en la cafetería. Nunca habíamos estado solo, completamente solos. Acaso él quería eso? Intentaba verlo sólo como un amigo, porqué pensaba que era así como él me veía a mí, pero aquello parecía tan imposible como que ahora mismo hiciese calor. Creo que él todavía seguía allí esperando mi respuesta.
Mery: creo que no - contesté por fin, pero luego hice una pequeña pausa – porqué preguntas?
Jack: pues –vaciló durante unos pocos segundos – me preguntaba si quisieras ir a almorzar mañana – me dijo un tanto tímido y bajó su mirada.
Se lo veía tan tierno, tan tímido pero extrovertido a la vez. Era increíble lo que comenzaba a sentir por él, es decir apenas lo conocía. Pero tenía la sensación de conocerlo hace mucho.
Mery: me encantaría –le dije con una sonrisa, él levantó la mirada, la clavó en la mía y me devolvió la sonrisa. Pero mi expresión cambió por completo, había recordado algo – ahora que pienso Jack, lo siento no podrá ser mañana – le dije un tanto apenada, en verdad quería almorzar con él. Me daba un retorcijón en el estómago pensar que yo le podía causar alguna tristeza, es que se lo veía afligido – es que había quedado con Gabi y Juli para ir al cine.
Jack: ah ya entiendo –me dijo con tristeza. Él quería salir conmigo y yo le había dicho que no, me sentía tan estúpida y mala.
Mery: pero el martes si tu quieres si puedo – le dije con una sonrisa, tratando de que levantase ese ánimo.
Jack: entonces el martes paso a por ti en la facultad – me dijo con una enorme sonrisa, por lo menos había logrado que sonriera. Me sentía mejor conmigo misma.
Mery: perfecto – le dije correspondiéndole la sonrisa.
Jack: y que película van a ver? –me preguntó intrigado y con una sonrisa, que al parecer ya no quería abandonar ese precioso rostro.
Mery: pues la verdad no lo se – le dije con una gran sonrisa, iba a ver una película y no sabía su nombre, eso era raro sin duda. En verdad sólo íbamos porque Gabi había insistido en ir, que se moría por ver al chico protagonista, al cual obviamente no recordaba su nombre – creo que es sobre algo sobrenatural – en ese momento él se quedó rígido, parecía contrariado por algo – es una especie de Harry Potter o algo así – fue entonces cuando él soltó el aire que había contenido.
Habíamos llegado ya a la mitad del camino, pero la verdad que el frío me estaba matando. Comencé a tiritar, los dientes me castañeaban y de seguro Jackson pensará que soy una idiota. Siempre fui friolenta, desde chica mis amigos se enojaban cuando les decía que tenía frío, “siempre tienes frío” me decían una y otra vez. Sonreí al recordar aquello.
Jack: tienes frío? –me preguntó haciendo una mueca en la cara. Como para no tener frío si la noche parecía polar. Cuando me decían que en Londres hacía frío no pensé que sería tanto, además creo que en la noche se intensificaba.
Mery: si pero no te preocupes, es que soy friolenta – le dije con una sonrisa, un tanto entrecortado porque estaba tiritando.
Sin decirlo, sin apenas procesar lo que pasaba, Jackson pasó su brazo derecho por mi hombros y me atrajo hacía él con delicadeza. Era tan tierno, me sentía protegida en sus brazos, como si nosotros fuésemos inmune a los males, parecía como si nos estuviésemos fundiendo en uno solo. Cada vez él me apretada con más fuerza hacía él, pero lo hacía siempre con delicadeza y ternura. Además comenzaba a tener más calorcito.
Mery: gracias – le dije levantando la cabeza y mirándolo a los ojos. Yo era bastante más baja que él, así que me sentía de lo más diminuta a su lado, pero aún así protegida. Seguimos caminando pero aún mirándonos, todavía no entiendo como no nos caímos.
Jack: de nada –me dijo con una sonrisa, podía notar que sus ojos despedían un brillo especial – pero si tienes tanto frío podemos regresar a la casa de Rob.
Mery: es que no vale la pena, mira estamos a mitad de camino. Si seguimos caminando llegaremos a mi casa, si vamos para atrás llegaremos a lo de Robert, pero demoraríamos mucho más –le dije con una mueca en la cara. Creo que no se registraba una noche tan fría en Londres hace mucho meses. Sería soportable mientras no empezara a nevar, pensé. En ese caso nos congelaríamos, pero no me importaba morir si era en brazos de Jackson.
Sacudí la cabeza tratando de alejar ese absurdo pensamiento de mí, qué pretendía hacer mi estúpida mente? Engañarme? Ver cosas donde no las había o qué? Él sólo era un buen amigo, eso estaba clarísimo, era sólo un buen amigo. Trataba de convencerme repitiéndolo una y otra vez en mi inconsciente, pero al levantar la vista y ver ese par de esmeraldas que tenía por ojos, ver que me estaban mirando a mí, a mí que no soy nada ni nadie, hacía que me derritiera, que las piernas se me aflojaran. Encima hoy tenían un brillos especial, o acaso siempre lo tuvieron?
No pude evitarlo, mi ojos descendieron por su rostro clavándose en esos rosados labios, tan perfectos y curvilíneos, deseaba besarlos, poder sentirlos contra los míos.
Pero que demonios estoy diciendo él era sólo un amigo, sólo eso y punto. Aquí se acababa mi discusión interna.
Mery: será mejor que nos apresuremos o sino vamos a congelarnos –le dije con una sonrisa un tanto amarga, cortando así esa conexión que habíamos establecido.
Diez o quizás veinte minutos después, los cuales pasaron en silencio llegamos a la puerta de mi edificio. Ambos estábamos allí parados como dos tontos, mirándonos, simplemente esperando que el otro rompiera el silencio. A decir verdad no sabía que demonios hacía todavía en la invernar noche si podía subir a mi casa, la cual esperaba que se encontrara caliente. Supongo que aún seguía aquí porque no quería separarme de él, no quería dejarlo además recién lo vería el martes y eso parecía una eternidad para mí.
Mery: gracias por acompañarme –le dije con una sonrisa de agradecimiento.
Jack: no hay de qué, además no iba a permitir que anduvieses sola en la calle de noche –me dijo con dulzura. Era todo un caballero, tan protector y dedicado.
Mery: quieres subir a tomar un café? –le pregunté impulsivamente. Sólo quería prolongar los ratos junto a él. Comenzaba a tener miedo de su respuesta, parecía que estaba pensando demasiado, vacilaba mucho. De seguro no quería subir, siempre haciéndote ilusiones Agustina. Cuándo aprenderás? Bajé la mirada avergonzada y un tanto humillada.
Para cuando ya mis esperanzas estaban por el piso, cuando pensé que él me daría la negativa, su dulce y varonil voz habló.
Jack: por supuesto me encantaría –dijo con un entusiasmo desmedido. Levanté de a poco la mirada y él me dirigía una radiante sonrisa dejando entrever sus perfectos dientes blancos.
Saqué la llave de mi bolso, abrí la puerta de vidrio y ambos nos dirigimos al ascensor. Comenzaba a pensar que tal vez el sentimiento de amor que tenía hacía él, era correspondido. Sin ningún lugar a dudas, mi mente quería jugarme malas pasadas. Primero yo no tenía ningún sentimiento de amor hacía él, sólo era un amigo, por más que trataba de repetirlo una y otra vez creo que mi tonto cerebro no lograba entenderlo. Y segundo, en caso hipotético que ese “amor” existiese, jamás sería correspondido.
Mientras en mi mente se desencadenaba una lucha de pensamientos, llegó el ascensor. Él caballeroso como siempre, abrió la puerta, una vez adentro marqué el piso tres, que era donde se encontraba mi departamento. El transcurso de los tres pisos pasó en silencio, ambos aún teníamos demasiado frío como para decir algo relevante.
Cuando salimos del ascensor, me dirigí a mi puerta, apartamento 303, cogí la llave de mi bolso, abrí la puerta y entré al departamento.
Mery: pasa – le dije con un gesto mientras prendía las luces – bueno ya ves, no es muy grande pero es lo que hay – le dije con una sonrisa.
Él miraba asombrado a todos lados, mi apartamento era bastante chico, de hecho era un mono ambiente pero yo creía que tenía su calidez.
Las paredes estaban pintadas de blanco, era una habitación bastante grande suficiente como para dos personas. Contra la esquina derecha se encontraba la cama matrimonial, la cual tenía un edredón verde agua, se encontraba sobre un pequeña tarima, a su lado estaba mi mesita de noche que era de madera de pino clara.
El ventanal daba a la calle, y era hermoso ver el atardecer desde allí. Los sillones eran negros, con cojines de todos los verdes posibles y blancos. La mesa del comedor, la cual nunca la use puesto que no tenía visitas seguidas, era de una madera de pino clara, al igual que mi mesa de noche la cubría una superficie de vidrio; por supuesto que las sillas eran del mismo tono.
El escritorio se encontraba lleno de papeles y libros, aún me quedaban tareas por hacer. En fin, mi casa era sencilla pero bastante acogedora o al menos eso pensaba yo. Todo se encontraba decorado en tonos verde, blanco y negro. Un tanto modernista diría yo pero a la vez minimalista.
Jackson miraba sorprendido para todos lados, yo lo único que tenía en mente era entrar en calor. Me saqué todas las prendas que estaban un tanto mojadas por el rocío del la noche y las deje en mi cama. Por su parte él, estaba emocionado viendo mi pequeña colección de libros, la cual descansaba tranquilamente en la biblioteca. Se lo veía intrigado, tan dulce y bueno que era. Me dirigí hacía la estufa que tenía y la encendí, sino aquí también los congelaríamos.
Mery: que es lo que te resulta tan interesante? –le pregunté confusa. Él sacó de la biblioteca un pequeño libro poniendo cara de interesado pero a la vez divertido. Lo reconocí al instante, “La sociedad de la nieve” aquel libro del que le hablé la primera vez que estuvimos en la cafetería.
Jack: parece ser muy interesante –me dijo con una expresión que no supe descifrar – me gustaría tenerlo, leerlo – no se porqué pero se cruzó por mi mente que aquellas palabras tenían más de un significado.
Mery: lo es, de hecho creo que lo publicaron en inglés –le dije con una sonrisa mientras me dirigía hacía la cocina a preparar el motivo de que él estuviese aquí conmigo –y entonces? Que te parece? –le pregunté un tanto intrigada.
Jack: tu casa es fascinante, refleja mucho tu personalidad – me dijo serio pero con una tímida sonrisa en el rostro.
Mery: supongo que eso es bueno – le dije con una risa.
Nos sentamos al lado de la estufa a tomar el café, estuvimos hablando por horas pero al menos habíamos entrado en calor. Fue divertidísimo, creía que mi colección de libros era interesante y eso que no había visto la de mis discos. La noche se nos pasó volando, pero él se tenía que ir era ya demasiado tarde, mejor dicho demasiado temprano eran las tres de la madrugada. No podía entender como se nos había ido el tiempo tan rápido.
Le insistí que se tomara un taxi hasta la casa de Rob sino se congelaría en el camino, luego de mucho discutir cedió. Bajamos para que yo pudiera abrirle la gran puerta de vidrio.
Mery: cuando llegues a casa me mandas un mensaje de texto, sino no estaré tranquila – le dije con una sonrisa.
Jack: si mamá –me dijo haciendo pucheros, comencé a reírme pero no demasiado fuerte no quería despertar a nadie. De pronto él comenzó a acercarse, cada vez estaba más cerca y si no me equivocaba se dirigía a mis labios. No podía permitir arruinar la amistad que teníamos, así que cuando estaba a centímetros corrí mi cara y él besó mi mejilla.
Mery: hasta el martes. No olvides mandarme el mensaje! –le dije mientras cerraba la puerta de vidrio. Él seguía allí parado y me miraba con tristeza.
Me dirigí rápido al ascensor y volví a la casa. Mientras esperaba el mensaje de Jackson lavé las tazas que habíamos ensuciado con el café, me puse el pijama y comencé a hacer las tareas pendientes. Una vez terminadas me fui a la cama, pero no me podía dormir sin saber que él estaba bien. Acaso se había enojado porque le corrí la cara, espero que no, lo que menos quería es que se enojara solo que no quería arruinar la amistad que estábamos construyendo.
Quería besarlo, eso estaba claro pero no quería arruinar algo que apenas comenzaba, tal vez más adelante podíamos llegar a otra cosa, no lo sé. Pero estoy muy segura que aquello pasó o no? Me lo imaginé todo yo? No puede ser o sí? Y las preguntas seguían emanando de mi mente como agua, mi mente se iba lejos y mis ojos comenzaban a pesar, pero fue entonces cuando Simple Plan sonó, un mensaje de texto. Alcancé mi celular que estaba en la mesa de noche y lo abrí. Mensaje nuevo de Jackson rezaba, estuve al menos dos o tres segundo dudando si lo leía. Ésta sería la confirmación que necesitaba, confirmación que me digiera si aquello había pasado o no.
Ya llegué a casa de Rob, así que no te preocupes Mey. Siento lo que pasó recién, fue tan solo un impulso. Pudo haber sido hermoso, pero de verdad lo siento. Que tengas lindo sueños. Jackson.
“Pudo haber sido hermoso”
esas palabras rondaban por mi mente, daban vueltas y vueltas sin rumbo fijo. Él quería besarme como yo a él, porqué demonios le corrí la cara? De verdad comenzaba a arrepentirme.
La cosa es que no tenía el valor suficiente como para contestar aquello, me quedé tranquila de que ya estaba a salvo, dejé el celular en la mesa nuevamente. Me di vuelta mirando hacía la pared, los párpados comenzaban a cerrarse. “Pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”, “pudo haber sido hermoso”. Entonces me quede dormida con esa maldita frase en la mente y recordando que mañana tenía salida con las chicas, veríamos una película de vampiros o algo parecido.