lunes, 8 de febrero de 2010

Capitulo 34

Qiero aclararles qe las cosas qe dije de Kellan son totalemente inventadas, estuve buscando por un buen rato alguna info que dijera lo que busco pero no encontre (soy bastante mala con el google), asi qe dije, para qe está la imaginacon? Y lo inventé. La qe no entienda la explicacion de futbol, me avisa y la repito o se la hago mas linda. Ahora les dejo el cap, qe es totalemnte Kellan&Mery - exclusivo para Maqii-.


Capitulo 34 – ¿Vos?
Me volteé molesta por que habían roto mis cavilaciones, y al hacerlo me encontré con el mejor de los cielos celestes enmarcado en unas largas pestañas rubias. Y cuando los rasgos cuadraron con el nombre, solté – vos? Qué haces acá?
- linda bienvenida me das – dijo con sarcasmo y se sentó en frente como si lo hubiese invitado.
- lo siento – me disculpé, él no tenía la culpa del torbellino de emociones en el cual me encontraba – pensé que nunca te volvería a ver, eso es todo.
- auch eso dolió – dijo fingiendo sufrimiento en una mueca bastante poco creíble, de modo que me hizo sonreír – de todos modos me verías en el casamiento.
- supongo – respondí mientras bebía un sorbo del capuchino. A decir verdad no me gustaba encontrarme con el hombre que me confundía en el mismo lugar que conocí al amor de mi vida.
- oye y como estás? – preguntó despreocupado, pero sabía claramente que no se refería a lo que me pasaba en este instante, sino lo que pasó dos semanas atrás. Afortunadamente en ese momento llegó Charlie, quién me miró interrogante, supuse que quería saber quién era mi acompañante, luego le explicaría. Después de tomar la orden de mi amigo se fue detrás de la barra a preparar el café y las medias lunas que había pedido la persona del otro lado de la mesa – piensas contestarme? – preguntó observando como Char se perdía detrás de la barra.
- estoy tan bien como puedo estar – respondí suspirando y con sinceridad, a decir verdad no podía dar otra respuesta. Creo que él lo notó al instante porqué pude ver en su cara una expresión de molestia, como si le molestara mi sufrimiento, el cual se podía palpar en el aire, solía ser muy transparente de modo que todos conocían mis sentimientos cuando pasaban por mi interior.
- me alegra saber que no estas tan mal como pensaba – se sinceró sonriendo.
- suelo ocultar muy bien lo que pasa – dije esforzándome por sonreír, pero todo lo que conseguí fue una extraña mueca. Entonces él cambió la expresión y me miró con lástima, a lo que yo dije – no permito que me mires de ese modo.
- de qué modo? – preguntó desconcertado y confundido.
- con lástima – espeté enojada – sé que tengo parte de culpa por lo que pasó, por el modo que reaccioné. Lo sé, pero yo no fui la que pidió que me mintiesen, eso corrió por su cuenta – suspiré triste y angustiada, podía notar su mirada triste en mí de modo que levanté la vista para observarlo.
- él te ama – dijo convencido y por un momento juraría que por sus ojos pasó un rayo de celos, o tal vez era enojo?
- ya lo sé Kell, ya lo sé – hice una pausa imaginando qué estuviese haciendo en este momento si Jackson estuviera aquí conmigo, pero ese increíble sueño se desvaneció cuando caí en cuenta que la realidad era otra – y créeme que me siento terrible, pero no en sí por la mentira sino porque no confió en mí para semejante cosa. Yo... –vacilé –yo...- agaché la cabeza y dejé escapar un par de lágrimas – yo realmente no quiero hablar de eso.
- está bien, te entiendo perfectamente pero quiero que sepas que voy a estar aquí para lo que necesites Mey, cualquier cosa Kellan estará al rescate – dijo mientras tomaba una de mis manos entre las suyas, y a pesar de todo no pude no compararlas con las que hace un tiempo ocupaban su sitio. Las manos de Jackson tenían dedos largos, supuse que por tocar la guitarra, uñas cortas y pulcras, suave al tacto y cálidas. Sin embargo las manos de Kellan eran enorme, realmente enormes; sus dedos eran también largos pero sus uñas más largas de lo que me gustaría, y a pesar de ser cálidas no era el tipo de calidez que buscaba.
Levantó una de sus manos, con un dedo levantó mi mentón haciendo que me inundase en el mar que eran sus ojos, y limpió con extrema delicadeza mis lágrimas. Lejos de sentirme fuera de lugar, me dio mucha ternura su gesto, de modo que no puede evitar sonreír aunque sea un poco.
- eso está mucho mejor – dijo con una de sus enormes sonrisas, al parecer le satisfacía el echo de que estuviese mejor.
En ese momento llegó Char con el pedido de Kellan, intercambiaron un par de palabras qué eventualmente no entendí y el primero se retiró. Pero aún seguía en mi mundo, no puedo creer que esté tomando un café con el hombre que hace un par de semanas me partía la cabeza. Sabía muy bien qué solo estaba presente en mí porque era muy apuesto, tenía claro que nunca llegaría a pensar más allá de la amistad, pero tenía el presentimiento que él sí podía tenía otros horizontes, y lejos de preocuparme me halagaba pero sabía que estaba mal y sobretodo porque era amigo, muy amigo del hombre que me robaba los suspiros.
- entonces – dije mientras él sorbía de su café amargo – qué haces aquí?
- bueno, hace dos días que Robert me llamó desesperado por lo del casamiento – explicó mientras posaba la taza sobre su correspondiente plato – está bastante estresado y, por lo que sé tu amiga lo tiene llevando de un lado al otro. Necesita una salida de machos– agregó sonriendo y mostrando los músculos de su brazo – aunque se me hace extraño que no estés junto con Gabi con los preparativos.
- no se me dan muy bien los casamientos – expliqué cohibida – suelo llorar sin parar, de ese modo no sería de gran ayuda para ella – hice una pausa –de todas formas mejor, no soporto los preparativos previos a ninguna fiesta. Es realmente estresante!!
- al parecer sí, Robert está harto – dijo carcajeándose, de modo que no pude evitar imaginarme a Rob siendo cinchado por su futura esposa de aquí para allá, de tienda en tienda eligiendo cosas para su boda; cuando este tumulto de imágenes se formaron en mi mente me fue imposible no reírme, así que nos vimos ambos envueltos en una risa alta y graciosa, qué conforme más nos reíamos más ganas de reír teníamos.
Sentía que esa carcajada en conjunto había demorado mucho en cesar, tal vez habían sido escasos segundos o incluso largos minutos pero pude sentir que con ella, descargaba mis penas de una manera mucho más pulcra qué con lágrimas. Debería entonces juntarme más con este chico que me hacía reír, así al menos me podía sentir más liviana.
- blanco o negro? – preguntó de pronto Kellan, una vez que nuestras risas habían acabado. Qué pretendía?
- depende para qué – contesté confusa y extrañada por su actitud – tú que prefieres? – pregunté aún sin saber a qué se refería.
- el negro es muy solemne y suele ser usado para muchas cosas – dijo pensativo – pero el blanco es mucho mas pulcro, puro y natural. Ese color va contigo – dijo sonriendo tímidamente. No me consideraba una experta en descifrar indirectas, pero ésta en particular señalaba que yo era pulcra, pura y natural? Fue muy linda la manera en la que lo dijo a pesar de que no tenía necesidad de hacerlo. Realmente comencé a pensar qué tal vez debería asustarme o al menos preocuparme un poco con sus intenciones, qué al parecer estaban bastante claras, casi cristalinas. Y a pesar de que lo encontraba totalmente atractivo, muy amigable, divertido y espontáneo, seguía prefiriendo el silencio, las sonrisas y los ojos verdes de Jackson.
- sabes? Siempre pensé que eras poco profundo – él reaccionó frunciendo el ceño y con sus ojos desorbitados, al parecer lo había ofendido – pero esa reflexión es interesante.
- bueno cariño no soy solo una gran masa muscular muy sexie, tengo cerebro también – dijo ofendido a medias pero con una sonrisa – te sorprenderías de mi intelectualidad.
- sorpréndeme – dije decidida a retarlo.
- ok, adelante – cedió él desafiándome con la mirada.
- libro favorito? – pregunté entornando los ojos, a través de mi trabajo en la librería había descubierto qué el libro favorito de las personas decían mucho de éstas.
- Eclipse – dijo muy satisfecho y pagado de sí mismo.
- por supuesto – dije sonriendo.
- músico favorito? – pregunté luego de una pausa, e intuyendo lo que me diría.
- Linkin Park y aunque parezca mentira – dijo un tanto avergonzado – Robbie Williams Y a pesar de que intuía un poco de rock nunca pensé que le gustara el tipo de música que hace el muchacho ingles.
- okei eso fue extraño – admití totalmente extrañada – pero oye a mi también me gusta la música de Robbie. “I just wanna feel real love” entoné sonriendo, él me había vacilado infinitas veces, una vez que yo le tomara el pelo no le hacía para nada mal.
- de acuerdo, de acuerdo – dijo agitando las manos avergonzado – cuál es tu grupo favorito genio? – preguntó divertido, pensando que tal vez le llegaría la oportunidad de bromear a costa mí pero trataría de ser lo bastante astuta para que eso no sucediera.
- The Beatles por supuesto – dije sonriendo victoriosa al ver la decepción de sus ojos – y un cantante guatemalteco.
- sabes? Yo prefiero los Rollings – dijo sonriendo con suficiencia.
Entonces los recuerdos se filtraron en mi mente...
- Rollings o The Beatles? – le pregunté al muchacho de ojos verdes que residía en el sofá de mi casa.
- The Beatles por supuesto – dijo como si fuese obvio.
Los recuerdos de esa tarde se desvanecieron y pude volver a enfocar mi vista en Kellan. Sabía que las comparaciones era fastidiosas, pero no podía dejar de pensar qué a pesar de ser muy amigos, Jackson y Kellan eran muy distintos, incluso en los gustos musicales. Cualquiera diría que Jackson con su look rockero preferiría a los Rollings, pero cuando dijo aquello esa tarde en casa me sorprendió y eso era lo que me gustaba de él. Sin embargo Kellan había elegido algo que era exactamente lo que se esperaba de él.
Realmente no sabía porqué el afán de compararlos, pero no lo podía evitar. Celeste contra verde. Esmeralda contra lapislázuli. Tan distintos pero tan iguales a la vez. Será que me guste Kellan? Sino cual otra razón para que lo esté comparando con él? Me podría llegar a gustar? Tan sádica era, como para que me guste el mejor amigo del hombre de mi vida?
- cuál es tu deporte favorito? – preguntó Kell de pronto, interrumpiendo así mis muy morbosas cavilaciones.
- fútbol, el mejor deporte que pueda existir – exclamé emocionada diciendo lo que para mí era ya una obviedad.
- no lo puedo creer!!! Eres de las pocas mujeres adora el fútbol!! – exclamó fuera de sí y elevando el tono de voz, de modo que varios clientes de la cafetería levantaron la vista para observarnos – pero es cierto, si Robert me dijo que eras una genia en eso!!
- tal vez haya exagerado bastante – dijo avergonzada de que me pintaran como una grande sabedora del fútbol.
- no lo creo –dijo sonriendo ampliamente pero de pronto quedó serio y preguntó como si fuese un policía interrogando al sospechoso – 4-4-3 o 4-3-1-2?? (para las qe no sepan, son formas de parar a los jugadores en la cancha. Lo primero sería cuatro defensas o zagueros, cuatro laterales o mediocampistas y tres puntas o delanteros. El segundo sería cuatro zagueros, tres laterales, un enganche qe comúnmente es el 10 y dos delanteros de área, o por las puntas.)
- okei, eso es complicado – expresé pensativa – creo que 4-3-1-2. Me gusta el futbol con la pelota al césped, me apasionan los 10 que saben disipar el futbol en toda la cancha; me encanta verlos gambetear y enganchar para evadir a la zaga. Pero sólo esta bueno si los laterales se proyectan y desbordan por las puntas, sino es aburrido – sentencié pensando detalladamente cuál era a mi ver la mejor forma de jugar.
- Oh por Dios eres un genio, y realmente sabes!!! – exclamó gritando, cosa que me hizo reír bastante mas no dejaba de estar avergonzada. - gracias supongo – dije mirando hacia abajo mientras jugueteaba con las manos, quienes me parecían de lo más interesantes en estos momentos.
- oye dentro de poco juega el Milán y el Manchester por la Champion, queda a pocos kilómetros de aquí. Vamos? – preguntó esperanzado. Desde que había llegado a Londres había querido ir a un partido de la Champion pero no había tenido oportunidad de encontrar a alguien que me acompañara. Gabriela más allá de River, Boca, San Lorenzo, Independiente y Estudiantes de Argentina no salía, y prácticamente Julieta apenas sabía que el clásico uruguayo era entre Nacional y Peñarol, de modo que me tenía que buscar a alguien y al parecer sin querer había encontrado uno.
- por favor vamos –exclamé como niña chica, y me encaminé a una salida con el amigo del amor de mi vida, qué probablemente me gustase. A veces me preguntaba porqué me metía en estas cosas.

martes, 2 de febrero de 2010

Capitulo 33

Agradezco a las 6891 personas qe han pasado por aquí, a las 10 seguidoras y a las 4 personas qe comentaron el capitulo anterior. Disfruten :)

Capitulo 33 – Transición
Habían pasado dos semanas desde aquel día y no tenía noticias de él, ni una llamada, un mensaje o incluso un mail. Había prácticamente, desaparecido del mapa. Pero a pesar del dolor que eso me causaba, estaba satisfecha porque él tenía la certeza de que lo amaba, y con eso me bastaba para sobrellevar la situación. No diría que estaba feliz, porque sería mentir, pero sí estaba con la conciencia limpia, todo lo que se había querido decir, se dijo. Bueno, tal vez todo no se había dicho, pero sí lo suficiente para estar en paz con uno mismo. Pero nunca voy a negar que lo extraño horrores, que cada noche sin él duele, que el no recibir sus inexplicables llamadas o sus inesperadas visitas sólo alimentaban el vació que me había dejado al irse.
A pesar de todo, del dolor que sentía y el alivio que tenía porque él lo sabía todo, no dejaba de preguntarme qué había echo mal para que él no confiara en mí con semejante cosa. Nunca lo hubiera juzgado, lo hubiéramos solucionado juntos, estaba dispuesta a mantener una relación a distancia, cualquier cosa para permanecer a su lado; pero no, él había optado por ocultarlo. Qué había echo mal para que tomara esa decisión? Tal vez le había dado la imagen de una mujer sospechosa? Tal vez vio que me enfurecería con él al saber que me dejaba? No podía entender como no había confiado en mí, se supone que la base de cualquier relación era la confianza, pero al parecer él no la tenía en mí, y eso dolía incluso más que la propia mentira en sí.
Prefería no pensar en eso, en vez de ahogarme en la pena de que él no estaba, vivía con la alegría de lo bonita que fue la etapa de nuestra relación. Al menos así no me sentía tan mal, sufría eso era verdad pero trataba de hacerlo un sufrimiento ameno. Hacía ya varios días que no lloraba por las noches, de modo que veía un progreso. Sabía que nunca me olvidaría de él, pero al menos aprendería a vivir con su ausencia.
Hacía apenas unos días había vuelto a hablar con las chicas, luego de muchas súplicas, lágrimas y peleas había entendido que ellas solo habían respondido a la promesa que Jackson les hizo hacer de que no me dijeran nada, ellas no había tenido nada que ver con el asunto, así que no las podía culpar de nada.
Al parecer Julieta estaba muy entusiasmada en su relación con Cam, se la notaba radiante y feliz como hace tiempo no se la veía, al parecer las cosas iban encaminadas. Por lo que ella contaba, sus citas eran de lo más románticas cosa que parecía raro en su novio, que se veía tan mujeriego y seductor pero al parecer debajo de esa capa de masculinidad se encontraba un hombre sensible y eso a Juli le encantaba.
Sin embargo Gabriela estaba de lo más estresada con los preparativos de la boda, pero a pesar de eso se la notaba feliz, irradiaba una especie de luminosidad que a todos alegraba con su pasar. Afortunadamente no me tocó participar de los preparativos, dijo que ella junto con Juli lo harían así ambas me ahorraban el momento incómodo. No era que las bodas no me gustasen, es que al parecer me alteraban demasiado y me sensibilizaba a tal punto que comenzaba a llorar sin explicación, así que era bastante bochornoso salir conmigo para ese tipo de cosas. Por lo que contaba Gabi, Robert estaba tan o más emocionado que ella, había pagado los pasajes de toda la familia de la novia, quienes se venía expresamente de Argentina para presenciar el casamiento de la nena.
Todos desbordaban alegría por el acontecimiento, menos yo. Digo, no es que no estuviese feliz por mi amiga, de echo al contrario estaba extasiada que encontrara el amor de su vida, pero ese implicaba que en la ceremonia debía ver a Jackson, trataba de no pensar en aquello pero en ciertos momentos de soledad no podía evitarlo, y menos si la boda se me venía encima en menos de dos semanas. Francamente no me sentía preparada para tal encuentro, pero también sabía que no podía evitar que fuera y yo tampoco podía faltar, de modo que sólo podía pretender no verlo. Aunque vamos, mi madre me había enseñado mejores cosas que esa, así que lo saludaría por amabilidad y me limitaría a hondar mi pena pero sin que se nota. A quién engañaba? No estaba preparada para ese encuentro!! No sabía cómo reaccionaría, como actuaría. Era realmente un tema estresante para mí, así que decidí como solía hacerlo, salirme por la tangente.
De modo que cogí mi bolso y el chaquetón negro y salí del apartamento. Era sábado y como solía, iría a la cafetería de Charlie a pasar la tarde, no me apetecía quedarme en mi casa pensando cosas que me autodestruían. El vespertino aire de Londres refrescaba mi rostro y mi alma, la cual últimamente estaba bastante gris a pesar de que pretendía estar de colores vívidos no había otro aparte de ese que ocupara la totalidad de mi marquito corazón, de mi desgarrada alma y mi demacrado cuerpo. El brisa relajaba y por un segundo, sólo por un segundo me alejaba de todas las preocupaciones que afectaban mi desquiciada mente.
Al llegar a la cafetería, ésta estaba casi vacía, lo que incrementó el vacío en mi alma pero a pesar de eso, necesitaba un momento sola con un libro así que seguía caminando hacia la barra, en donde me encontré con Charlie. Como solía hacer, me preguntó como estaba, cómo seguía, si necesitaba algo y otras preguntas referidas a mi bienestar. No sabía lo que había pasado entre Jackson y yo con exactitud, pero sabía que me había lastimado, y eso no lo ponía de buen humor precisamente, es más en varias oportunidades se había ofrecido a golpearlo por no cumplir su promesa, pero me había negado aludiendo que no valía la pena, que todo estaba solucionado.
Luego de la serie de preguntas características, pedí un capuchino y me dirigí a mi mesa habitual. Comencé a observar a la poca gente de mi alrededor, hace apenas unas semanas había cogido ese hábito y ahora cada vez que venía no lograba evitarlo.
Había dos mesas más a la derecha una pareja cuarentona. Ella era muy bonita, pelirroja y ojos grises, sin embargo él no se podría decir que era agraciado y a pesar de eso, se miraban como si sus vidas dependiese del otro. Aparté la mirada de esa pareja, pensar en el amor a veces dolía y sobretodo porque no o tenía conmigo.
Pocas mesas más allá, estaban dos jóvenes. La chica era morena con unos ojos cautivadores y unos increíbles zapatos, el chico sin embargo era rubio pero con unos deslumbrantes ojos celestes. Él acercó su mano a la de ella y con timidez la tomó entre las suyas, mientras hablaba con rapidez. La cara de la chica era de incredulidad pero cuando el muchacho terminó de hablar, se podía vislumbrar en su cara una gran sonrisa de felicidad. Aún con las manos unidas, el chico se las llevó a su boca para besar la mano de la que, de ahora en más sería su novia. Esa imagen, sin duda fue la peor, sobretodo porque la edad que parecían tener no era tan lejana de la que teníamos Jackson y yo, la primera vez que estuvimos aquí.
Pero lo que hizo derrumbarme por completo, fue sin duda una pareja de ancianos. Él era rechoncho, traía lentes y un sinfín de arrugas, ella también con lentes ocultaba tras ellos unos enormes ojos marrones, tenía la nariz aguileña y los labios pincelados de un rojo pasión. También se agarraban la mano y hablaban animadamente pero a su vez con pasión y amor. Aunque su aspecto fue lo que dio el puntazo final, Jackson y yo nunca llegaríamos a tales instancias porqué él se había ido, y yo había sido tan orgullosa como para no perdonarlo y abordar el avión con él. Nunca podríamos llegar a ver a nuestros nietos correteando por el jardín mientras tomábamos té en el porshe, no tendríamos oportunidad de casarnos ni tampoco una gran fiesta. No me atribuía la culpa de todo eso, porqué fue su error no habérmelo dicho, pero sí era mi culpa cegarme tanto por la mentira y no ver más allá de esta. Estaba enfadada conmigo misma por haberme llevado por mis instintos, y ahora probablemente por eso, me quedaría sola. Nunca llegaría a mirar a una persona de ese modo, y dolía.
Pero a pesar de todo eso que vivía dando vueltas en mi cabeza, sabía que si en este momento lo seguía haciendo colapsaría y sobretodo porque estaba rodeada de felices parejas, qué al parecer todas se habían complotado en mi contra.
“Petra Cotes era tal vez el único nativo que tenía corazón árabe. Había visto los últimos destrozos de sus establos y caballerizas arrastrados por la tormenta, pero había logrado mantener la casa en pie.” Probablemente haya leído esa frase del libro que leía, “Cien años de soledad”, al menos unas veinte veces, pero aún así no lograba entenderla. A pesar de no querer, mi mente divagaba por el amor y cómo el mío se había escapado. Trataba de refugiarme en los momentos vividos y no pensar en eso, la primera mirada, el primer encuentro, el primer paseo, el primer beso, los que vinieron luego, pero aún así se me hacía difícil. Entonces como algo que surge de la nada, sentí una mano en mi hombro. Quién osaba interrumpir mis deprimentes pensamientos? Tenía claro que Charlie no era, sabía que me molestaba cuando lo hacía; pero entonces quién?

martes, 26 de enero de 2010

Capitulo 32

Si volvi! Y apuesto qe más rapido de lo qe ustedes pensaban! Pero les tengo malas noticias, si qieren capitulo mas rapido, tendran capitulos más cortos y no tan extensos como solía hacerlos. Esa es la condición, espero qe no les moleste. Qiero agradecer a las 6831 personas qe han pasado por aqi, es mucha gente no? En fin gracias a ellos, y a las 4 personas qe comentaron el capitulo anterior.
Como verán he cambiado el look de blog, espero qe les guste. El increible banner principal lo hizo Maqii http://www.fotolog.com/twilightfic asi qe gracias negra!! Por eso el capitulo va dedicado para ti. Disfruten.


Capitulo 32 - Desmemoriada
Hacía horas que estaba caminando por las desoladas y nevadas calles londinenses, de echo no tenía idea donde estaba, pero eso no impedía que siguiese caminando. No sabía de donde venía y tampoco a donde iba, pero seguía caminando. En las calles no había nada y yo no podía recordar qué era lo que hacía a estas horas caminando y encima sola. Sentía una necesidad de purgar todo, sentía dolor pero tampoco sabía cual era la causa del mismo. En ciertas ocasiones me encontraba con gente, quienes me preguntaban si estaba bien, lo estaba? Creía que sí, estaba viva y sana pero dolida en lo más profundo del alma. No podía recordar cual era el motivo por el cual sufría, tal vez había discutido con Gabi, seguramente con lo loca que era. Aunque en el fondo sabía que no era esa la causa.
Eran ya las cuatro de la mañana cuando decidí irme a casa, ya había caminado prácticamente todo Londres, ya no había nada para ver de nuevo, de modo que me tomé un taxi y volví a mi casa a pesar de que no tenía ni un poco de ganas.
Al llegar estaba todo el silencio, pero se me hacía raro, no me sentía cómoda en mi propia casa. Qué demonios pasaba? Sentía que algo extraño me sucedía, como si hubiese algo de lo cual no me enteré. Prendí las luces con urgencia, pensando que tal vez la incomodidad se debía a la oscuridad que me rodeaba. Sin embargo esa sensación no se fue, aún con las luces encendidas. Me sentía insegura, de pronto comencé a hiperventilar, qué sucedía? Qué me sucedía?
Me sobresalté al escuchar el teléfono, pero no me sentía con ganas de atender, de modo que me tiré sobre la cama y coloqué mis brazos detrás de mi cabeza, simplemente porque aquello me relajaba. Las luces seguían encendidas pero también lo estaba mi inseguridad.
La contestadora atendió aquel llamado y la persona del otro lado del tubo dejó un mensaje – Agus – dijo esa voz en un claro acento estadounidense, quién diablos conocía mi nombre español que no fuesen Gabi o Juli? – soy Jackson, yo, yo...lo siento. Es el quinto mensaje que te dejo, comienzas a preocuparme, puedes al menos llamar para saber que estas bien. Rob y Kell me están frenando para que no salga a buscarte. Sólo me quiero disculpar, fui un estúpido! Debí haber confiado en ti, oh por Dios Mey lo siento mucho – dijo y podía sentir como su voz tambaleaba a causa del llanto contenido. Pero aunque parezca raro, no sabía quien era este sujeto que tanta confianza tenía conmigo. Jackson? Rob? Kell? Quienes eran estas personas? No recordaba haberlas conocido, serían compañeros de facultad acaso? – necesito saber que estas bien, necesito saberlo – y entonces su hermosa voz cesó porque acabó el tiempo de la máquina.
Me dirigí al baño pensando en el tal Jackson, me quité la ropa y me di una ducha rápida, pero su nombre aún no se iba de mi cabeza. Quién era? Y porqué se me hacía tan conocida esa voz? Y porqué no sentía en mi propia casa esa sensación de familiaridad? Tal vez estaba extrañando mucho mis pagos. Sí, es eso, me convencí mientras salía de la ducha y me ponía el pijama. Ya con el pelo peinado pero aún mojado me dirigí a la cocina y me hice un té. Porqué siento que falta algo en la casa, e incluso en mí misma? Y dónde estuve todo este tiempo? De dónde venía antes de perderme? Mi cabeza era un manojo de dudas, pero no por eso tenían aclaración, de echo ninguna de ellas la tenía. Cuando hube acabado el té, me fui a la cama, aún con esa sensación en el pecho de dolor y falta, y con el extraño de la contestadora. Jackson? Quién sería?
Estuve un rato sobre la cama despierta, meditando acerca de esa voz que se me hacía tan familiar, cuando con la rapidez con la que llueve en primavera el entendimiento vino a mí. Por Dios Jackson Rathbone, mi novio. Pero junto con eso, llenó el enorme dolor que estaba latente en el pecho. Él me había engañado. Me había ocultado la verdad, qué en algunos casos era tan grave como mentir. Pero a pesar de mi dolor, no quería incrementar el suyo con mi repentina desaparición, así que tomé el celular y le mandé un mensaje de texto. “Estoy bien. Lo siento. Te amo Jack” sí, a pesar de que me había ocultado semejante cosa, a pesar de no haber confiado en mí lo amaba, sí porque era el hombre de mi vida y ya no podía hacer nada para remediar aquello. Al cabo de medio minuto llegó un mensaje “Yo lo siento más. Te amo igual o más”. Tal vez si me lo hubiera dicho, podríamos haber echo algo juntos, enfrentar el problema de la distancia, incluso podríamos mudarnos juntos. Pero claro, la opción más rápida nunca es la correcta, y él había optado por ocultármelo. Cuando caí en cuenta de que perdería al amor de mi vida por falta de comunicación me vi sucumbida por un mar de lágrimas, él se iría. Y me dejaría sola. Con ese triste pero verdadero pensamiento me quedé dormida.
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Habían pasado dos días desde aquella reunión en casa de Robert, seguía dolida y lo seguiría por un largo tiempo. Engaños de este tipo no eran fáciles de superar. De todas formas y contra todo pronóstico, me encontraba en el aeropuerto tratando de buscar a Jackson, para decirle que lo amaba. Necesitaba que él lo supiera de mi boca, necesitaba decírselo.
Claramente fue una decisión a la ligera, ayer había llamado a mi casa avisando que su vuelo a Los Ángeles partiría hoy a media mañana, la contestadora hizo todo el trabajo, por supuesto; aún seguía dolida con él. Sin embargo, hoy cuando me levanté por la mañana no pude evitar pensar que tal vez no lo vería más, entonces me armé de valor y aquí estoy. Tratando de encontrar a mi hombre entre una multitud de viajantes.
No me había dado cuenta que el aeropuerto fuese tan grande en mi estadía en él, pero claramente lo era. Llevaba media hora rondando los corredores y ninguna noticia de Jack. Su vuelo partía en una hora, y como cualquier persona normal él tendría que estar aquí hace dos horas; sin embargo se me hacía imposible encontrarlo. Me había resignado, nunca más lo volveré a ver.
Me senté en uno de los innumerables bancos que daban la espalda al enorme ventanal de gruesos vidrios. Llevé mis codos a mis rodillas, mi tronco hacia adelante y por último las manos a mi cara. Estaba dolida y lo odiaba por haberme mentido, mas no por eso dejaba de amarlo como lo hacía. Si nunca más lo vería, si nunca más sabría como era la sensación de tener sus labios en los míos, si nunca más podría sentir su perfume y ver sus desastrosas combinaciones, por lo menos quería que supiera que lo amaba con locura. Estaba sumida en complejos lamentos cuando entre la multitud pude distinguir un inconfundible sombrero, acompañado de una guitarra. Y a pesar de que podría no ser él, me largué a correr para ver si era quien yo deseaba a no. La gente me miraba confusa y extrañada por mi comportamiento, algunos me insultaron cuando los golpee en mi intensa carrera, pero debía llegar a la meta para de esa forma levantar el trofeo. Solo quedaban unos pasos, unos pocos pasos cuando me tropecé con una enorme valija salida de la nada. Comencé a maldecir, ahora sí, estaba decidido por el destino, nunca más lo vería. El dueño de la valija se disculpaba mientras yo ponía mi mejor cara de ingenuidad, y fingía no estar molesta. Aún seguía en el piso pero una mano varonil se ofrecía a ayudarme, de modo que la tome. El asombro no pudo conmigo cuando quedé cara a cara con Jackson.
- sigues siento tan torpe – se mofó con una sonrisa, pero la alegría de la misma no llegó a sus ojos.
- y tu tan lindo – confesé contenta por haberlo encontrado. Lo abracé con fuerza, como si no hubiera un mañana y a pesar de que al principio dudó, luego colocó sus manos en mi cintura y me atrajo hacia él. Era genial poder sentir su olor tan varonil pero dulce, aunque sea un última vez.
Al separarnos, pude ver con claridad qué él se disculparía, pero eso arruinaría el momento, de modo que puse un dedo en su boca y dije – shh hablas demasiado. Para luego besarlo con ansias. Debería decir que fue un beso apasionado y caliente, pero como era el último ambos optamos por la dulzura, la simpleza y el amor. Nuestros labios se movían acompasados y podía sentir su increíble sabor en mi boca, fue húmedo y eso hizo que lo disfrutara aún más. Nos separamos porque necesitábamos aire, porque sino creo fervientemente que estaríamos toda la vida besándonos.
Obviamente estaba decidido a romper el momento y mi cordura, de modo que volví a poner un dedo en sus labios y dije – te amo Jackson.
- tanto como yo a ti Mey. Nunca lo olvides – dijo apenas susurrando, pude ver en sus ojos que albergaba esperanzas de un nuevo encuentro, pero no estaba segura de que pudiera alimentarlas. A pesar de sus falsas esperanzas, pude ver amor y eso me bastó para volver a besarlo, pero en este caso fue un simple roces de labios, para luego huir como fugitiva por los pasillos abarrotados del aeropuerto. Y entonces comprendí que él no regresaría a mi vida. Estaba sola.

martes, 19 de enero de 2010

Capitulo 31

Sé qe demore y, que como siempre me qieren matar. Perdon, siento qe se cansan de esucharme decir eso, pero en verdad la qe más se jode x demorar soy yo porque soy conciente de que hubo una baja en la lectura de la novela, lo sé pero es mi culpa. Normalmente comentan de ocho a diez personas, pero en la anterior solo lo hicieron tres, a las cuales agradezco. Qiero perdirles qe si leen, al menos comenten porqe para qe solo lo lean tres personas no estoy segura de continuarla. Espero qe les guste el capitulo. GRACIAS!


Capitulo 31 – Mentiras
Esa noche Jack había querido llevar la relación a otro nivel, pero a través de una charla bastante sutil le hice entender que aún no estaba preparada. Fue bastante vergonzoso, al punto que tuve que confesar mi virginidad; pero él con esta comprensión que lo caracteriza dijo – nunca pensé que lo fueras, sobre todo habiendo tenido un novio en Montevideo – hizo una pausa al ver que emanaba vergüenza – pero me alegra que te hayas guardado para alguien especial, sería un honor que ese primero fuese yo. Y tu muy bien sabes que te cuidaría como ninguna porque te amo como a nadie. Esperaré – terminó sonriendo de par en par, a lo que yo no lograba bajar el tono carmín de mis mejillas. Mi virginidad no era algo que me avergonzara, pero sabía que tal vez en estos tiempos se tornaba anticuado y poder encontrar a un hombre como él que me entendiese y apoyara mi decisión era una bendición para mí.
Habían pasado dos semanas desde mi cumpleaños, a decir verdad todo iba perfecto, o tan perfecto como podía estar. La facultad iba encaminada, dentro de poco tendría los exámenes y comenzaría a estudiar, lo que lamentablemente reduciría mi tiempo con Jackson. Mi relación con él era maravillosa, aún no encuentro las palabras necesarias para describirla, es que él me trataba de una forma tan maravillosa y atenta que me hacía sentir muy querida y protegida, sentimiento que desde hacía un par de años no sentía. Esa protección que no te pueden dar tus padres, esa que sólo te puede dar el ser amado con un abrazo, eso era lo que él me hacía sentir y era increíble. Creo que la palabra plenitud iba con el modo que me sentía.
Por lo que me decía Gabi, su relación con Robert marchaba de muy buena forma, y me alegraba por ellos, ambos lo merecían. Según lo que se comentaba pronto tendríamos casamiento pero aún no estaba nada confirmado, ninguno de los dos había dicho algo al respecto. Sin embargo todos estábamos muy expectantes con ese tema en particular, queríamos ver a nuestros amigos felices. Pero al parecer no eran los únicos en una comprometida relación ya que Juli pudo complementarse con Cam, sí aquel chico rubio que me había mirado de forma tan extraña, pero si a ella le gustaba y se sentía bien con él, yo era feliz por ella.
En mi vida gobernaba el amor, y éste se podía ver en todos lados. Nos rodeaba y eso nos sumergía más y más en su magnífica magia.
Había visto en una oportunidad más a los amigos de Jackson, de hecho las chicas y yo habíamos ido de compras, de modo que mi relación con ellas era bastante buena. Esa tarde nos divertimos mucho, sin embargo no compré mucho porque no lo necesitaba y no tenía la filosofía de “comprar por comprar”. Ashley se enojó durante unos minutos porque me negué a comprar y comprar por horas, pero no todo son las compras. Aunque no pude resistirme y me detuve durante varios, por no decir muchos minutos, en una librería. Compré varios libros, algunos clásicos como “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “Nuestra señora de París” (para las que no sepan es la historia del Jorobado de Notre dam) y “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen. No tenía demasiado tiempo para leerlo pero ya lo tendría. Por suerte podía decir que me había hecho amiga de estas chicas, y para mi suerte durante nuestra estadía en el centro comercial no hubo fotógrafos; no sabía si podría soportar aquello.
Ahora nos encontrábamos en la casa de Robert. Hoy cumplíamos un mes de noviazgo con Jack, y como sabíamos que en la noche teníamos reunión de grupo lo celebramos por la mañana. Me invitó a desayunar a un café muy pintoresco, cálido y reconfortable. Me regaló una rosa rosada; era el único que entendía que las rosas rojas eran muy cliché, a mi me gustaba la originalidad. Y una hermosa pulsera de plata, la cual tenía grabada la fecha en la que nos conocíamos. Estábamos muy felices.
No estaba todo el reparto en casa de Robert, sólo aquellos que no tenían compromisos en sus casas, así que eran los Cullen, Bella, Jake, James y Victoria, a veces solía llamarlos por sus personajes, sabía que les molestaba. Pero tampoco faltaban Gabi y Juli, las cuales ya eran parte del grupo. Disfrutábamos de unas cuantas cervezas y un montón de películas muy buenas, a lo que ellos criticaban diciendo que los actores de las películas no lo hacían de forma convincente a lo que yo siempre les contestaba – a los humanos comunes nos gusta como actúan – y ellos inmediatamente carcajeaban.
- debemos hacer un anuncio – dijo Rob cuando la tercera película cesó. Todos nos inquietamos, pero al ver que Gabi estaba sonrojada me imaginé algo muy grande.
- Dios mío, estás embarazada! – exclamé emocionada y muy contenta pero a la vez alarmada.
- por supuesto que no!! – dijo ella asustada, largué el aire acumulado.
- no quiero ser tía tan temprano – dije bromeando.
- bueno, no está embarazada – prosiguió sonriendo – aún – susurró divertido – pero nos casaremos!!!
Todos gritamos emocionados y corrimos a felicitarlos. Ella estaba echa un mar de lágrimas, se la notaba muy feliz y eso nos hizo feliz a Juli a mi, quien la habíamos visto madurar y encontrar a Rob aquí en Londres.
- por supuesto ustedes serán mis madrinas – exclamó divertida mientras se secaba las lágrimas que tenía en la mejilla. Con Julieta saltamos divertidas y nos dimos un abrazo grupal, pero nos separamos cuando nos dimos cuenta que hacíamos el ridículo totalmente.
- ay por supuesto ustedes serán mis padrinos – dijo sarcástico Rob, refiriéndose a Kellan y Jack. Ellos se abrazaron en una burda imitación de nosotras, pero cuando se separaron Rob exclamó serio – de veras serán los padrinos.
A lo que ambos se miraron sorprendidos y se abrazaron como hombres entre ellos, debo agregar que fue muy linda la cara que hizo Kellan al enterarse. Cómo? Qué acabo de decir exactamente? Esto está mal!!! No lo puedo encontrar atractivo! Es amigo de mi novio, al cual yo amo profundamente! Pero es que luego de aquel día en el club, debo admitir que esa mirada llena de dulzura había estado en mi confundido cerebro en varias oportunidades. Y sabía que no debía estar especialmente allí, pero no podía hacer nada para evitarlo.
Además había tenido un magnífico descubrimiento, al parecer las luces oscuras del club no me dejaron admirar plenamente su color de ojos, estaba equivocaba al decir que eran marrones, y cuán equivocada estaba. Eran tan celestes como el mejor cielo de primavera, como el más cristalino mar del Caribe. Sus ojos hablaban por sí solos, como lo hacen los de Jackson. Estaba mal pensar en el amigo de mi novio, sentía que traicionaba su confianza, me sentía sucia, impura. Me daba asco.
- vamos a festejar entonces – exclamó fascinado Kellan – abramos una botella de champagne! – dijo divertido mientras todos reíamos. Y no sé si verdaderamente lo soñé pero juraría que él me guiñó un ojo. No definitivamente esto del casamiento afectaba mi cerebro, él no haría eso a su amigo, la que estaba mal era yo pensando cosas impropias de él.
- deja, yo voy – dije cuando él se dirigía a la cocina, quería por lo menos despejarme por algunos minutos y para eso necesitaba no verlo.
- como gustes – dijo sonriendo tierno mientras se sentaba nuevamente en el sofá – pongamos otra película – alcancé a escuchar.
Al llegar a la cocina me recosté contra la mesada, me llevé las manos a la cara y largué un largo suspiro. Cogí un vaso del placard, había venido un par de veces de modo que ya sabía en donde se encontraban, abrí la canilla y tomé un poco de agua. Era una basura, me sentía de lo peor; pero en lugar de quedarme lamentándome aquí decidí cumplir con lo que había venido. Copas y champagne, mientras buscaba lo primero en lo alto de la encimera logré escuchar la voz grave de Cam – para cuándo es la boda tórtolos? Dentro de un mes – respondió muy segura Gabi, se la escuchaba radiante.
Pero luego sólo se escucharon murmullos, de los cuales no pude descifrar demasiadas palabras. Supuse que habría empezado la película, así que me limité a seguir colocando las copas en una bandeja. Cuando hube acabado, cogí con mucho cuidado la bandeja con las copas y el champagne en la otra mano; pero cuando iba llegando a la sala escuché mi nombre y decidí parar la oreja.
- cuando le dirás Jack? – preguntó muy preocupado y al parecer serio Rob.
- aún no sé, no quiero herirla – se notaba en su voz que le dolía. Qué era lo que debía enterarme y Jack no me decía? Presté mayor atención todavía.
- debes hacerlo hermano, sino la lastimarás aún más – dijo una voz enojada y aun más preocupada, la cual pude reconocer como Kellan.
- es que no sé como decirle – dijo desanimado Jack. Qué es lo que debía decirme? Sentía que algo andaba mal y por descontado esa sensación no me gustaba para nada.
- sólo dile la verdad – dijo un tanto enojada Nikki. Se comenzaba a formar un mal presentimiento en mi pecho, algo raro y malo estaba pasando. Qué era lo que ocultaban? No me traía buena espina esta conversación, pero decidí seguir escuchando, necesitaba saber que me estaban ocultando.
- es que ya le mentí una vez al ocultarle mi profesión – hizo un pausa, al parecer suspiro y juraría que también resopló – cómo se supone ahora, que le diré que me vuelvo a Los Ángeles en dos días? – preguntó con impotencia.
Mi respiración se agitó, mi corazón comenzó a bombardear sangre con mayor rapidez y rápidamente empecé con la taquicardia. Podía seguir escuchando murmullos en la sala, pero carecían de sentido para mí por el simple echo de que el hombre de mi vida me dejaba. Y cuando esa ficha me cayó por fin, solté la bandeja con las copas, causando un gran estruendo, de repente los murmullos cesaron y todos voltearon a mirarme. Él se iría y me dejaría sola, como lo hizo Martín. Él se iría. Él se iría. Esa frase resonaba en mi cabeza como eco en una vacía cueva. No sabría decir si pasaron segundos, minutos o tal vez horas, no podía quitarme la idea de que él se iría y me dejaría sola, totalmente a la deriva.
Jackson se levantó y vino a por mí y hablaba, podía ver como sus labios se movían y el lejano murmullo que emitía su voz, sin embargo no lo escuchaba. No quería saber lo que tenía para decirme, me había mentido. Otra vez. Era la segunda vez que lo hacía, y no estaba totalmente segura de que lo perdonaría. Pero en este momento nada de eso cobraba importancia, porque él me dejaría. Podía sentir que mi alma se desgarraba y que mi corazón se partía. Sentía un profundo vacío en el pecho que no sentía desde aquella noche, en Montevideo, cuando Martín me engañó; pero en este caso era aún peor, mucho peor. Vacío pero a la vez repleto de dolor, un dolor que me mataba cada segundo. Él me dejaría, no sabía si podría soportar tanto.
Él seguía articulando palabras, las cuales eran sin sentido para mí. El resto de los que allí estaban nos miraban expectantes, atentos y en silencio. Incluso mis amigas me habían ocultado la verdad, todos lo sabían menos la tonta Mery. Al parecer siempre era la última de enterarme de las cosas. Siquiera Kell, Rob o Ash habían tenido la decencia de contarme, con ellos había sentido una conexión especial, pero no, yo siempre debía sufrir y hacer el ridículo.
El vacío se transformó en enojo y quise salir de allí cuanto antes, de forma que empuje con suavidad de Jackson esperando que se corriera, no quería escuchar sus excusas. Estaba segura que se apartaría, y así lo hizo; nunca se resistía a algo que yo quería o pedía. Los muchachos me miraron con incredulidad, yo les dediqué una mirada fría y me fui por mi bolso y mi abrigo. Necesitaba salir de allí. Con toda la confianza que me caracterizaba abrí la puerta de la casa y salí, podía sentir como gritaban mi nombre, y le decían a Jackson que viniera a por mí. Porqué cuando esperas el ascensor con urgencia, siempre demora? De modo que allí estaba, enojada pero sobre todo dolida esperando el ascensor, que era el único escape que tendría. Entonces apareció Jackson y se ubicó a mi lado y volvió a hablarme, seguí sin entender sus inútiles palabras, incluso se arrodilló para que lo perdonara pero no podía, no podía pensar con demasiada claridad.
Cuando llegó el ascensor, subí a él rápidamente pero antes de que sus puertas de acero se cerraran completamente, pude ver la cara de Jackson completamente roja por el llanto y triste, muy triste.
Pero él no sentía ni medio de lo que yo sentía, estaba destrozada por dentro. Sabía que no toleraba la mentira, y viene a hacer justo lo que más me molesta, sabiendo aún que no lo perdonaría dos veces. Me sentía usada, y entonces salí al nevado Londres y perdí en la oscuridad, como un zombi. Un verdadero zombi.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Capitulo 30



Ay mis niñas! Las tuve tan abandonadas! Mi mas sinceras disculpas, fueron tres meses sin subir. Sé que algunas soñaban con matarme, pero de verdad lo siento. Demasiado estudio colpasó con mi tiempo, además ustedes sabe qe me cuesta escribir esta novela, mucho más qe la del flog. Para serles más gráfica para escribir este capitulo estuve más o menos dos semanas! Se imaginan no? Pero de verdad me cuesta, aunque se qe no es justificativo. Algunas de ustedes esperaban ansiosas para saber como sigue la historia, hasta algunas me increparon x msn a ver cuando subia. De verdad gracias a las qe lo hicieron, porque por más qe en su momento me molestara, me hacían dar cuenta qe etaba en deuda con utedes. De verdad sepan disculpar.
Como vienen las fiestas, no podía dejar qe pasara este año sin darles mi regalo navideño, el bendito capitulo 30!! Se qe lo van a disfrutar, pero antes de leerlo les recomiendo qe leen el anterior para ver en qe nos habíamos qedado. Y les regalo una foto de Kellan para aqellas qe no saben qien es, y paralas qe saben...solo deleitense.
Gracias a las 6400 personas qe se pasaron por aquí a lo largo de su corta vida! De verdad lo agradezco. Le qiero dedicar este capitulo a las chicas de Andamios ( o Z) por si alguna lo lee, fueron lo mejor del 2009! Gracias por bancarme, sin más les dejo el capitulo.

Feliz Navidad y un muy buen Año Nuevo!!



Capitulo 30 - Felicidad plena

Había sido una semana fantástica en la cual disfruté en su totalidad de Jackson, él era la persona más comprensiva y tierna que había conocido. Me trataba como un príncipe a su princesa con ternura y cariño infinito, se lo agradecía de sobremanera porque me sentía amada y atractiva.
En estos días nos fuimos conociendo más profundamente, a tal punto que podía llegar a saber lo que él pensaba, era increíble la conexión que teníamos. Tanto el uno como el otro estábamos felices y eso se notaba en cada susurro, en cada caricia, en cada mirada y en cada magnífico beso. Nunca pensé que sería tan feliz a su lado, me sentía completa y en total plenitud. Las charlas que manteníamos eran increíbles, tocábamos temas personales como filosóficos, hablábamos de todo y los encuentros de diferentes opiniones eran fascinantes, pero aún lo era más la forma en la que nunca nos peleábamos por pensar diferente; cada cual exponía su punto de vista pero sin querer imponerse frente al otro, y eso era lo que hacía esas charlas especiales. Las habíamos tenido frente a frente en un fino restaurante, en su casa o inclusive en una plaza, no nos limitábamos a esconder nuestra intelectualidad, de hecho consideraba que él era un hombre sumamente inteligente. Pero también las teníamos por teléfono, recuerdo una vez que nos pasamos toda la noche discutiendo sobre la familia y la crianza de los hijos, fue una discusión sumamente enriquecedora, tal vez eso se debía a que en ciertas ocasiones mencionaba que le encantaría criar de esa forma a nuestros hijos, y me era imposible no imaginar como sería eso. Visualizaba totalmente un gran jardín, muchos niños correteando y nosotros abrazados en una cómoda hamaca tomando un té caliente. Era una imagen totalmente satisfactoria, sin embargo no sabía si él lo pensaba de ese modo; además sabía que no podía pensar en eso, es decir apenas llevábamos una semana de noviazgo, era muy pronto para hablar de hijos.
Era ya viernes a la mañana y me preparaba el desayuno, tostadas con café. Era un día fuera de lo normal, hoy cumplía mis veinte esperados años, sin embargo no me sentía de ese modo tan especial, era mi primer cumpleaños lejos de casa y quiera o no la ausencia de mis seres queridos se notaba. No estaban los característicos regalos a los pies de la cama, ni mi madre con su típico desayuno de cumpleaños ni mucho menos las felicitaciones de mi padre al levantarme. Me sentía un tanto vacía y sola, muy sola.
Así como tenía el ánimo, cogí mi bolso, mis libros y me dirigí hacia la facultad. Mientras caminaba sobre las históricas calles londinenses, el aire fresco de la mañana daba sobre mi cara y alteraba mis pensamientos llevándolos al lugar menos indicado: Uruguay. Extrañaba las cotorras despertándome en la mañana, extrañaba sentir el agua en mis pies cuando estaba en la playa, extrañaba la mateada de la tarde con amigos, extrañaba el olor a noche, extrañaba la amabilidad de la gente, su solidaridad, su alegría. Pero aún más extrañaba mi familia, su calidez y su inagotable sentido del humor, los chiste de mi padre y el poco entendimiento de mi madre. Las bromas entre mi tío y mi abuela, las discusiones sobre política, las tardes de lluvia durmiendo, el silencio de las noches, los partidos de fútbol que disfrutábamos juntos. No lo podía negar, los extrañaba como nunca pero debía ser firme ante la enorme decisión que había efectuado tiempo atrás, este era mi sueño, yo quería estar aquí y hasta que no haya terminado la carrera no volvería a mis pagos, a pesar de que los extrañara con todas mis fuerzas.
En la puerta del salón de clase me esperaba una Gabriela emocionada con una gran bolsa de regalo en la mano izquierda, cuando me vio vino corriendo a abrazarme.
- feliz cumpleaños amiga!!! – dijo extasiada, siempre los cumpleaños la emocionaban sin embargo éste no era demasiado feliz en este caso.
- gracias Gabi – dije mientras deshacíamos el gran abrazo – ahora entremos sino quieres llegar tarde, además todo el mundo nos mira – me giré para percatarme que éramos bastante observadas, y eso sin duda me cohibía.
- que todo el mundo se entere que mi amiga cumple sus veinte años hoy – dijo subiendo de tono, la miré con bronca a lo que ella sonrió.
Varias personas al enterarse se acercaron a saludar y dar sus felicitaciones, unas cuantas sonrisas forzadas después entramos todos a clases. Ese día me concentré como nunca en la facultad, entendí totalmente lo que hablaban los profesores incluso corregí a uno cuando se equivocó al decir que Watson había nacido en 1875 cuando fue en 1878. Y lo hacía porque ésta era la razón por la cual estaba acá, y no me podía dar el lujo de no rendir en la facultad, porque mis familia no merecía que el alejamiento fuese en vano.
Cuando las clases hubieron finalizado se acercó Gabriela con la famosa bolsa, qué contendría esta? Conociéndola se había tomado el trabajo de comprarme un regalo de cumpleaños.
- no te creas que te me vas a escapar – sonrió malévolamente – aún me falta darte mi regalo – dije mientras extendía el brazo con la dichosa bolsa. La tomé temerosa, viniendo de Gabi podría ser cualquier cosa! La abrí con cuidado y ha decir verdad me llevé una gran sorpresa al encontrar un gran libro de ángeles, la miré con agradecimiento a lo que ella me dio un gran abrazo. Tal vez suene raro pero tenía una conexión muy importante con los ángeles, podía percibirlos hasta sentir qué tipo de ángel era correspondiente a tal o cual persona. Era raro, sí no voy a negarlo pero sentir que siempre había un ángel acompañándome a mí y a mis seres queridos era un alivio.
- gracias Gabi, sabes que es muy importante para mí – le dije dándole una gran sonrisa y un fuerte abrazo.
- si lo sé, por eso soy la amiga perfecta – me dijo superada mientras reía, rodeé los ojos y solté una sonrisa, ella y sus ocurrencias – ahora ve a trabajar que se te hace tarde. Espero que termines bien tu día – me dio un gran abrazo, un sonoro beso y se fue.
Con una enorme sonrisa cogí mi bolso, los libros y la bolsa de regalo y me encaminé hacia la salida, hoy tenía turno en la librería. Debía mantener ese empleo, era lo que me daba de comer sin embargo a Jack no le hacía mucha gracia que trabajara. A pesar de considerarse no machista alegaba que era innecesario ya que podía vivir a su costa, a lo que yo me negaba era su novia no una ex esposa que le extraía plata cada mes, además me gustaba mantenerme a mi misma, tener independencia, a fin de cuentas eso fue lo que vine buscando.
La tienda era muy acogedora y cálida, estaba revestida de paneles de maderas y en cada pared se levantaban grandes bibliotecas con inmensas cantidades de libros: novelas, acción, aventuras, ciencia ficción, medicina, astrología, historia, filosofía. Pero eran muchos libros así que los dueños tomaron la decisión de colocar más estantes por lo cual la pequeña gran librería estaba completamente revestida en libros. Pero tenía algo muy original, contaba con una cafetería y esparcidas por ahí se encontraban pequeñas mesas de madera oficializando de librería/café como le gustaba llamarlo a Marcus, mi jefe; sin duda eso era lo que más ganancia daba y él se sentía orgulloso por su increíble idea.
Estaba en el mostrador a la espera de clientes cuando entró una señora pelirroja, ojos celestes grisáceos, nariz ganchuda, un tanto arrugada y pequeña. Se acercó al mostrador con parsimonia y dijo – estoy buscando libros de vampiros para mi sobrina.
- venga por aquí – le dije mientras la conducía a uno de los muchos estantes – tenemos la saga de Crónicas vampíricas, la cual se trata de dos hermanos vampiros peleándose por una hermosa mujer humana. Luego tenemos Muerto hasta el anochecer, que es el libro que inspira a la serie televisiva True Blood – dije mientras le mostraba el pintoresco libro – por ultimo pero no menos importante tenemos la saga Twilight, consta de cuatro tomos y se trata de un apuesto vampiro que se enamora de una simple humana pero no solo ella le atrae sino también su sangre.
- le verdad no se cual elegir – reflexionó indecisa – cuál me recomiendas?
- son todos excelentes libros pero también depende de la edad de la niña – dije pensativa, no podía darle Muerto hasta el anochecer a una niña de diez años.
- tiene doce años – contestó inmediatamente.
- la saga Twilight es ideal para esa edad, linda entre lo sobrenatural pero sin incluir nada expresamente real – hice una pausa, no debía llevar al cliente para el lugar que más me gustaba – aunque la decisión es suya.
- sí – contestó decidida – creo que me llevaré esa saga.
- un placer señora – dije sonriendo – le cobran por la caja.
Me recosté en uno de los estantes aún con los libros de Stephenie en las manos, y no podía evitar pensar en mi hermoso vampiro sureño que tenía como novio. Lo extrañaba muchísimo, sí sé que lo había visto por la noche pero tenía ansia de él, sus caricias y sus miradas profundas. Suspiré imaginando la sorpresa que me daría por mi cumpleaños.
- pensando en alguien especial? – dijo una ya conocida voz a mis espaldas. Me giré y lo abracé con fuerza, comencé a darle pequeños besos en el cuello a modo de saludo – si siempre que venga voy a recibir estas bienvenidas, planeo venir mas seguido – pero lo acallé con un dulce beso como los que me encantaba darle – feliz cumpleaños mi amor – sentenció sonriendo y apretándome a su cuerpo intensificando el abrazo.
- gracias Jack – me alejé un poco para poder observarlo mejor. Traía su típico jean oscuro con sus ya infaltables botas tejanas y una camisa arrugada verde que combinaba a la perfección con sus ojos. Me mordí el labio inferior, es que estaba tan lindo a lo que él sonrió y yo no hice más que enrojecer – que bonita sorpresa –dije emocionada saliendo del momento vergonzoso. Sabía que le gustaban mis sonrojos pero no tenía porqué hacerlos, se suponía que estábamos en confianza.
- pues decidí pasar a saludar a mi novia – hizo énfasis en la última palabra – el día de sus veinte años – hizo una fingida mueca de horror – estás vieja.
- no más que tú – espeté con elegancia.
- me ganaste – suspiró derrotado – te quería avisar que hoy a las ocho pasaré por ti, es una sorpresa así que no intentes averiguar – dijo adivinando mis pensamientos.
- bueno ahí estaré pero que debería ponerme? – pregunté extraña, si había algo que nos causaba crisis a las mujeres era no saber que vestir a la hora de salir.
- tu siempre estas linda con cualquier cosa. Confió en tu buen gusto amor- me dio un tierno beso y se fue.
Al terminar el turno a eso de las seis de la tarde, cansada como estaba me dirigí a casa. Había sido un día largo y lo único que quería era poder dormir un poco y olvidar el dolor que sentía en el pecho, producto de la lejanía del hogar, sin embargo no podía darme el lujo ya que dentro de un rato Jackson me pasaría a buscar. Así que decidí darme una ducha, tomé la ropa y me dirigí al baño pero antes de llegar sonó el teléfono.
- hola – contesté al levantar el tubo.
- aaahhhhhhhh – se escuchó un grito al otro lado de la línea, conocía perfectamente esa voz y sonreí complacida.
- Vale no puedo creerlo como estas? – pregunté emocionada. Era una amiga uruguaya, la extraña muchísimo.
- feliz cumpleaños aguuuus – me dijo también emocionada, ella era muy de alargar las vocales de las palabras.
- gracias, como están las chicas? –pregunté ansiosa.
- están aquí, para que pongo el altavoz – se sintió el sonido de un botón presionándose y luego muchos gritos. Verónica, Isabel, Arantza, Valentina y Virginia estaban allí para desearme feliz cumpleaños, fue una conversación demasiado extensa pero muy enriquecedora, me pusieron al tanto de sus vidas, sus estudios, sus familias y sus amores.
Me enteré que Verónica fue tía por tercera vez, que Isabel estaba de novia, que Arantza había perdido los exámenes y muchas otras cosas. Fue el mejor regalo que me pudieron haber echo. Cuando hube cortado con mis chicas, estaba completamente con la cara hinchada y roja de tanto llorar, siempre que nos llamábamos terminábamos en esa situación, pero entonces me di cuenta que debía prepararme para la salida con Jackson, eran ya las siete de la tarde, él vendría a por mi dentro de una hora. Y fue entonces cuando enloquecí, cogí ropa interior que había dejado en el sofá y me adentré al baño. Varios minutos después y con el espejo cubierto de vapor salí en ropa interior y con una toalla envuelta en mi cabello. Me paré frente al ropero con la enorme duda, qué me podría? Jack no había especificado a dónde iríamos, así qué por el lado del sitio no me podía guiar, conociéndolo no sería un lugar muy elegante así que descarté los vestidos, me iba a volver loca!!! Pero entonces decidí que daba igual lo que me pusiera, si no iba acorde con la sorpresa él me lo diría y listo.
Así que me enfundé en un pitillo blanco, con una remera azul escotada, un chaleco gris perlado y mis infaltables converse también azules en este caso. Estaba poniendo mis cosas en el bolso blanco de turno cuando sonó el timbre, y yo aún que no me maquillaba! Me acerqué al portero inalámbrico y presioné el botón.
- mi amor soy yo –avisó Jackson desde abajo.
- subí que todavía no estoy lista – le dije mientras apretaba el botón dándole paso a mi morada.
Me dirigí a la cocina por un vaso de agua, realmente estaba sedienta, prácticamente no había comido nada en todo el día, fue entonces cuando sonó el timbre. Dejé el vaso en la barra americana y fui a abrirle a mi novio, al hacerlo me recibió con una enorme sonrisa y un tierno beso en los labios. Lo invité a pasar y le dije que me esperara en el sillón que aún no estaba lista, a pesar de que él me dijo que me veía preciosa como me encontraba, a lo que yo me sonrojé y rodeando los ojos me dirigí al baño.
Una vez en él cogí el porta cosméticos y comencé a sacar el rimel, la base, las sombras, el rubor y los lápices de labios. Concienzudamente me apliqué la base para que las imperfecciones de mi cara se disolvieran bajo el mágico polvo, tomé un pincel y las sombras azules y con cuidado fui pintando mis párpados; era de aquellas mujeres que combinaba el color de su ropa con su maquillaje, apliqué rimel y delineador para hacer de mis ojos algo mucho más atrayente e importante, luego puse un poco de rubor, no demasiado ya que tenía las mejillas pintadas de carmín naturalmente; y por último cogí un brillo labial transparente y lo apliqué a mis rosados labios. La atención iba dirigida hacia los ojos, sería también un abuso pintar los labios con un color demasiado llamativo, así que había encontrado el equilibrio perfecto entre la belleza y lo natural.
Para finalizar todo los preparativos, cogí un broche de perlas que se encontraba en el lavatorio y me hice media cola, de modo que mis rubios rulos caían cuan cascada por mi espalda. Me puse el dulce perfume que tanto me gustaba y salí al encuentro con mi amor. Fu entonces cuando realmente le presté la suficiente atención, estaba hermoso. Traía un jean azul oscuro, una camisa rosa viejo por dentro de los pantalones, por los cuales se asomaba un cinturón blanco que hacía perfecto juego con las botas tejanas también del mismo color. Por fin conocía un hombre capaz de seguir las reglas estéticas y combinaba el cinturón con los zapatos! Para rematar su perfecto atuendo llevaba un sombrero de tanguero como el día que lo vi en la cafetería, qué en este caso hacia juego con el chaleco gris que me había parecido insignificante. Ahora que veía, ambos íbamos a juego, los dos traíamos chaleco, y siquiera lo habíamos acordado! Adoraba estas coincidencias cuando eran con él.
- estas muy lindo – me atreví a decir cuando me acerqué a besarlo.
- no más que vos – contestó con vos sensual, me encantaba que él me encontrara hermosa, me hacía sentir segura. De pronto él me tomo la mano y me hizo girar para poder verme desde todos los ángulos posibles, luego se llevó una mano a su nuca y despeinó el poco pelo que gracias al sombrero se dejaba ver. Levanté una ceja confundida a lo que él simplemente respondió – es que va a ser muy difícil contenerme para no salir de esta habitación porque me muero por comerte a besos – no hice más que avergonzarme de tal manera que mis mejillas se tornaron más carmín de lo acostumbrado. Aún no sé de dónde saqué las fuerzas pero lo agarré de el borde de la camisa y lo atraje hacia mi y nos fundimos en un fogoso beso, qué para desgracia de ambos tuvimos que romper por falta de aire. Ambos teníamos los labios un tanto rojos e hinchados, yo fui por mi bolso y cogí el rush para aplicarlo nuevamente en mis labios.
- te ves tan sexy haciendo eso – dijo desde el otro lado de la casa, me mordí el labio inferior al saber que era sexy a sus ojos.
- ya basta, sino nunca saldremos de aquí –dije con el mayor autocontrol que podía. Agarré la chaqueta gris y el bolso y me encaminé a la puerta para cerrar. Cuando por fin estuvimos en el pasillo esperando el ascensor pregunté – me dirás a donde me llevas? – y negó rotundamente como niño pequeño. Entonces el ascensor abrió sus puertas, él me dejó pasar como todo un caballero y luego entró él. Luego de haber llegado a la planta baja, salimos al exterior en donde pude divisar un Peugeot negro demasiado familiar, pero entonces me percaté que Jackson se dirigía exactamente hacía allí y me abría la puerta del acompañante.
- el auto de Rob? –pregunté capciosa mientras subía al mismo, a lo que él asintió antes de cerrar la puerta. Bordeó el auto y se subió a mi lado – tengo que suponer que nos prestó el auto verdad?
- si piensas que se lo robé, no fue así – dijo divertido mientras arrancaba – además le parecía muy feo y poco caballeroso que anduviésemos en taxi el día de tu cumpleaños.
- eso es absurdo, si yo siempre ando en taxi – dije ofendida, me gustaba que cuidaran de mí pero no en demasía.
- ya ves, cosas de Rob – dijo divertido con una gran sonrisa pícara en la cara.
- ay Jackson por Dios me dirás a dónde vamos? – negó rotundamente a lo que yo me crucé de brazos como una pequeña niña enojada – odio las sorpresas – dije tajante.
- yo amo tus pucheros – dijo divertido.
El resto del viaje pasó en silencio, supongo que él disfrutaba mi incertidumbre y yo no hacía más que preguntarme una y otra ves a dónde me estaría llevando. No hablamos demasiado, nos gustaba estar así a veces, simplemente con la compañía del otro y en este caso de fondo sonaba Oasis. No pude evitar pensar en nuestro primer beso al ritmo de Little by little, sonreí recordando ese momento, fue soñado. Él se percató de mi sonrisa enamorada y preguntó – de qué ríes?
- sólo recordaba nuestro primer beso, Oasis me hace acordar eso – dije tímida. Él se acercó hacía mí y me dio un tierno pero húmedo beso, le correspondí, sería un crimen no hacerlo pero entonces recordé que estaba manejando y me separé asustada, no quería morir el día de mi cumpleaños. Pero para mi sorpresa ya estábamos aparcados. Lo miré extrañada y pregunté – cuando fue que aparcamos? Él me miró divertido y dijo - hace unas segundos, mientras tu hablabas.
- da igual, bajamos? – pregunté confusa y enojada por su falta de indicaciones. Él se bajó del auto, me abrió la puerta y me tendió la mano para poder bajar, al hacerlo me encontré de cara a un pub. Acaso esta era la sorpresa de Jackson?
Me miró escéptico a ver cual era mi reacción, pero yo me limité a preguntar – ésta es tu sorpresa? A lo que él asintió con fervor y con una gran sonrisa en la cara.
- te está esperando mucha gente – dijo mientras ponía su mano en la parte baja de mi espalda y me empujaba – venga será divertido.
- sí, no puede estar tan mal – dije sonriendo, pero antes de llegar a la puerta lo cogí del brazo, haciendo que se girara y lo besé con fervor – gracias amor – dije entre sus labios.
Al entrar al pub me di cuenta que no era como cualquiera porque tenía karaoke, le cogí fuerte de la mano y me dirigí a una de las mesas libre pero él me cinchó hacía otro lado. Por fin llegamos a una mesa, en la cual había un montón de personas en la oscuridad que gritaron – Sorpresa!!!
- gracias de verdad – dije realmente agradecida, pero me encantaría saber quienes son esas personas que se ocultan en la oscuridad – no quiero sonar atrevida, pero quienes son todos ustedes? – pregunté un poco avergonzada por mi experiencia al hablar.
- a algunos ya los conoces – dijo una profunda voz desconocida para mí. Con que algunos ya los conocía? No debería ser tan difícil adivinarlos.
- seguramente Robert está por allí – dije convencida de que así sería. Escuché una silla, pasos y un abrazo y una felicitaciones de feliz cumpleaños – y si está Rob tiene que estar también Gabi – dije pensando en voz alta, a lo que de pronto sentí unas manitas abrazarme.
- ay amiga feliz cumpleaños!! Y sí, por supuesto que estoy! Dejarías que me pierda este cumpleaños? Además si esta Rob, no podía no estar!! – dijo un tanto avergonzada.
- y seguramente si está Gabi tiene que estar Juli, no creo que la hayan dejado de lado. Feliz cumpleaños exclamó una voz demasiado tímida mientras me abrazaba.
- oye y nosotros? – dijo una voz divertida.
- em bueno, tampoco conozco demasiado gente en Londres como para tener más invitados, así que aventuraría que son amigos tuyos. Pero qué amigos? – quedé pensativa unos momentos mientras se escuchaban risas en la mesa, pero de pronto una risa me llamó demasiado la atención. Yo la conocía, pero de donde. Y entonces hilvané, Jackson con esa risa y no podía darme nada más que Emmet Cullen. Lo que me conducía finalmente a – el elenco de Twilight? – fue más una pregunta que una afirmación.
- por fin lo adivinas niña – dijo una muchacha que estaba frente mí – yo soy Ashley – y me dio un abrazo – feliz cumpleaños. Entonces miró a Jackson y le dijo – esta chica me cae bien, mira ese estilo. A lo que mi acompañante se limitó a sonreír. Me volteé para ver de nuevo a esta chica, era hermosísima. Su piel parecía ser de seda, junto con sus ojos celeste remarcados en esa cantidad de rimel negro, esa sonrisa y el hermoso vestido que traía puesto llegaba a la conclusión que debía tener muchos hombres atrás.
Él siguiente en venir fue una muchacha con una enorme sonrisa blanca, su cabello parecía seda; suave y tersa, esos ojos chocolates traían un brillo especial y también traía un vestido que le quedaba genial. Se presentó como Nikki, y entonces me di cuenta quién era, Rosaline aunque se veía muy distinta sin su peluca rubia.
Luego vinieron un hombre y una mujer, no me costó reconocerlos a ninguno de los dos, se trataba de Carlisle y Esme Cullen, aún sin sus aspectos pálidos y sus ojos dorados eran igualmente hermosos. Se presentaron como Peter y Elizabeth.
A continuación vino una muchacha, traía en cabello corto y negro, sus ojos celestes estaban enmarcados en una gran cantidad de delineador, bastante parecido a los de Ashley, traía un vestido rojo y negro junto con unas converse. Se presentó como Kristen y me dio un ameno abrazo.
Luego vinieron un hombre y una mujer, el hombre era moreno y lo pude reconocer como Laurent, me dio sus felicitaciones y se volvió a sentar. Sin embargo ella me dio un tierno abrazo, se presentó como Rachelle y también volvió a su puesto.
Me preguntaba cuando gente faltaba, comenzaba a cansarme un poco. En este caso vinieron dos hombres, uno rubio de ojos celestes, sinceramente era precioso y no estaría demasiado loca al decir que me miraba intensamente. Se presentó como Cam y me dio un largo abrazo, parecía que no iba a terminar jamás. Pero afortunadamente el otro chico interrumpió y él tuvo que sentarse. Se presentó como Taylor, su sonrisa era espectacular y resaltaba con su piel morena, traía un jean, una camisa blanca y converse. Me guiñó el ojo antes de irse, yo me quise sentar pero alguien carraspeó, obviamente me había olvidado de alguien. Al mirarlo, los ojos se abrieron con intensidad, era hermoso, mucho más que Cam. Era rubio, traía el pelo corto y barba crecida, pero a diferencia de Cam tenía unos ojos marrones totalmente cautivantes. Vestía magníficamente, un jean oscuro, una remera escote en V blanca la cual para mi desgracia se ceñía extrañamente a su pecho, junto con un buzo rojo ladrillo también escote en V y unas converse blancas. Al parecer todos aquí vestían muy a la moda.
- soy Kellan – dijo tendiéndome la mano – es un placer conocerte.
- el placer es mío- dije dándole la mano, la cual él volteó y besó el dorso. A lo cual yo me sonrojé con violencia. Esos ojos marrones me habían hipnotizado, eran tan intensos y tiernos!
Al fin me senté, cada cual pidió su trago y la reunión comenzó. Cada cual hablaba de lo suyo, la mayoría me preguntaba cosas de mi país, de la carrera o mi relación con Jackson. Podía notar que las preguntas también iban disparadas para Gabi y Juli, ésta última estaba siendo acosada por el rubio de ojos celestes. A pesar del interrogatorio me la estaba pasando bien, pero tenía la extraña sensación de que alguien me observaba todo el tiempo. En una oportunidad levanté la vista y me encontré con esos ojos marrones que me miraban atentos, me sonrió con ternura e inmediatamente quité la mirada.
Jackson me invitó a bailar, lo hicimos al ritmo de Please, dont stop the music! Te Rihanna. Era muy divertido bailar con él, debía confesar que se movía bien. Pero de pronto la canción cambió a una mucha más lenta, cuando reconocí la canción no podía creerlo era Little by little de Oasis. Lo miré sorprendida por tal casualidad a lo que él sonrió seductoramente, y me di cuenta que no era simplemente azar.
- gracias mi amor – le dije mientras nos mecíamos de un lado al otro al ritmo de las notas – estás haciendo de este cumpleaños un día especial – me acerqué y lo besé con ternura.
- te amo – dijo contra mis labios, me encantaba que hiciera eso! Lo volví a besar para luego responderle – y yo a ti Jack.
Volvimos a la mesa con sed, hablamos un rato pero al cabo de unos minutos Jackson se disculpó aludiendo que debía bailar con Nikki, respondí que estaba bien y que se divirtiera. Seguí hablando entretenidamente con Ashley, Kristen y Juli, aunque más bien ésta última sólo miraba. No se en qué momento pasó qué Cam le pidió la pieza y ambos se fueron a bailar, mi amiga traía una cara de confusión fusionada con felicidad. Todas reímos ante su cara, pero al parecer era la hora de bailar porque Taylor vino a por Kristen y se fueron muy lindos tomados de la mano. Y Ashley se fue junto con Peter.
Al otro lado de la mesa, sólo quedaban Rob y Gabi que estaban muy acaramelados besándose, Elizabeth que discutía fervientemente con Rachelle y Kellan, el cual no paraba de mirarme.
Me limité a mirar mis manos y a beber un poco del vodka que tenía en la mesa, cuando de pronto sentí una presencia a mi lado, sonreí pensando que era Juli que volvía de su baile con Cam, pero cuando levanté la vista me encontré con esos magníficos ojos marrones.
- te diviertes? – pregunté con ese acento norteamericano, su voz era tan varonil pero a la vez dulce.
- mucho – respondí sonriente. No tenía idea a donde iría a parar esta conversación, pero estaba muy claro que él llevaba las riendas porque de pronto dijo – eres hermosa. Yo no podía hacer otra cosa más que sonrojarme y agradecer, pero al parecer no se conformó con el tono carmín de mis mejillas porque prosiguió – para Jackson es muy importante presentarnos a sus novias, y te aseguro que eras la que mejor me cae de todas – bajé mi vista hacía mis manos que en este momento las encontraba de lo más interesante – eres la primera que no pregunta sobre la fama, ni la película –dijo sorprendido.
- acaso eso es extraño? – pregunté confusa.
- no sé si llamarlo así, pero la mayoría se nos acerca por la fama o simplemente por la belleza.
- oye yo no soy así – dije mirándolo ceñuda, me sentía ofendida! – si estoy con Jackson es porque lo amo no por lo importante o guapo que sea.
Él muy descarado sonrió fervientemente y dijo – felicitaciones has pasado la prueba de Kellan – lo miré críptica, a qué se refería? – bueno me imagino que sabes su última experiencia con las mujeres – a lo que yo asentí – bueno solo me aseguraba que no fueses como Catherine.
- no lo soy – dije muy segura de mí misma. Me preguntaba en estos momentos porqué los demás no volvían a la mesa, esto se estaba tornando incómodo.
- así que estudias psicología? – preguntó interesado.
- así es, estoy en segundo año ya. Y tu? – pregunta obvia Agustina!! Él es actor – me refiero, alguna película en puertas?
- pues hay una que actúo con Ahsley, es realmente bonita (no se me ocurría otra película que él estuviese), y bueno por supuesto Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.
- ahora que ya pasé la prueba Kellan, puedo preguntar? – él asintió sonriendo emocionado – es muy difícil manejar la fama? Ya sabes es muy común encontrar chicas como Catherine?
- sí lo es, sobretodo con Robert. Es el que peor la pasa, yo no me puedo quejar, mis fans son divertidas, cariñosas y atentas – me dio ternura la forma que hablaba de sus fans, como si realmente les debiera algo.
Pero entonces una voz sonó interrumpiendo así nuestra amena conversación – convocó a la Srta. Lamas a subir al escenario – miré extrañado a Kellan, el cual se limitó a subir los hombros y seguir escuchando a la voz – la cumpleañera abrirá la ronda de karaoke.
- okei. Voy a matar a Jackson – dije enojada, Kellan carcajeó pero luego dijo – vamos, no será tan terrible. Anda ve.
Siguiendo las ordenes del apuesto muchacho me dirigí hacía el escenario, en donde únicamente me esperaba un micrófono.
- hola – dije tímidamente. Feliz cumpleaños, gritó alguien probablemente borracho, lo próximo que ocurrió es que todo el bar cantaba el feliz cumpleaños en mi honor. Aún no sabía si era patético u honorífico, pero debía reconocer que era bastante gracioso. Cuando hubieron cesado los cánticos, me dispuse a cantar, opté por el tema Let it be de The Beatles.
Le público se mecía de un lado a otro al ritmo de la música, algunas mujeres lloraban probablemente estarían borrachas, pensé; había hombres que me miraban con deseo. Pero mientras cantaba detuve la vista en Jackson, el cual mostraba asombro pero a la vez orgullo por escucharme cantar. Mis amigas sonreían placenteras por volver a hacerlo, el resto de mis invitados se veían estupefactos, sobretodo Robert quién por fin unía voz con rostro y nombre, luego de escucharme cantar en la sala de música de su casa. Pero hubo una mirada que me asombró, la de Kellan, en ella sólo podía ver un lago de ternura que incluso empalagaba.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Capitulo 29

Hola chicas! Si lo qe me porté mal con ustedes, hace mucho qe no subo capitulo. Lo se, lo se, merezco tomatazos y eso pero es qe no tuve tiempo, demasiado estudio y gimnasio me dejan sin ganas de pensar. Asi qe ac les dejo el capitulo 29, sólo espero qe les guste..
Qiero dedicarle este capitulo a mi amiga Julieta qe ayer cumplio 17 años. Asi qe Julii feliz cumple mijaa!! Y perdon x no poder haber ido ayer.
Gracias a las 5036 personas qe entraron el blog, de verdad son increibles!! Y mas aun xq no subo de verdad, las qiero mucho. Besoos..

Capitulo 29 – Él era la excepción al todo.
Había sido una noche maravillosa, a mi lado se encontraba el hombre que quería y eso no tenía precio, además éramos novios oficialmente. Que lindo resultaba decir esa palabra.
Me encontraba en la plenitud total, se notaba el amor en el ambiente y eso me hacía sentir aliviada porque por fin las cosas habían quedado claras. Mi cuerpo era presa de una armonía sin límites, sentía una paz embriagadora tanto en el ambiente, en él como en mí. El aleteo de mariposas en mi estómago no cesaba, pero creo que eso era bueno.
Ya que habíamos llegado a esta instancia de confesiones, creía que era momento de que mi triste pasado saliese a flote, que luego de tanto meses encerrado bajo llave en un cofre en el fondo de mi corazón, los candados salieran y por ende los tortuosos recuerdos regresen.
Estábamos en el sofá del living, él pasaba su brazo por mis hombros y yo fundía mi cabeza en su terso pecho. De vez en cuando besaba mi cabello provocando infinitos suspiros, a lo que él respondía con una tenue y pícara risita.
Tenía miedo de confesarle lo sucedido, pero sabía que tenia que hacerlo, advertirle para que no cometa los mismos errores que él.
Mery: necesito contarte una cosa – le largué de pronto, sabía que no podía extender este momento mucho más y menos ahora que lo nuestro era oficial.
Jack: lo que quieras cariño – contestó demasiado tranquilo mientras acariciaba mi enrulado cabello. Qué hermosa sonaba esa palabra en su boca, pero más hermoso era saber que iba dirigida a mí y sólo a mí.
Mery: vos me contaste tu historia, es momento que yo te cuente lamía – pude sentir que su corazón se detuvo por un segundo y luego continuó su ferviente bombardeo.
Retiró su brazo de mis hombros para así poder enderezarme en el cómodo sofá y hablarle cara a cara.
Jack: te escucho – dijo paciente mientras tomaba una de mis manos y la apretaba con fuerza. Era hora de borrar esos momentos de mí, y sabía que la única manera que había era contándoselo a él.
Mery: tenía 16 años y aún vivía en Montevideo – cerré los ojos tratando que los recuerdos me inundaran para poder redactarlos con precisión – mi mejor amigo y yo éramos inseparables, tanto así que las personas en mi instituto pensaban que éramos algo más que amigos, pero yo sabía que no podía verlo de otro modo. Incluso mi madre lo sugirió – reí al recordar aquella charla con mi madre. Era tan despistada pero perceptiva, pero en este caso le erraba porque entre Martín y yo no pasaba nada – nosotros nos reíamos de los rumores, porqué total? Qué importaba? Si nosotros sabíamos que no era así.
Un día estábamos en su casa haciendo un trabajo de biología, sólo estábamos él y yo en la casa, sus padres trabajaban. Ya no recuerdo cómo pero me besó, y nunca entendía porqué pero le respondí el beso. Era mi primer beso y fue increíble, pero con mi mejor amigos y creo que eso estaba mal.
Luego de eso nadie dijo nada y continuamos trabajando como si nada hubiese sucedido. Cuando llegué a mi casa y en la noche me acosté a dormir todavía podía sentir los labios de mi mejor amigos en los míos, su sabor salado. Entonces me di cuenta que los rumores eran ciertos, y en definitiva estaba enamorado de mi mejor amigo – hice una pausa al necesitar unos minutos para poder purgar todo el dolor, pero Jackson habló..
Jack: y qué pasó luego? No fue correspondido? Dejaron de ser amigos?
Mery: al contrario, sí fue correspondido. Luego del beso nuestras relación siguió en los mismos términos pero lo notaba diferente, había cambiado. Cada vez que me abrazaba, o me besaba la mejilla podía sentir su vacilación previa. Eso me dolía porque pensaba que se había dado cuenta de mi amor y trataba de no hacerme daño.
Podía sentir la impaciencia de Jackson porque llegara al final de la historia, pero era fundamental que escuchara esta parte, porque era aquí de donde nacían todos los ríos.
Mery: pasaban los días y las cosas seguían igual, al punto que me había resignado, él nunca me amaría – Jack iba a replicar pero levanté una mano haciéndole saber que era mejor que me dejara continuar – caminando un día por un desierto pasillo alguien me cogió de la manos y me metió a la fuerza a un baño, y me estampó con rudeza contra la pared. Quería gritar pero su mano me tapaba la boca, tardé varios segundos en darme cuenta que era él...
Mery: Martín que haces acá? Estás loco? – le pregunté cuando me sacó la mano de la boca. Traté de salir de su agarre pero me fue imposible, era tan fuerte. El corazón me iba a mil por hora que, en cualquier momento saldría disparado de mi pecho.
Martín: sí, loco de amor por vos – contestó para luego estamparme la boca de un beso. Podía sentir su lengua pidiendo permiso para entrar a mi boca, entonces sentí cosas que nunca había sentido, era una sensación tan reconfortante. El roce de su lengua con la mía era como tocar el cielo con las manos.
Lentamente la mano que tenía posada en mi cintura fue bajando por mi cuerpo para detenerse en mi glúteo, al sentir su mano en aquella parte tan íntima solté un gemido a lo que él respondió con una risa. Traté de acercarlo más a mí colocando mi mano en su nuca. Desgraciadamente para ambos tuvimos que separarnos, la falta de aire se hacía pesar pero de todos modos sus labios no se despegaron de mi piel, porque siguió besándome el cuello. Por lo que sabía él era tan inexperto como yo pero para ambos esto era grandioso.
Martín: te amo – me dijo luego de separarnos definitivamente. Me había dicho que me amaba? Eso era imposible, no podía ser cierto. Creo que notó mi cara de sorpresa porque dijo – hacía meses que lo venía pensando, cada vez que te veía mi corazón se paraba y mi respiración se aceleraba. Entonces ese día en mi casa, te tenía tan cerca que no pude evitar la tentación y te besé. Poder sentir tu dulce aliento en mi boca me confirmó que te amaba, pero ya no puedo aguantarlo más y por eso te lo confieso – hizo una pausa para dejarme asimilar todo lo que me estaba diciendo – entiendo si ya no quieres ser más mi amiga – dijo mirando al suelo con cara triste.
Pero cómo se atrevía a insinuar que no quería ser más su amiga, si había aprendido a vivir con él, éramos un equipo y no nos podíamos abandonar. Pero las palabras no me salían, estaban atascadas en mi garganta. Así que decidí a demostrárselo de otra forma y lo besé, pero a diferencia de los otros dos besos, este era dulce, muy dulce.
Martín: entonces, quieres ser mi novia? – pregunté con un brillo inexplicable en los ojos. Me limité a asentir y me volvió a besar.
El recuerdo de disolvió y me encontraba junto a Jackson en el living de mi casa, él me miraba sorprendido con el relato pero de pronto pasó su mano por mi mejilla limpiando un inocente líquido que por ella se derramaba. Estaba llorando, llorando de dolor al recordar todo lo que pasó, llorando cuan Dante a orillas del río Leteo.
Jack: pero si fue correspondido cariño, qué salió mal? – preguntó suavemente sin entender aún el motivo de mi dolor.
Mery: fueron los mejores dos años e mi vida, todos pensaban que éramos la pareja perfecta, en el instituto todos querían ser como nosotros. Lo amaba como a nadie, lo necesitaba para respirar, era la otra parte de mí y al parecer por sus acciones a él le pasaba lo mismo. Me sentía completa, nada podía salir mal. Ya había cumplido los 18 años y estábamos en un club festejándolo. Y los recuerdos volvieron a invadir mi mente..
Mery: voy al baño – le dije al oído al chico que tenía a mi lado. El lugar estaba abarrotado de gente, así qué abriéndome paso entre la multitud puede llegar al baño.
Al salir volví al lugar donde estábamos y entonces lo vi. Estaba besándose con una rubia escultural, era realmente hermosa. En ese momento sentí que mi corazón se partía y que mi alma se desgarraba, un gran agujero palpitaba en mi pecho como si tuviese vida propia. Entonces todo se tornó gris, negro, triste. Caí en un pozo en el cual no pude salir. Ellos se separaron y Martín me miró, se acercó y me dio un fuerte abrazo.
Martín: lo siento cariño, me enamoré – dijo con simpleza, se volteó y volvió con la rubia.
El recuerdo se desdibujó y apareció Jack en la habitación, podía ver en su cara la pena que sentía por verme sufrir. Mis ojos estaban bañados en lágrimas, sabía que era ya pasado pero me era imposible evitar que doliese. De repente me abrazó con una increíble fuerza, como entendiendo que necesitaba unir las partes de mi corazón. No sé cuanto tiempo pasamos así, abrazados, él me consolaba con una ternura inigualable, continuamente me acariciaba el cabello y susurraba “ya pasó” en mi oído. Él era mi ángel. Al cabo de un lapso indefinido de tiempo nos separamos, y nos dedicamos a mirarnos, sus verdes orbes eran mi perdición.
Jack: estás mejor amor? – preguntó acariciando mis mojadas mejillas. Acaso podía ser más tierno de lo que era? Parecía algo imposible.
Mery: sí – contesté y me volvió a abrazar. Pero yo necesitaba pedírselo – Jack necesito que me prometas algo – aún no sabía como se lo tomaría, sólo esperaba que bien.
Jack: lo que quieras mi amor – cedió forzando una sonrisa.
Mery: prométeme que nunca me lastimarás – pedí mirándolo a los ojos, su expresión cambió y se podía notar claramente que le parecía una tontería.
Jack: me tomas el pelo? – gruñó levantándose del sofá, estaba echo una furia. Sabía que no debería haber dicho aquello, lo sabía.
Mery: perdón.
Jack: es que no entiendo en que cabeza cabe que yo te pueda lastimar, eres como un ángel para mí, gracias a ti vuelvo a creer en las mujeres. Mey por Dios yo nunca te lastimaría, yo te amo – concluyó exaltado. Y esa era una confesión que no me esperaba para nada, de echo me agarró desprevenida. Él me amaba tanto como yo a él, cerré los ojos y suspiré tratando de que el entendimiento me inundara y pudiera por fin comprender que él era la excepción al todo. Él nunca me lastimaría.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Capitulo 28

Hola chicas! Si se qe me demoré mucho en este capitulo, pero fue uno de lo mas largos y dificiles de escribir. Es uno de lo mas importantes, ademas si a eso le sumamos mi falta de tiempo, fue un caos la verdad. Siento haberme atrasado tanto, pero creanme qe valio la pena la espera.
Qiero agradecer a las 4408 personas qe visitaron el blog, de verdad que son increibles y por eso le qiero dedicar el capitulo a todo aqel qe este leyendo esto.
No se cuando volveré a subir, solo pido qe sean pacientes. Saben qe si me atraso es xq tengo mis razones no xq lo qiera hacer. Espero qe lo disfruten. Besos.

Capitulo 28 - Oficial
Cogí el bolso, las llaves y abrí la puerta, luego la cerré y me encaminé hacía el ascensor. Presioné el botón, los minutos que pasaron mientras venía el ascensor se me hicieron eternos, sólo quería verlo a Jackson, poder apreciar el verde esmeralda de sus ojos, su blanca sonrisa y sus tiernas palabras.
Subí al ascensor, bajé en planta baja, saludé al portero, el cual me recibió con una sonrisa y salí a la calle. Pero en el momento en que abrí la puerta de vidrio una bocanada de aire cálido vino hasta mí. Acaso hacía calor en Londres? De los seis meses, sólo recuerdo dos o tres días soleados.
Pero en ese caso no era exactamente calor, sino era ese calor húmedo previo a la lluvia, de echo ya se podía respirar el olor a la misma. Se podía sentir el aire pesado, húmedo, totalmente abrasador. Entonces entendí porqué Gabi llevaba una pollera, siempre tan exagerada.
Comencé a caminar calle arriba para poder llegar a la cafetería, esas dos cuadras se me hicieron eternas como la eternidad misma.
Al entrar a la cafetería me dirigí a la barra, como solía hacerlo, saludé a Charlie el cual me miró con ojos tiernos. Acaso tendría razón Jackson y él estaba enamorado de mí?
Me volteé para contemplar el lugar, el cual estaba abarrotado de gente, entonces lo vi. Allí estaba él con una radiante sonrisa para mi, y con sus ojos irradiantes de ternura. Recién en ese momento pude respirar con tranquilidad. Estaba tan hermoso como siempre pero en este caso tenía un brillo especial en sus ojos pululantes de amor; no pude evitar sonreír al verle.
Estaba muy lindo, es decir él siempre lo estaba pero hoy especialmente tenía algo más, tal vez sería la sensación de que me había pertenecido unos minutos. La sensación de que sus labios habían sido míos.
Me acerqué a él con una inevitable sonrisa en el rostro, conforme me acercaba su sonrisa se ensanchaba cada vez más.
Jack: buenos días –me saludó cuando me senté frente él. Ambos no podíamos evitar sonreírnos, era como querer tapar el sol con un dedo. Imposible.
Mery: buenos días – hice una pausa mientras colocaba el bolso en la silla –cómo amaneciste?
Jack: pues mal porque tu no estabas conmigo – dijo de manera tierna. Inmediatamente me puse roja cuan tomate maduro, me mordí el labio inferior evitando así que un suspiro de amor se escapara de entre ellos – eres adorable cuando te sonrojas.
Mery: basta, haces que me sonroje aún más –dije tímidamente.
Jack: de todas formas eres adorable – notaba como sus ojos brillaban intensamente.
Mery: gracias – de pronto sentí que tomaba mi mano, la cual reposaba cómodamente en la mesa con total parcimonia.
Jack: te das cuenta que aquí es dónde te conocí, acá empezó todo – dijo con nostalgia.
Me conmovía de sobremanera la forma en la que hablaba de lo “nuestro”, pero no era capaz de pensar que esa palabra aún no existía. De echo no éramos nada, o acaso si? Teníamos una relación? Acaso éramos novios? Aquellas cosas se pedían verdad? O al menos mi experiencia empírica así lo delataba.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por Charlie que llegó con su característica libreta en mano para así tomar nuestro pedido. Pero como ya era costumbre en él, me interrumpió haciendo el pedido con total seguridad. Inmediatamente me percaté de la mirada que Charlie le lanzaba a Jackson, eran celos? Tendría razón éste último y mi amigo estaba enamorado de mí? No podía concebir aquello, éramos amigos, sólo eso. Se supone que los amigos no se gustan entre sí, había traicionado mi confianza entonces. Decidí que tendría que dar este tema por sajado, tomar valor y preguntarle directamente. Pero claro estaba que este no era momento ni lugar.
Jack: queremos dos capuchinos con cuatro medialunas, dos porciones de torta de chocolate y jugo de naranja – pidió con una sonrisa. Juraría que había visto como de sus ojos verdes despedían cierto sentimiento no muy ameno hacía Charlie. Me preguntaba cual era la razón por la cual yo nunca entendía nada.
Lo miré algo extrañada por esa actitud, y al parecer él se percató de mi mirada.
Jack: me descubriste – dijo sonriendo, pero aún seguía confusa. Qué es lo que había descubierto? – estoy celoso.
Esa confesión pegó fuerte contra mis oídos haciéndome reaccionar, eso quería decir que yo lo importaba, pero de todas formas debería saber que no había motivos para que estuviese celoso. De echo debería saber ya, que él era mi único amor.
Mery: no tienes porqué, yo te quiero a ti – confesé tímida, haciendo que mis mejillas se encendieran.
Jack: que casualidad, porque yo también te quiero a ti – dijo alzando su brazo por encima de la mesa, de manera que su mano quedó a la altura de mi rostro, haciendo que el mismo se alzara para perderme en el mar de esmeraldas que eran sus ojos.
Mery: sabes? Comienzo a pensar que tenías razón respecto a Charlie – dije haciendo una mueca, no era común que mis amigos se enamoraran de mí.
Jack: acostúmbrate a que siempre tengo razón – dije en tono juguetón con una amplia sonrisa, se podía ver a la legua que ambos éramos completamente felices si nos teníamos uno al otro.
Mery: lo siento, me olvidaba que hablaba con el hombre perfecto – dije también jugando.
Jack: estoy lejos de serlo – se puso serio al ver que Charlie se acercaba hacía nosotros con el pedido. El cual posó en la mesa con sumo cuidado, pero al parecer no se iba de allí. Qué más querría?
Charlie: estás bien Mey? – preguntó preocupado. Debería estar mal acaso? Comenzaba a preguntarme si era yo la que nunca entendía nada, o eran ellos que lo complicaban todo.
Mery: perfectamente, y tu? – pregunté por cortesía, podía notar que la situación le incomodaba a mi acompañante.
Charlie: muy bien.
Mery: me alegro –dije sonriéndole para luego voltearme para mirar a Jackson, sabía que mi actitud le dolería pero tenía que tener claro, en caso de que Jack tuviese razón, que entre él y yo no sucedería anda.
Charlie se fue hacía la barra de lo más enojado y totalmente ofendido, me dolía tratarlo de esa forma.
Jack: creo que lo heriste –dijo haciendo una mueca.
Mery: lo sé – hice la misma mueca y comencé a arrepentirme por mis tratos. Ya más tarde podría hablar con él.
El silencio nos gobernó, tomé mi taza y bebí un sorbo por el simple echo de hacer algo. Al parecer Jackson se sentía de la misma forma, porque siguió mi estilo y me imitó al tomar su café.
Mery: sabes? Hoy a la mañana fue Gabi a mi casa y arreglamos todo – le conté sonriendo luego de terminar mi sorbo.
Jack: me alegro mucho – contestó también sonriendo – no se podían pelear por una tontería.
Mery: eso decía yo.
Jack: ayer Robert llegó a la casa con una enorme sonrisa – dijo contento.
Mery: si, de la misma manera llegó Gabi hoy – comenté sonriendo por la felicidad de nuestros amigos.
Jack: el amor se respira en el aire – concluyó filosóficamente.
Mery: eso creo – dije sonrojándome, sabiendo que no sólo se refería a nuestros amigos sino también a nosotros. Pero aún me abrumaba no saber que éramos realmente. Estaba segura que sólo yo me lo preguntaba, ya que los hombres no son abiertos a los planteos absurdos, según ellos y mucho menos a las formalidades. Aunque en ese aspecto estaba segura de que él no era de ese modo, simplemente no podía serlo con lo caballero que era.
De pronto la lluvia comenzó a golpear el asfalto en la calle, se podía sentir su olor en el aire. Apreciamos con precisión como la gente corría en la calle tratando así de buscar refugio. A veces no entendía a las personas, si mojarse era lo más natural del mundo, además era totalmente relajante. No pude evitar sonreír al pensar que cuando saliese también me mojaría.
Jack: porqué sonríes? – preguntó con curiosidad.
Mery: la lluvia –dije suspirando. La lluvia me traía recuerdos maravillosos.
Jack: y eso que tiene?
Mery: acaso no es maravillosa? –pregunté radiante de felicidad.
Jack: quiero saber más de ti – me dijo bajito mientras tomaba la fría mano que reposaba tranquilamente sobre la mesa – eres la mujer más interesante que conozco, me resultas fascinante.
No pude evitar sonreír, de echo no podía creer que yo le pareciera tan interesante como pretendía. Yo que era tan común y silvestre, sin ningún destaque ni nada por el estilo; pero como decían el amor es ciego.
Mery: qué quieres saber de mi? – pregunté intrigada.
Jack: para empezar – vaciló un momento al pensar la pregunta con precisión – por qué te gusta tanto la lluvia?
Mery: cuando era chiquita pasaba la mayor parte del tiempo en la casa de mis abuelos. La cosa es que cuando llovía yo salía a disfrutar el placer de tener el agua en el rostro, desde allí que me encanta – expliqué con nostalgia.
Jack: los querías mucho? – preguntó curioso.
Mery: por supuesto, prácticamente me criaron mis abuelos maternos ya que mis padres trabajaban todo el día – concluí mientras volvía a sorber la taza.
Así pasó la mañana y parte de la tarde, hablando de nosotros, conociéndonos mejor. Anécdotas, sonrojos, risas y sonrisas de por medio a nuestra charla. Hasta hubo un momento filosófico...
Jack: crees en el amor a primera vista? – preguntó como solía hacer hacía dos horas, con curiosidad.
Mery: empecemos por aclarar que el concepto de amor es muy amplio y a mi manera de ver sólo se ama a pocas personas – hice una pausa recuperando el aire exhalado – por ende el amor a primera no existe, sin embargo sí creo en la atracción física a primera vista.
Jack: confieso que nunca había escuchado tal reflexión. Las mayoría de las mujeres creen ciegamente en el amor a primera vista. Para mí es un eufemismo.
Mery: por lo que veo tenemos más de una cosa en común – concluí sonriendo.
Fue una tarde maravillosa pero cuando nos volteamos hacía el gran ventanal la luz del día comenzaba a escasear. Acaso el tiempo había pasado tan rápido? Supongo que la antigua frase “cuando te divertís, el tiempo pasa más rápido” era absolutamente verdad.
Jack: me parece que se nos fue rápido la tarde – dijo sonriendo, haciendo verbales mis pensamientos.
Mery: si, tal vez debamos irnos – invité sonriendo. Era increíble la forma en que él me hacía sentir, tan exclusiva, tan única. Como si yo fuese para él la única mujer importante del mundo.
Jack: si tal vez – dijo mientras sorbía la último de su ya tercer café, es que había sido una tarde muy amena entre charlas y ambos habíamos repetido nuestros pedidos.
Mery: me gustaría invitarte a mi casa – propuse algo tímida – me gustaría cocinarte algo que en mi país iba de la mano con la lluvia.
Jack: me encantaría, pero antes de salir necesito ir al baño – me dijo mientras se levantaba y se dirigía al lavabo de hombres.
Entre tanto Charlie se dirigía a la mesa en dónde me encontraba, lo hacía con paso decidido y podía notar en su semblante un poco de enojo, o tal vez eran celos? Se sentó frente mí y se limitó a mirarme por unos segundos. Qué pretendía?
Charlie: qué te ocurre? De un día para otro apareces con este hombre? Estás enamorada de él? –preguntó con curiosidad y celos. Me pareció el momento perfecto para largarle toda la verdad y cuestionar sus sentimientos, quería dar este tema por sajado.
Mery: pues sí estoy enamorada de él – le confesé con decisión, a lo que descompuso el rostro con horror – pero qué pretendes tú preguntándome todo esto?
Él no fue capaz de contestar a mi pregunta, podía sentir como sus neuronas hacían fuerzas para hacer sinapsis rápidamente y encontrar una respuesta rápida y convincente, pero claro era que no lo lograrían, porqué de su boca no salió ningún sonido. Por lo que debía darle la derecha a Jackson, mi amigo Charlie estaba enamorado de mí. “El que calla otorga” solía decirme mi padre cuando me mandaba alguna travesura y no quería confesarla.
Mery: sólo quiero que sepas que yo te quiero mucho – le dije, pude ver entonces que su rostro se iluminó. Me dolía lastimarlo pero era mejor en este momento que más adelante cuando sus ilusiones crecieran – pero sólo como amigos Char y me consta que tú sientes algo más. Lo siento pero no podrá ser – concluí haciendo un enorme esfuerzo para no largarme a llorar allí mismo, me era muy difícil ver a la gente querida dolida y no hacer nada, mucho menos si ese dolor era causado por mí.
Él sólo me miraba y podía claramente en sus ojos palpar el dolor que le causaba, lo que por consiguiente me causaba dolor a mí.
Charlie: está bien Mery, lo entiendo – dijo al fin con la cabeza gacha mirando sus propias manos que jugaban distraídamente por debajo de la mesa. Se levantó de la silla, comenzó a dirigirse nuevamente hacía la barra, pero antes de llegar a ella se volteó a mirarme – amigos? – preguntó, asentí con una leve sonrisa, la cual él correspondió y siguió su camino.
A los pocos segundos regresó Jackson a la mesa, pero en vez de sentarse en su lugar vino por mi espalda y me abrazó fuertemente, como si supiera exactamente que era lo que pasaba por mi mente.
Jack: cómo lo tomó? – me susurró al oído haciendo que me estremeciera. Pero me preguntaba cómo era que lo sabía. Lo tomé de la mano y lo cinché haciendo que nos quedásemos enfrentados uno con el otro.
Mery: cómo lo sabías? –pregunté confusa y con la voz entrecortada.
Jack: podía observar que quería acercarse pero no lo hacía por que estaba yo aquí, así que fingí ir al baño para que pudieran hablar. Pero al verlo irse con esa cara supuse que le habrás dicho todo – concluyó serio mientras me miraba a los ojos, haciendo que me perdiera en sus hermosos orbes verdes.
Mery: sí, pues le dije todo – dije agachando la mirada – pero no quiero que esté triste.
Jack: ya se le va a pasar amor, no te preocupes – mi corazón comenzó a bombardear más sangre al resto de mi cuerpo al escuchar que esa pequeña palabra salía de sus hermosos labios. Se sentí tan bien pensar que ese “amor” iba dirigido a mí y sólo a mí – si estas mejor, vayámonos.
Asentí sonriendo, cogí el bolso y me encaminé a la puerta. Pude ver como Charlie charlaba con Jackson mientras éste último pagaba, me inquietaba saber cual era la charla tan entretenida que tenían, aunque a decir verdad él único efusivo con la misma era Charlie, Jackson sólo asentía.
Comenzaba a incomodarme no saber de que hablaban, pero cuando menos lo pensé ya tenía a Jackson a mi lado tomándome de la cintura. Me abrió la puerta del lugar con caballerosidad y ambos salimos a la lloviznaza y neblinosa calle de Londres.
Mery: qué fue lo que hablaron allí dentro? –pregunté curiosa mientras ambos caminábamos hacía mi casa. La lluvia no molestaba de echo parecía más placentera que de costumbre, o tal vez era por la compañía, no lo sabía con exactitud pero se sentía cómodo.
Jack: me pidió que no te lastimara, y que si llegaba a hacerlo él mismo se encargaría de lastimarme a mí – contestó con una linda y radiante sonrisa. Que Charlie me protegiese de ese modo me había conmovido, a pesar de que lo había rechazado él aún se preocupaba por mí – te quiere mucho – concluyó serio y un tanto celoso.
Mery: lo sé – logré decir apenas con un susurro.
Jack: igual no te preocupes, porque él no tendrá motivos para lastimarme nunca – dijo seguro y sonriente. Por lo que había comprendido y seguido del hilo de sus pensamientos, eso significaba que él no me lastimaría.
En ese momento me tomó de la mano, pude sentir como por mi cuerpo recorrían corrientes eléctricas al entrar en contacto con su enorme mano. Se sentía tan bien esa conexión, como si fuésemos uno sólo. Ambos disfrutábamos de la compañía del otro en silencio.
Pero de repente la lluvia cayó con fiereza empapándonos a ambos, nos limitamos a reírnos y en mi caso a jugar cuando niña chica en un parque con la lluvia.
Jack: lamento interrumpirte, sobretodo porque te ves muy sexy mojada y créeme que lo estas – confesó sonriendo con voz sensual, a lo que yo me sonrojé al instante – pero deberíamos irnos a tu casa. Además no quiero que nos enfermemos.
Se veía tan tierno al protegerme pero no tenía intenciones de volver a mi casa todavía, necesitaba disfrutar de la lluvia unos momentos más. Así que me acerqué a él con una sensualidad infinita, la cual no tenía idea de dónde salía y posé mis manos detrás de su cuello.
Mery: qué me decías? –pregunté muy cerca de su rostro.
Jack: qué estabas muy sexy – tartamudeo.
Mery: gracias – dije mientras bajaba mi mirada y comprobaba que realmente estaba empapada. Al subir mis ojos me encontré con los de él, y pude descubrir en ellos una pasión ardiente, a la cual no me pude resistir y lo besé.
Puso una mano en mi cintura y me atrajo hacia él, al principio el beso fue dulce y tierno como solían serlo, pero conforme pasaban las gotas de agua en nuestros rostros el ritmo se intensificó. Al punto que pude sentir como su lengua acariciaba lentamente mi labio inferior como pidiendo permiso para entrar a mi boca. Permiso al cual cedí con gusto. Fue entonces cuando nuestra lenguas comenzaron a bailar un baile agitado, caliente y lleno de pasión.
Sentir el sabor del interior de su boca era mágico, como sabía que lo era para él también el sentir el mío.
Mi corazón golpeaba contra mi garganta con intensidad, mi respiración se tornó agitada, mis piernas parecían que se iban a doblar y a caer al asfalto mojado.
Las sensaciones que sentía era difíciles de explicar, podía sentir mi cuerpo cuan gelatina haciendo que temblara frenéticamente pero no tenía anda que ver con el frío que experimentaba sino más bien con la sensación de felicidad, la cual estaba radicada en mi cuerpo y parecía que no quería irse.
Desgraciadamente el aire nos era esencial a ambos y tuvimos que separarnos, pero tampoco entonces nuestras pieles dejaron de rozarnos porque manteníamos nuestras frentes unidas, limitándonos a mirarlos a los ojos. Disfrutamos de ese simple echo, perdiéndonos uno en los ojos de los otros, por varios minutos.
Jack: te quiero – dijo con la respiración acelerada, al parecer ese beso apasionado nos había dejado a los dos hiperventilando. De repente me dio un beso en la mejilla, me tomó de la mano y nos volvíamos a encaminar hacía mi casa bajo la lluvia.
Mery: yo también – le dije besándolo en la mejilla cuando estábamos enfrente de mi edificio. Logré encontrar las llaves en la profundidad de mi bolso, abrí la puerta, saludé a John el cual me miró desconcertado y nos encaminamos al ascensor.
Cuando llegamos a el piso dónde estaba mi apartamento, salimos del ascensor, cogí nuevamente las llaves, las coloqué en la puerta haciendo que la cerradura girase y ambos entramos en el interior de mi humilde morada.
Conforme más me adentraba a la casa fui prendiendo las luces ya que la misma se encontraba en penumbras. Fui al baño a por una toalla para que nos pudiésemos secar un poco, al salir se la arrojé en la cara al hermoso pero muy, muy sexy hombre que se encontraba en el centro de mi sala.
Jack: oye eso me dolió – contestó poniendo pucheros mientras se secaba la cara y se sacaba la campera así quedaba con menos ropa mojada encima.
Mery: mejor prendo el aire acondicionado – dije mientras buscaba el pequeño control remoto – así entramos en calor.
Mientras yo escurría mi largo y enrulado pelo, él se sacaba los zapatos los cuales estaban totalmente inundados, no pude evitar reírme ante esa situación. Pero no tuve opción y pocos segundos después yo tuve que hacer lo mismo, a lo que era él el que se reía ahora.
Mery: entraste en calor por lo menos? – pregunté cuando ya estábamos más o menos secos. Él sólo asintió, se veía tan lindo allí semi mojado, sin zapatos, apenas con un jeans y una remera blanca escote en V que se pegaba misteriosamente a su pecho. Mi cama pasó a estar repleta de ropa, mi buzo verde, su camisa roja, su campera roja y su sombrero negro. Los zapatos reposaba cómodamente en el baño.
Jack: y ahora que hacemos? – preguntó pícaro –porqué juraría que me prometiste que cocinarías – aventuró divertido.
Mery: ay tienes razón – dije sonriendo acercándome a la cocina tratando de sacar todos los ingredientes. Estaba segura que se deleitaría con esta receta oriental – me preguntó porqué siempre soy tan despistada con las cosas? – logré susurrar al no encontrar la harina, pero al parecer él me escuchó porqué comenzó a reírse – venga deja de reírte y pon algo de música.
Se acercó hacia el equipo de música y colocó la radio, en donde sonaba Paranoid de los Jonas Brothers y comencé a cantar mientras cocinaba. Él se limitaba a mirarme y sonreír de vez en cuando mientras se sentaba en las butacas junto a la barra americana.
Jack: te gustan los Jonas? – preguntó curioso.
Mery: no me disgustan – contesté cascando un huevo.
Jack: yo los conozco, son muy buenos músicos. Si quieres puedo presentártelos, los conocí en un festival que hice con la banda en Los Ángeles, en donde estaban ellos también – concluyó satisfecho de si mismo, como si conocer a los Jonas fuese muy importante, me reí ante ese pensamiento sobretodo porque su música y la de los hermanitos no coordinaba en lo más mínimo.
Derretí la grasa en el sartén y comencé a poner la masa allí esperando que se fritaran. Pero entonces sentí el cuerpo de Jackson a mis espaldas, comenzó a besarme suavemente el cuello, cerré los ojos frente a tal sensación pero los abrí inmediatamente al notar el calor de la hornalla frente a mí.
Mery: acaso quieres que me queme? –pregunté divertida, a lo que él se retiró completamente dejándome terminar de fritar tranquila.
Una vez terminada mi misión en la cocina, la lavé, cogí dos platos y un cuchillo y los llevé a la mesa. Cogí un tarro de la heladera y la bandeja con la comida.
Me senté en la mesa, cogí el cuchillo y lo hundí en el contenido del tarro para luego untarlo en la comida. La cual doble a la mitad y dejé reposando en su plato para hacerme el mío.
Mery: vamos, pruébalo – lo animé al ver la cara de rechazo que traía – no te arrepentirás, confía en mí –le dije segura de que le gustaría.
Alzó su temblorosa mano, me miró indeciso pero de todas formas lo tomó con la mano y se lo llevó a la boca. Mordió y comenzó a masticar suavemente, pero entonces sus papilas gustativas fueron capaces de captar el sabor del plato oriental por excelencia. Me miró sorprendido con los ojos como platos y una gran sonrisa de satisfacción en la cara, a lo que yo le respondí con otra. Con toda la confianza del mundo él agarró otra la unto y se la comió.
Entre los dos nos habíamos liquidado el gran plato, él se frotaba la panza con suavidad haciéndome entender que estaba totalmente repleto.
Jack: cómo se llama eso? –preguntó de lo más extasiado por su descubrimiento.
Mery: se llama torta fritas y son el plato por excelencia de los días lluviosos en Uruguay – respondí sonriente y satisfecha al saber que le habían gustado – y esto que está aquí – proseguí señalando el tarro con el cual untábamos – es dulce de leche. Es algo exclusivamente río platense, aquí no se vende. Este me lo mandaron mis padres desde allí.
Jack: pues está muy rico, tendrás que enseñarme a prepararlas – sonrió satisfecho pero su cara cambió rápidamente – pero lamento haber acabado con tu duce de lece – me dijo tratando de pronuncia la palabra en español, intento en vano porque no consiguió pronunciarla correctamente.
Mery: dulce de leche – repetí sonriendo en mi perfecto español – y no te preocupes por eso, el mes que viene ya me mandarán otro.
Estuvimos platicando unos minutos más, pero podía sentir que a pesar de que su cuerpo estaba aquí su mente vaga lejos, me pregunto que estaría pensando. Pareciese como si estuviera sopesando varias opciones a seguir, además tenía los ojos perdidos en el horizonte. Era claro que algo le pasaba pero no pretendía presionarlo para que me lo dijese, pero entonces volvió a enfocar sus ojos en mí, sintiendo todo el poder que ellos tenían en mí.
Jack: necesito pedirte algo –me dijo de pronto. Comencé a ponerme nerviosa, luego de sus cavilaciones que me viniera con esto me asustaba. Intenté mentalizarme que me diría algo bueno y positivo.
Mery: dime – dije tratando de infundirle valor. Antes de hablar respiró hondo y lo soltó todo.
Jack: sabes que yo te quiero verdad? – me preguntó indeciso, me limité a asentir. No tenía idea a dónde se dirigía su pedido y tampoco lo inutía – ytu? Me quieres? - que clase de pregunta era esa si él lo sabía perfectamente. Iba a replicar pero me interrumpió – sólo contéstame.
Mery: por supuesto que sí.
Jack: entonces, entonces – hizo una pausa en la cual trago saliva notoriamente – quieres ser mi novia?
Mi corazón se paró por segundos, mis pulmones le cerraron el paso al aire y en menos de lo que canta un gallo la situación se revirtió, haciendo que mi corazón bombeara sangre totalmente innecesaria, y mis pulmones dieran paso a aire que no era necesario para mi organismo. El nudo en la garganta era cada vez mayor, y las ganas de desmayarme aumentaban.
Mi mente sólo podía pensar que él me lo estaba proponiendo, que al parecer cómo lo había estado haciendo toda la tarde me leía el pensamiento, haciendo o diciendo exactamente lo que yo pensaba. La conmoción era tan grande que luchaba para no caerme de la silla. Pero sin embargo la felicidad era tan grande que entraba en mi pecho, lo único que pude hacer luego del impacto fue sonreír y conforme pasaba los segundos esa sonrisa aumentaba de tamaño.
Pero me creía incapaz de articular palabra, en esos pocos segundos que hubo entre medio de su propuesta y mi indecisión, me devané los sesos pensando en cómo responder sin hablar, entonces se me vino al cerebro el acto del amor exclusivo por naturaleza. El beso.
Así que me acerqué hacía él, me senté en su regazo y lo besé con ternura, él me correspondió como solía hacerlo y una vez separados preguntó..
Jack: eso es un sí?
Mery: sí – dije eufórica por fin. Estaba feliz y lo amaba como a nadie. Ya era oficial, él y yo éramos novios.